| La exploración de los «quiénes» y de los
«cómo» de Por Jonatán Cortés «¿Cuál es, realmente, su trabajo aquí?», preguntó
el oficial de aduana con cara de «pocos amigos». Roberto posó su vista rápidamente
sobre lo que el oficial estaba revisando. Con terror vio lo que alguien bien intencionado
de su iglesia había escrito en un sobre: «Para uso exclusivo del misionero».
Roberto es un obrero biocupacional. Luego de tomar un curso corto sobre cómo
enseñar inglés en el extranjero, había obtenido un trabajo en uno de los países de
acceso creativo en Asia. ¿Qué se suponía que el oficial creyera? ¿Roberto era un
maestro de inglés o un misionero? En fin, era ambas cosas.
Dilemas
biocupacionales
Ahora bien, la historia de Roberto no termina allí. A pesar de que al fin
consiguió su visa, las preguntas continuaron llegando. Él sólo enseña unas cuantas
horas a la semana, por lo que le preguntan las razones, además de sus clases, que lo
llevaron a vivir en ese país. A menudo es presionado con muchas preguntas, las que son
cada vez más fuertes. Él sabe que a pesar de tener su visa para enseñar, jamás
habría ido al país donde se encuentra sólo para enseñar inglés, sino que en
realidad está allí como misionero
Presiones
Se muestran las presiones internas y externas de Roberto. La presión viene de
fuentes externas como las personas locales
que intentan desafiarlo, pero internamente enfrenta la presión de su conciencia, la cual
comienza a acusarlo. Como muchos obreros biocupacionales, Roberto no tuvo que lidiar con
todo esto antes de salir de su país, ahora todo esto parece agobiarlo.
El asunto de una identidad verdadera es uno de los temas críticos para el éxito
en este caso. Muchos obreros biocupacionales han fracasado por no haber lidiado con este
aspecto antes de ir al campo. Cuando la posición de un obrero biocupacional no puede
sostenerse más e su fachada, la sospecha es una reacción natural. Un ejemplo puede ser
un hombre de 35 años que ha estado matriculado en la universidad local por años sin
mostrar ningún progreso hacia la obtención de un grado.
Las preguntas son interminables, ¿Por qué viniste a trabajar aquí?,
Este es un país pobre y con pocas oportunidades para ofrecerte, ¿Porqué
querrías vivir aquí en vez de tu país, donde hay más libertad y es más fácil ganarse
la vida?, ¿Qué hay de tus padre y familiares?, ¿No los extrañas?,
¿Cuánto ganas?, ¿Cómo puedes sostener a tu familia y vivir tan bien
ganando poco?, ¿Cuál es la verdadera razón por la que estás aquí?.
Fuentes
de presión
Existen asuntos
éticos que deben considerar-se cuando se va a ir a un país como obrero biocupacional.
Vale la pena considerar:
- Suprimir información.
- Escribir medias verdades.
- Esconder la verdad.
- Vivir una doble vida hasta cierto punto.
- Ser obligado a tomar otras decisiones éticas difíciles.
- Colocar a la familia en circunstancias difíciles,
exponiéndolos a un posible detrimento.
El
ser confrontado con dichos asuntos no es algo que pueda tomarse livianamente. Tanto para
la familia como para los contactos ministeriales, para el equipo ministerial y para el
propio obrero biocupacional hay mucho en juego. Es importante discernir si se puede operar
dentro de este estilo de ministerio, y hacerlo manteniendo una conciencia clara ante
Dios y ante los hombres. Muchos obreros biocupacionales han fracasado por no haber
resuelto estos conflictos dentro de si mismos, antes de salir al campo.
3. ¿Qué se
podría haber incluido en la orientación que Roberto tomó antes de salir al campo, para
tratar de lidiar con estos asuntos de conciencia?
Testificar sin
proselitismo
No existe ninguna ley que te prohíba expresar abiertamente tu fe personal en
Jesucristo. Jesús mismo dijo: «Yo públicamente he hablado al mundo» (Jn. 18.20).
Pablo dijo: «Como nada fuese útil he rehuido de anunciaros» (Hch. 20.20). Debemos
caminar en luz y nunca engañar o mentir. No obstante, también la Escritura aclara que
no todo tiene que ser revelado.
La razón principal por la cual los gobiernos prohíben oficialmente el
proselitismo es porque en el pasado esto ha estado unido a ataques o insultos en contra de
la religión principal de cada país, lo que ha dividido a muchos de sus grupos religiosos
y sociales. Este tipo de acusaciones ha contaminado al-tos estándares morales, ha alejado
a la gente del nacionalismo o incluso ha derrocado al estado presentando una subcultura
occidental. Todas estas actividades pueden producir desórdenes sociales y problemas
para el gobierno.
Es posible, por la gracia y sabiduría de Dios, que una persona sea un hijo de
Dios, un adorador de Cristo y aun contribuir con el bienestar económico, incluso de una
nación atea.
«A
medida que los obreros biocupacionales invierten sus vidas en el cumplimiento de la Gran
Comisión es necesario que tengan sabiduría y discreción con respecto de lo que
comunican, tanto en forma verbal como con todo lo que hacen»
Es posible ser un siervo de Cristo y no blasfemar contra otros dioses o traicionar
los intereses del gobierno de algún otro país. Si los cristianos que se dejan regir por
la Biblia dejan que esa Palabra se haga carne en sus vidas (Jn. 1.14) si son capaces de
enseñar amablemente como humildes siervos de Cristo (2 Ti. 2.24-26), y si tienen un
mensaje de amor ágape (Jn. 3.16), entonces no siempre van a trastornar el orden
establecido. Ellos van a traer a Cristo y lo presentarán a otros pecadores iguales que
ellos; mostrarán un Salvador y Redentor que los ama y a quien ellos importaron lo
suficiente como para morir por ellos.
¿Cuál es
la mejor solución para las presiones internas y externas del dilema biocupacional?
La mezcla
del trabajo y el ministerio
Marcos había pasado un largo tiempo en su país consiguiendo las credenciales
necesarias. Presentía que la experiencia que había acumulado en ese proceso le serviría
para realizar su sueño de ministrar transculturalmente. Durante sus años de
preparación se había casado y había tenido dos hijos. Se encontraba en sus treinta
para cuando la iglesia lo comisionó y lo envió al país donde habría de ministrar.
La compañía para la cual Marcos trabajaba secularmente tenía la política de
llenar las necesidades educacionales de los hijos de sus empleados. Por esta razón,
Marcos y su familia fueron alojados cerca de la escuela internacional, en una
comunidad construida para los extranjeros. El trabajar duro para no ser absorbidos por el
ambiente de la comunidad extranjera, lo cual le impediría desarrollar relaciones con
aquellos a los que había ido a ganar para Cristo, se convirtió en una lucha diaria para
toda la familia. Mientras tanto, la esposa de Marcos se quejaba de que se le hacía
difícil aprender el idioma, a causa de la responsabilidad que tenía de criar a sus
hijos.
«Evitar
el dilema de la identidad biocupacional es difícil Es importante estudiar este asunto
profundamente antes de salir al campo, manteniendo una convicción firme dentro de sí
mismo»
Además, la adaptación cultural se hacía difícil, ya que al estar ellos más
allá de sus treinta años, tenían patrones culturales bastante bien establecidos. Por
otro lado, Marcos tenía numerosas responsabilidades en cuanto a preparar operaciones
bajo condiciones difíciles en el negocio; el trabajo en la oficina era duro y a menudo
tomaba mucho tiempo, así que después de un buen día de trabajo, Marcos estaba exhausto
y listo para pasar el resto de la noche relajadamente.
El no era el tipo de persona que podía cambiar rápidamente de una actividad a
otra.
El establecer relaciones a través de las cuales pudieran ministrar era difícil,
tanto para él como para su esposa. Como resultado comenzaron poco a poco a abandonar
los sueños que habían tenido en un principio de desarrollar el mismo tipo de ministerio
en el que estaban envueltos en su país.
¿Cuáles
eran los obstáculos para las misiones biocupacionales eficaces que estaban enfrentando
Marcos y su familia? ¿Se podían evitar? De poder, ¿cómo hacerlo?
Los Fundamentos
Este capítulo aborda de manera más profunda el manejo de las creencias
personales, puesto que los países de acceso creativo no son los lugares para enviar a
alguien que no esté seguro de su doctrina. Recientemente, en una conferencia de
entrenamiento que tuvo lugar en Brasil, se contó lo que le sucedió a un joven
misionero de ese país. Mientras se encontraba trabajando como misionero biocupacional en
el norte de África, un líder religioso musulmán le lanzó el reto de que tuvieran un
duelo espiritual. «Pasemos un día orando y dialogando sobre nuestra fe», sugirió el
musulmán. «Yo oraré a Alá y tu orarás a tu Dios. Oraremos para que la verdad sea
revelada». Al final del día el joven brasileño se había convertido al Islam.
Muchos cristianos son como este joven: se mantienen en su fe a través de una
participación entusiasta junto con otros creyentes en su iglesia madre, pero carecen de
conocimiento bíblico a nivel personal, así como de convicciones sólidas sobre lo que
la Biblia enseña. Aunque este no es una solución espiritual saludable, una iglesia puede
proveer cierto sentido de seguridad a tales individuos al adoptar estos, en términos
generales, lo que el liderato cree. Sin embargo, tal y como demuestra el incidente recién
narrado, resulta muy peligroso enviar este tipo de individuo a un ambiente en el cual es
muy probable que sus creencias personales sean atacadas por personas que han sido
entrenadas, con el propósito específico de demoler a los cristianos débiles.
La Biblia
por fundamento
Un misionero biocupacional debe creer, en primer lugar, que la Biblia -tanto el
Antiguo como el Nuevo Testamento- es la Palabra inspirada de Dios, la cual es
inequívoca e infalible en todo cuanto afirma. A través de la Biblia Dios ha provisto la
revelación completa de su voluntad acerca de la salvación del hombre. La Biblia es
también la autoridad divina y final respecto a lo que concierne a la fe, la vida y el
servicio cristianos. Examinemos cada uno de estos conceptos individualmente.
La
Palabra inspirada de Dios
Las palabras de la Biblia son inspiradas por Dios (2~ Ti. 3.16). Los escritores de
la Biblia fueron inspirados por el Espíritu Santo (2~ Pe. 1.21). No significa que Dios
los manejara mecánicamente como robots o como operadores de algún procesador de
palabras.
«A
través de la Biblia Dios ha provisto la revelación completa de su voluntad acerca de la
salvación del hombre Ella es la autoridad divina y final sobre lo que concierne a la fe,
la vida y el servicio cristianos»
La inspiración de la Biblia tampoco significa que solo las palabras de Jesús
son inspiradas, o que solo los pensamientos y no las palabras son inspiradas. Debemos
rechazar la idea de que la Biblia se convierte en la Palabra de Dios única y
exclusivamente cuando uno tiene una experiencia subjetiva de encuentro con Dios al leer
las Escrituras. La Biblia, escrita por hombres inspirados por el Espíritu Santo, es la
Palabra eterna de Dios.
Inequívoca
e infalible
Puesto que la Biblia es la Palabra inspirada de Dios, ella es inequívoca e
infalible. Inequívoca significa que la Biblia no tiene equivocaciones, mientras que
infalible quiere decir que la Biblia es exacta en todo lo que afirma. No se trata de que
la Biblia afirma que todo lo que contiene es verdadero y correcto. Por ejemplo, una frase
del Salmo 14:1 establece:
«No hay Dios.»
El contexto de dicha afirmación nos permite comprender que la Biblia no respalda el
ateísmo, sino que denuncia la locura del mismo.
¿Por qué
es de suma importancia que los obreros biocupacionales actúen en base a la convicción
firme de que la Biblia es la Palabra inspirada, inequívoca e infalible de Dios?
Nuestra
autoridad
Existe un proceso lógico de razonamiento: La Biblia es la Palabra inspirada de
Dios, por lo que es también inequívoca e infalible. Y es a causa de estos atributos que
la Biblia es nuestra autoridad final en cuanto a los asuntos de fe, vida y servicio.
Dentro del cristianismo las iglesias tienen diferentes confesiones, declaraciones
de fe, credos, tradiciones y prácticas, las cuales son muy importantes y significativas,
pero son secundarias. Ellas se derivan de las declaraciones bíblicas. Existe, por lo
tanto, el peligro de elevar estas reglas secundarias que gobiernan la vida y el servicio
de las diferentes iglesias. La Biblia es, sin embargo, la regla y autoridad infalible.
Jesús mismo, en su controversia con los fariseos, estableció claramente que las
tradiciones humanas deben examinarse siempre a la luz de la Biblia (Mr. 7.1-13).
La
Palabra y el servicio misionero
«...Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por
la fe que es en Cristo Jesús» (2 Ti. 3.15). Antes que nada, la Biblia es testigo del
propósito perdurable de Dios de llevar al hombre y a la mujer hacia la salvación a
través de Cristo Jesús. Este es el punto principal de las Escrituras. Su mensaje es el
evangelio de Jesucristo. Sin la Biblia no podemos saber qué compartir con las personas
de manera que puedan ser salvos.
El evangelio del Señor Jesucristo es algo muy sencillo, en cuanto a su contenido
básico se refiere. «El evangelio que os he predicado por el cual asimismo, si retenéis
la palabra que os he predicado, sois salvos.» «...Que Cristo murió por nuestros
pecados, conforme a las Escrituras, y que fue sepultado y que resucitó al tercer día,
conforme a las Escrituras, y que apareció a Cefas, y después a los doce...» (l Co.
15.1-5) Al mismo tiempo, el Evangelio se presenta en la Biblia como algo de gran riqueza
de contenido, a causa de la riqueza que hay en Jesús mismo. «...Cristo, en quien están
escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento...» (Col. 2.3). Sin la
Biblia nunca llegaríamos a conocer la riqueza del Evangelio para compartirla con los
demás. La Biblia es imprescindible para cualquier empresa misionera.
Dependencia
del Espíritu Santo
La Biblia fue producida por el Espíritu Santo. Él la inspiró. La Biblia es el
medio a través del cual el Señor Jesucristo, por la ministración del Espíritu Santo,
provee salvación, instrucción y dirección. Él ilumina las mentes y corazones de
aquellos que oyen la Palabra de Dios, de manera que puedan entender su verdadero
significado y aplicarlo a sus vidas y ministerios (Jn. 16.7-11). La disposición para
poner en práctica o aplicar las enseñanzas de la Biblia a nuestra vida diaria es la
clave para entender su verdadero significado. El Espíritu Santo nos instruye e impulsa
a obedecer (l Co. 2.12-13). El Espíritu Santo opera de esa forma.
¿Cómo cultivamos nuestra dependencia del Espíritu Santo? Primero debemos
relacionarnos con Él correctamente. La Palabra nos ordena que seamos «llenos del
Espíritu» (Ef. 5.18). Más específicamente nos impele a ser llenos continuamente del
Espíritu. En otras palabras, debemos mantenernos en una continua comunión con él.
Estabilidad
doctrinal
Hoy en día el pluralismo religioso (Aceptación general de los múltiples sistemas
religiosos) ha tomado mucho auge. Debemos estar dispuestos a comprender la fe de las
personas con quienes compartimos el Evangelio. Es necesario que tomemos tiempo para leer y
analizar sus enseñanzas, y para comprender qué creen y cómo lo creen. Debemos,
también, tomar nota de su vocabulario y de sus patrones de pensamiento. Si realmente
amamos a los demás, esto es lo menos que debemos hacer, ya que el amor demanda que
comprendamos y estimemos lo que es de estima para ellos a quienes amamos.
Las llamadas «sectas cristianas», tales como ciencia cristiana, espiritismo,
testigos de Jehová, mormonismo, la Iglesia de la Unificación, y otros proclaman
«cristos» muy diferentes al que nosotros conocemos. Los fundadores de las nuevas
religiones afirman que han recibido nuevas revelaciones.
Las religiones tradicionales continúan declarando su naturaleza divina y la
relación de la humanidad con la divinidad. Los budistas teravada ignoran la verdad
suprema religiosa, los budistas jodoshinshu sostienen que la experiencia de
salvación-iluminación es posible, simplemente por ejercer la fe en el «Amida Buda» y
recitando el «nembutsu». Los monjes Zen creen que el «saton» (iluminación) se
obtiene sólo a través de la autodisciplina. Además, las religiones no cristianas no
son meramente conjuntos de conceptos acerca de la verdad suprema religiosa y el destino
del hombre, sino que incluyen sistemas de cultura, sociedad y del gobierno además de
sus fundamentos religiosos. Son estilos de vida que abarcan todas las áreas del que
hacer humano.
Dios, el
hombre, la creación, el universo y la historia
Los misioneros biocupacionales deben poseer una cosmovisión bien fundamentada
sobre Dios, el hombre, la creación, el universo y la historia. Los cristianos creen que
el único Dios eterno, que es tanto creador como juez de todos los hombres. Es un Dios que
no sólo crea sino que también gobierna todas las cosas. Por lo tanto, Él es Señor de
la historia y trae juicio al final de la misma. Él es Un-Solo-Dios, pero existe en tres
personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
La humanidad fue creada a la imagen de Dios. Todos los seres humanos poseen, por lo
tanto, igualdad y dignidad, cualquiera -sin importar raza, religión, color, cultura,
clase, sexo o edad- debe ser amado y servido.
Cristo,
el Espíritu Santo, el pecado y la salvación
Aunque fue creado a la imagen de Dios, el hombre se rebeló contra Él y cayó en
pecado; y así entró la muerte al mundo. Es por esto que la doctrina de la salvación y
la redención en el Señor Jesucristo y la doctrina del Espíritu Santo, son cruciales.
He aquí un modelo de las doctrinas de Cristo y del Espíritu Santo para obreros
biocupacionales
- Creemos que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero
hombre, habiendo sido concebido por el Espíritu Santo y nacido de la virgen María.
Murió en la cruz como sacrifico por nuestros pecados, conforme a las Escrituras.
Además resucitó de entre los muertos y ascendió al cielo, donde, estando a la derecha
del Padre, es ahora nuestro sumo sacerdote y abogado.
- Creemos que el ministerio del Espíritu Santo es
glorificar al Señor Jesucristo y, durante esta era, convencer al hombre de pecado,
restaurar al pecador creyente, morar en él, dirigirlo, instruirlo y darle poder para
vivir una vida santa y de servicio.
- Creemos que el hombre fue creado a la imagen de Dios, pero
cayó en pecado y está, por lo tanto, perdido. Sólo a través de la regeneración por
medio del Espíritu Santo puede obtener la salvación y la vida espiritual.
- Creemos que la sangre derramada de Jesucristo provee el
único medio posible para la justificación y la salvación de todo aquel que cree, y que
solo aquellos que reciban a Jesucristo son nacidos del Espíritu Santo y por lo tanto se
convierten en hijos de Dios.
La
iglesia cristiana, la escatología
La doctrina de la Iglesia, así como sus ordenanzas y escatología puede variar
entre los concilios de iglesias y denominaciones. No obstante, desde una perspectiva
evangelística y misionológica, las doctrinas de la Iglesia y del regreso de Cristo son
esencialmente importantes y concordantes en las diferentes expresiones del movimiento
evangélico en general. Las siguientes declaraciones fueron tomadas del Pacto de
Lausana.
Afirmamos que Cristo envía a su pueblo redimido al mundo, tal como el padre lo
envió a él; y que esto requiere una penetración mundial, de costo y profundidad
similares. Necesitamos salir de nuestros «guetos eclesiásticos» y cubrir a la
sociedad no cristiana. El evangelismo es lo principal dentro el servicio sacrificado de
la misión encomendada a la iglesia. Le evangelización mundial requiere que toda la
Iglesia lleve el Evangelio a todo el mundo.
Espiritualidad
Entre los cristianos muchas veces se presume que el desarrollo espiritual ocurre
automáticamente, como resultado de que una persona es salva. Este desarrollo se
considera como un asunto de información solamente y no como un componente crucial de la
vida de un creyente. Sin embargo, en cualquier ministerio el aspecto espiritual debe ser
el foco central desde el principio hasta el final. De hecho, en la historia de las
misiones el desarrollo de la espiritualidad cristiana siempre ha sido la clave para una
proclamación eficaz del Evangelio.
Al observar el
estado espiritual actual del mundo que necesita que el Evangelio sea predicado, nos damos
cuenta de que la influencia del secularismo, el materialismo y otras religiones -tanto
antiguas como nuevas- ha ido aumentando. Como consecuencia, la gente ha ido
desarrollando diferentes ideas sobre la espiritualidad, de modo que es necesario que los
obreros comprendan el significado bíblico de la misma, así como las principales
escuelas de pensamiento relacionadas con este tema.
Los cristianos están llamados a presentar sus cuerpos en sacrificio vivo, santo,
agradable a Dios, lo cual es su culto espiritual de adoración (Ro. 12.1). También
están llamados a ser sacerdotes santos, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables
a Dios por medio de Jesucristo (l Pe. 2.5). La espiritualidad bíblica se puede entender
al menos desde cuatro perspectivas diferentes: (1) la creación del hombre efectuada por
Dios, (2) la caída del hombre y el juicio de Dios, (3) la redención del hombre por la fe
en Cristo, y (4) el servicio del hombre hacia Dios por medio del poder del Espíritu.
En la historia de la Iglesia ha habido al menos tres diferentes escuelas de
pensamiento en cuanto a la espiritualidad. La primera es personal, haciendo
hincapié en el estar en la presencia de Dios, el amor de Dios, la oración y la
adoración. La segunda escuela de pensamiento es conceptual y dogmática, con su
énfasis en el conocimiento de la Biblia y de Dios, particularmente en la santidad de
Dios. La tercera escuela se concentra en la praxis, el hacer cosas para Dios, así como en
la justicia de Dios.
Hasta donde he podido observar, los movimientos misioneros del occidente se
inclinan a definir la espiritualidad cristiana en base al «saber» o al «hacer»,
mientras que en los países no occidentales puede prevalecer la idea del «ser». Sin
duda, todo grupo de personas -sea nacional, étnico, religioso o social- tiene su
propio modo de comprender la espiritualidad, así como su propia expectativa y necesidad
de ella. Esta es un área en la que los misioneros biocupacionales necesitan ser
entrenados para poder convertirse en testigos eficaces de Cristo.
La demonología
y guerra espiritual
La guerra espiritual es otra área sobre la cual los misioneros biocupacionales
deben estar bien informados -y para la cual deben estar bien entrenados. «Porque no
tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra
los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad
en las regiones celestes» (Ef. 6.12).
Es necesario que los obreros biocupacionales comprendan la realidad del maligno y
sus huestes. El diablo tiene muchos nombres tales como Satanás, destructor, Belcebú,
serpiente, dragón y príncipe de este mundo. Es fuerte y violento, además de ser muy
inteligente y mentiroso. Puede oprimir, obsesionar, morar en los humanos y aun
poseerlos. El diablo desacredita el mensaje viviente del Evangelio, mantiene a los
cristianos en silencio, causa orgullo, lujuria, dudas y temor. Opera a través del
mundo, la carne, endemoniados, ¡e incluso a través de cristianos!
Los obreros biocupacionales deben estar equipados con el poder de la Palabra, con
el Espíritu Santo y con todas las demás armas espirituales que están disponibles. La
victoria sobre el poder y la obra del diablo ha sido ganada a través de la muerte y la
resurrección de Jesús. Los cristianos deben mantenerse en Cristo de modo que puedan
hacer propia la victoria sobre el enemigo.
Ser
competente, tanto a nivel bíblico como doctrinal
Los cristianos deben crecer en el conocimiento del Señor Jesucristo. El tiempo
diario que pasamos a solas con Dios constituye una parte importante en el logro de este
crecimiento.
Es un momento para escuchar a Dios hablarnos individualmente a través de la
Biblia. Por medio del devocional y el estudio de la Palabra nuestros corazones son
consolados; nuestras mentes aclaradas, nuestras almas refrescadas, nuestra fuerza
renovada y nuestra fe fortalecida. Podemos encontrar el perdón y la seguridad de que
nuestro pecado ha sido borrado.
«¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, si en mis caminos hubiera andado Israel!»
(Salmo 81:13) Dios está dispuesto a hablarnos, desea hacerlo de manera que su pueblo
pueda vivir vidas agradables delante de Él. «Lámpara es a mis pies tu palabra, y
lumbrera a mi camino» (Salmo 119:105). Dios nos guiará en el camino por el cual
desea que caminemos. «Si
permanecéis en
mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será
hecho» (Jn. 15.7). Permanecemos en Cristo cuando su Palabra permanece en nosotros.
«Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para
corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,
enteramente preparado para toda buena obra» (2 Ti. 3.16-17). A medida que la Palabra de
Dios opera en nosotros, crecemos en Él y vamos convirtiéndonos en cristianos maduros.
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