Permita que la
Biblia sea su eterno consejero.
El Propósito Eterno De Dios: Redimido por el CorderoComo un pedazo
hermoso de hilo carmesí tejido por una tapicería es el tema del Cordero de Dios
en la Biblia.
El mensaje de
la redención comienza en el corazón de un Dios cariñoso, incluso antes de que la
primera pareja fuera creada. La cruz estaba allí en el corazón de Dios antes de
que la historia humana comenzara. La cruz de Cristo no fue una idea de último
momento dentro del plan de Dios
para la redención.
La Perspectiva de un Cordero para la
Redención comienza como una
idea incipiente en Génesis 4:3-7 y crece por el resto de la Biblia. El concepto
de un cordero requerido es plantado desde el primer acto de adoración. Abel
evidentemente trajo un cordero debido a la instrucción divina previamente dada.
"Pasado un tiempo, Caín trajo del
fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los
primogénitos de sus ovejas, y de la grasa de ellas. Y miró Jehová con agrado a
Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín ni a su ofrenda, por lo cual
Caín se enojó en gran manera y decayó su semblante. Entonces Jehová dijo a Caín:
¿Por qué te has enojado y por qué ha decaído tu semblante?
Si hicieras lo bueno, ¿no serías enaltecido? Pero si no lo haces, el
pecado está a la puerta, acechando. Con todo, tú lo dominarás" (Génesis 4:3-7,
RV 1995).
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El
comentario sobre Abel en el Nuevo Testamento es encontrado en Hebreos 11:4.
"Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo
cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus
ofrendas; y muerto, aún habla por ella". Ciertamente Caín tuvo un problema
de actitud, este pudo haber incluido sus ideas en la adoración, y la manera
de acercarse a Dios separado de Su revelación. Cuando adoramos a Dios,
siempre venimos por el cordero de Dios sacrificado como propiciación.
Claramente después del sacrificio de Abel, el hombre siempre es visto
trayendo el animal como un sacrificio. "Y sin derramamiento de sangre no hay
remisión" (Hebreos 9:22).
La Provisión del Cordero para la
Redención
es claramente vista en Génesis
22:6-8. Dios proveyó un cordero sustituto para Isaac. "Tomó Abraham la leña del
holocausto y la puso sobre Isaac, su hijo; luego tomó en su mano el fuego y
el cuchillo y se fueron los dos juntos.
Después dijo Isaac a Abraham, su padre: Padre mío. Él respondió: Aquí
estoy, hijo mío. Isaac le dijo:
Tenemos el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?
Abraham respondió: Dios proveerá el cordero para el holocausto, hijo
mío. E iban juntos" (Génesis 22:6-8). La idea
dominante en la experiencia entera es resumida en las palabras, "Dios mismo
proveerá el cordero." Después de ver a Dios proveyendo el cordero requerido,
Abraham nombro el lugar Jehová-Jireh, "Jehová proveerá." El SEÑOR Dios hizo
eso mismo en el Calvario. "Porque
la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados"
(Hebreos 10:4). El carnero fue un tipo de la muerte sustituta de Cristo que
fue ofrecida como una ofrenda quemada en nuestro lugar (Heb. 10:5-10; Juan
1:29; 36, Hechos 2:23-24; Apocalipsis 13:8). La
Protección Provista por el Cordero Redimido
es evidente en el Cordero
de Pascua. El cordero tuvo que ser apropiado por fe. Tuvo que ser
sacrificado y la sangre aplicada a cada hogar. El padre de cada familia
estaba obligado a tomar un cordero sin mancha de un año de edad y matarlo.
"Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de
las casas en que lo han de comer" (Éxodo 12:7). Moisés explica la razón de
este sacrificio. "Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y
heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de
las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo
Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y
veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de
mortandad cuando hiera la tierra de Egipto" (vv. 12–13). Con la aplicación
de la sangre del cordero en el dintel y en los marcos de las puertas, las
casas quedaron protegidas. "Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y
cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella
puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir" (v. 23).
Para recibir la protección, el cordero tuvo que ser sacrificado y ser
apropiado por la fe.
El
comentario sobre Abel en el Nuevo Testamento es encontrado en Hebreos
11:4. "Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín,
por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio
de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella". Ciertamente Caín tuvo un
problema de actitud, este pudo haber incluido sus ideas en la adoración,
y la manera de acercarse a Dios separado de Su revelación. Cuando
adoramos a Dios, siempre venimos por el cordero de Dios sacrificado como
propiciación. Claramente después del sacrificio de Abel, el hombre
siempre es visto trayendo el animal como un sacrificio. "Y sin
derramamiento de sangre no hay remisión"
(Hebreos 9:22).
La Provisión del Cordero para
la Redención
es claramente vista en
Génesis 22:6-8. Dios proveyó un cordero sustituto para Isaac. "Tomó Abraham la leña del
holocausto y la puso sobre Isaac, su hijo; luego tomó en su mano el
fuego y el cuchillo y se fueron los dos juntos.
Después dijo Isaac a Abraham, su padre: Padre mío. Él respondió:
Aquí estoy, hijo mío. Isaac
le dijo: Tenemos el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el
holocausto? Abraham
respondió: Dios proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío. E iban
juntos" (Génesis 22:6-8). La idea
dominante en la experiencia entera es resumida en las palabras, "Dios
mismo proveerá el cordero." Después de ver a Dios proveyendo el cordero
requerido, Abraham nombro el lugar Jehová-Jireh, "Jehová proveerá." El
SEÑOR Dios hizo eso mismo en el Calvario. "Porque
la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los
pecados" (Hebreos 10:4). El carnero fue un
tipo de la muerte sustituta de Cristo que fue ofrecida como una ofrenda
quemada en nuestro lugar (Heb. 10:5-10; Juan 1:29; 36, Hechos 2:23-24;
Apocalipsis 13:8). |
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La Protección Provista por el Cordero Redimido
es evidente en el
Cordero de Pascua. El cordero tuvo que ser apropiado por fe. Tuvo que
ser sacrificado y la sangre aplicada a cada hogar. El padre de cada
familia estaba obligado a tomar un cordero sin mancha de un año de edad
y matarlo. "Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en
el dintel de las casas en que lo han de comer" (Éxodo 12:7). Moisés
explica la razón de este sacrificio. "Pues yo pasaré aquella noche por
la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto,
así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos
los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las
casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no
habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto"
(vv. 12–13). Con la aplicación de la sangre del cordero en el dintel y
en los marcos de las puertas, las casas quedaron protegidas. "Porque
Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el
dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará
entrar al heridor en vuestras casas para herir" (v. 23). Para recibir la
protección, el cordero tuvo que ser sacrificado y ser apropiado por la
fe.
Cristo
es nuestra sacrificio de Pascua (Juan 1:19; 1 Cor. 5:6-7; 1 Pedro
1:18-19; Juan 12:24; Hebreos 9:22). Jesús fue sin mancha (Lucas
11:53-54; Juan 8:46; 18:38). Dios todavía viene en nuestro camino y en
efecto nos dice, "y veré la sangre y pasaré
de vosotros", (v. 13). El cordero tuvo
que ser sacrificado, y el hombre tuvo que confiar en la provisión de
Dios de ese cordero. El sacrificio de Pascua tiene que ser aplicado por
la fe (Ex. 12:7; Juan 3:36). Cristo es nuestra protección perfecta de la
ira de Dios (Heb. 10:10, 14; 1 Juan 1:7). Él también es el Pan de Vida
provisto para nosotros para que festejemos diariamente (Mateo 26:26-28;
1 Cor. 11:23-26).
El
Cordero Perfecto para la Redención
es enfatizado a través del libro de
Levítico. El cordero debe ser siempre un cordero "sin
defecto." Debe ser perfecto en su carácter para quitar el pecado y la
culpabilidad. La escritura hace esto claro, "para que sea aceptado será sin
defecto" (Levítico 22:21b).
Cada sacrificio
en el Antiguo Testamento anticipó el sacrificio verdadero y perfecto que el
cordero de Dios un día ofrecería. Eran sombras del sacrificio perfecto que venía
para el pecado. Cristo es el final de todos estos sacrificios. Estos sacrificios
fueron un testigo a la gente que eran pecadores y podrían ser salvos solamente
por la muerte sustituta ofrecida en su favor. El adorador testificó que él vivió
solamente en virtud de la víctima sacrificada en su favor. El continuo
sacrificio de animales testificó que la sangre de animales no podía quitar el
pecado. Era una promesa, una profecía que Dios lo lograría con Su propio
cordero. "Sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados" (Hebreos 9:22)
es un comentario en Lev 17:11."Porque la vida de la carne en la sangre está, y
yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la
misma sangre hará expiación de la persona."
Todos los
sacrificios eran simples sombras y tipos del sacrificio de Cristo y lo esperaban
con impaciencia. Estos sacrificios del Antiguo Testamento no tenían ningún
valor, pero fueron aceptados en el tiempo como las señales del sacrificio futuro
del Cordero de Dios (Hebreos 10:10.14). Todos apuntan a Cristo y fueron
cumplidos por todo Su sacrificio suficiente. Una vez que el sacrificio de Cristo
fue ofrecido todo los otros sacrificios perdieron su significado, y dejaron de
ser. El valor infinito de la muerte del salvador fue suficiente para pagar la
pena de los pecados de todos los hombres por todo el tiempo. Hebreos 10:19-20
"Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la
sangre de Jesucristo, por el camino
nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne…"
El Perfecto Cordero Redentor que Dios
Proveerá es una Persona
que fue "herido por nuestras
transgresiones... Jehová ha puesto en él toda la iniquidad de nosotros. . . Lo
llevan como cordero al matadero." Isaías 52:13.53:12 nos dice que el cordero
será una persona escogida por Dios, quién morirá una muerte sustituta por
nuestros pecados. Usted puede encontrar casi todo de Isaías 53 citado en alguna
parte en el Nuevo Testamento.
El sacrificio
de Cristo es vicario (Isaías 53:4-6, 7-9) y victorioso (vv. 10-12). Cristo cargo
nuestros pecados en la cruz (Isa. 53:5-6; 1 Pedro 2:24-25). Su muerte fue un
sacrificio expiatorio sustituto (Rom. 3:25-26).
El Cordero de Dios es Identificado como
la Persona de Jesucristo
por Juan el Bautista. Todos los corderos del Antiguo
Testamento tipificaron el Cordero de Dios, Jesucristo. Juan vio a Jesús y
declaró, "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan
1:29). El siguiente día Juan lo vio nuevamente y declaro: "He aquí el Cordero de
Dios." Nuestros pecados son quitados únicamente por el sacrificio del Cordero (1
Cor. 6:20; 7:23; 2 Ped. 2:1; Apoc. 5:9; 14:3-4; Gál. 3:13; 4:5; Efe. 5:16; Col.
4:5; 1 Ped. 1:18; Heb. 9:5, 11-15).
La Prueba del Cordero Redentor Precioso
de Dios es vista en Su
resurrección de los muertos. (1 Cor. 6:14; Hechos 2:31-36; 3:15; 5:31; Fil.
2:9-11; Rom. 10:9; 14:9). El apóstol Pedro resume el mensaje entero del cordero
con estas palabras: "sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de
vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como
oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin
mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo,
pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,
y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le
ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios" (1 Pedro 1:18-21).
El Cordero de Dios es Proclamado como
nuestro Redentor en Hechos
8. Un oficial del gobierno Etíope apresuraba su paso a casa después de haber
estado en Jerusalén en adoración. En su regazo estaba una copia del libro de
Isaías. Mientras avanzaba, él reflexionó, "Como oveja a la muerte fue llevado; Y
como cordero mudo delante del que lo trasquila, Así no abrió su boca.
En su humillación no se le hizo justicia; Mas su generación, ¿quién la
contará? Porque fue quitada de la tierra su vida" (Hechos 8:32-33 citando Isaías
53:7-8). Dios envió a Felipe el evangelista para que le interpretara el texto de
la escritura. Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta
Escritura, le anunció el evangelio de Jesús (v. 35). El etíope se apropió de la
provisión del Cordero de Dios creyendo en Cristo. "Yo creo que Jesucristo es el
Hijo de Dios" fue su respuesta.
(c) 2011 Mensaje por Wil Pounds. Traducción por David Zeledon.
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