La Escritura siempre aparece veraz a las situaciones
de la vida. No intenta paliar los hechos desagradables. Por el contrario, nos ayuda a
entender y a tratar los problemas porque comenta francamente las vicisitudes de quienes
nos precedieron.
El Rey David, por ejemplo, comenzó muy bien en su vida para Dios. Cuando joven,
sirvió al Señor con celo. Permaneció fiel a los mandamientos de Dios aun cuando mes
tras mes tuvo que huir para salvar su vida.
Pero cuando David se acercó a la edad madura, se topó con tres peligros que lo
tomaron desprevenido (2 Samuel 11). Cada uno de nosotros también habrá de enfrentarse
con los mismos peligros en algún momento de la vida. Si no respondemos apropiadamente a
estos peligros, hemos de experimentar lo que los psicólogos denominan "una crisis de
la mediana edad" o "de la edad madura".
¿Cuáles son estos peligros? El primero es el peligro del cansancio y el hastío. David
experimentó este cansancio después de años de luchar contra los enemigos de Israel. En
vez de atacar a los amonitas con su ejército, una primavera David decidió quedarse en su
casa para descansar en Jerusalén (2 Samuel 11:1 BD).
El cansancio nos golpea después de haber trabajado en el mundo por 15 ó 20 años. Tal
vez usted haya estado casado por ese tiempo y la vida se haya convertido en una rutina. En
ese punto el hastío nos convence con facilidad de que es hora de cambiar y de tomar las
cosas con calma.
En segundo lugar, con el cansancio también viene el peligro del descuido. Nadie se
despierta un lunes a la mañana, diciendo: "Bueno, creo que hoy voy a arruinar mi
matrimonio". Sin embargo, a menudo oímos acerca de parejas cristianas que deciden
separarse después de 20 años de matrimonio. ¿Por qué? Porque fueron descuidados.
En tercer lugar, con el descuido viene el peligro de la confusión. David no siguió la
brújula espiritual de la Palabra de Dios y el Espíritu Santo, y eso lo llevó a la
confusión. Decidió hacer averiguaciones sobre la mujer, y antes que terminara el día
cometió adulterio (2 Samuel 11:3-4).
Cuando uno es joven cree saber lo que desea para cuando llegue a los 40. Pero uno llega
a los 40 y se siente atrapado por las responsabilidades, el trabajo y el matrimonio.
¿Qué hacer cuando Satanás ofrece un atractivo pero inalcanzable "cambio de
ritmo"? ¿Cómo responder a los peligros de la edad madura?
Tome unos momentos para leer 2 Timoteo. Es una epístola muy breve. En esta carta el
Apóstol Pablo explica cómo evitar la crisis de la mediana edad. "Timoteo",
dice Pablo, "no abandones la lucha. Persiste. Huye de las pasiones juveniles.
Continúa firme. Prosigue en la doctrina que has aprendido. Cumple tu ministerio."
Al leer 2 Timoteo, escriba las maneras que menciona Pablo para resistir las tentaciones
satánicas de aflojar y descuidarse espiritualmente. También observe las imágenes que
utiliza Pablo para describir esta constancia del cristiano--un soldado sin dobleces, un
atleta disciplinado, un agricultor tenaz, un obrero fiel, un luchador persistente, un
corredor que no se da por vencido.
Cuando usted deba enfrentar los peligros del cansancio, el descuido y la confusión--no
importa su edad--no ore pidiendo una vida más fácil. Ore para ser un hombre o una mujer
fuerte en Dios. Sin embargo, no espere a que llegue la hora de crisis para empezar a orar
por esta cuestión. Comience ya mismo.
Tomado del libro: DE LA MANO DE JESUS.
Luis Palau, su autor, dice: "Pensé en escribir este libro para mis nuevos hermanos
en Cristo, para aquellos que hace poco entregaron su vida al Señor Jesúsy también
para aquellos que hace tiempo tienen a Cristo en su corazón pero se han estancado en su
crecimiento espiritual.
En estas páginas deseo presentar un
plan de 52 pasos que, idealmente, debería completarse en un año, es decir a razón de un
paso por semana.
He sido testigo de nuevos cristianos
que quieren crecer, aprenderlo todo de golpe, y poner en práctica todo inmediatamente. Y
consecuentemente también he sido testigo de la frustración de esos cristianos cuando se
dan cuenta de que sus planes no se concretan como ellos habían soñado.
Sucede que en su entusiasmo un nuevo
cristiano muchas veces reacciona como una persona extremadamente hambrienta: se da un
atracón que, por lo general, no resulta muy beneficioso.
DE LA MANO DE JESUS es un plan
gradual, de conocimiento dosificado. Lea un paso cada semana, medite en lo leído, trate
de aplicarlo de manera práctica durante esa semana, y procure incorporarlo
definitivamente en su vida."