Recibiendo Respuesta
a la Oracion
PASO 3
por Luis Palau
Dios ha usado
a cristianos consagrados para que millares y millones se acerquen a Jesucristo. Ahora
bien, ¿cuáles han sido algunas de las características de estos hombres tan utilizados
por Dios? En todos los casos eran hombres de fe, de pureza, de oración. Por ejemplo, el
evangelista Moody (quien predicó el evangelio de Jesucristo a más de 100 millones de
personas en su tiempo), pidió a Dios que moviera las montañas de incredulidad en las
almas de los hombresy Dios contestó.
Este gran siervo del Señor dijo, refiriéndose a la
oración: "Las oraciones de algunos hombres tendrían que ser cortadas en ambos
extremos y avivadas con fuego en el medio."
¿Qué de sus oraciones? ¿Tienen fuego? ¿Llegan
al oído de Dios? ¿Mueven los corazones de los hombres?
Permítame que brevemente describa la clase de oración
que Dios se deleita en responder. Si usted sigue estos principios, Dios habrá de ungir
sus oraciones con fuego celestial.
En primer lugar, debemos creer. ¿Cree usted que Dios
puede y está dispuesto a contestar sus oraciones? "Claro que puede hacerlo,"
dice usted, "pero no estoy seguro de que El quiera contestarlas." En Hebreos
11:6 leemos: "Sin fe uno no puede agradar a Dios. El que quiera acercarse a Dios debe
creer que existe y que premia a los que sinceramente lo buscan" (BD).
La incredulidad es un problema tan serio como la falta de oración. Muchos cristianos no
creen que Dios en realidad les dará lo que ellos piden. No es de extrañar, entonces, que
sus oraciones carezcan de unción y de fuego de lo Alto. La Biblia claramente enseña que
Dios contesta las oraciones hechas con fe.
En segundo lugar, debemos pedir. "Si no tienen lo
que desean, es porque no se lo piden a Dios" (Santiago 4:2 BD). ¿Recuerda usted la
historia del ciego en el Evangelio de Marcos capítulo 10? Ansiaba encontrarse con Jesús.
Cuando el encuentro tuvo lugar, Jesús le preguntó: "¿Qué quieres que haga por
ti?" Jesús quería que este hombre le pidiera lo que deseaba. Dios anhela derramar
sus bendiciones--sólo tenemos que pedirle.
El ciego, entonces, fue directo en su pedido.
"Señor, quiero ver." El no anduvo con rodeos como a veces hacemos nosotros.
Tratamos de convencer y hasta de forzar a Dios con nuestros pedidos largos y detallados, y
nuestras explicaciones. Lo que necesitamos es cortar todo el palabrerío y ser directos en
lo que le pedimos. Eso es lo que llena de poder y de fuego celestial nuestras oraciones.
En tercer lugar, debemos confesar el pecado. El salmista
escribió: "El no me habría escuchado si yo no hubiera confesado mis pecados"
(Salmo 66:18 BD). El pecado ahoga las llamas de la oración. El pecado inconfeso extingue
más oraciones de lo que imaginamos.
El Rey Saúl se angustió cuando al final de su vida se
dio cuenta de que Dios no respondía sus oraciones (1 Samuel 28:6). Saúl había permitido
que el pecado no confesado levantara una pared entre él y el Señor. ¿Hay algo entre
usted y Dios? Si lo hay, confiese sus pecados y experimente otra vez en su vida la
renovación de Dios en acción.
Muchos predicadores y evangelistas ungidos por Dios
iniciaron sus campañas de evangelización instando al pueblo de Dios a orar. El fuego del
avivamiento que hemos visto y estamos viendo en tantas ciudades no es encendido sólo por
los predicadores. Es encendido por las oraciones de los cristianos que creen en Dios,
confiesan sus pecados y ofrecen a Dios oraciones que El se deleita en contestar.
Lo insto a hacer su parte desde este día, y a
recibir respuestas concretas del Señor. Comience a orar la clase de oración que El se
deleita en responder.
Tomado del libro: DE
LA MANO DE JESUS. Luis Palau, su autor, dice: "Pensé en escribir este libro para
mis nuevos hermanos en Cristo, para aquellos que hace poco entregaron su vida al Señor
Jesúsy también para aquellos que hace tiempo tienen a Cristo en su corazón pero
se han estancado en su crecimiento espiritual.
En estas páginas deseo presentar un
plan de 52 pasos que, idealmente, debería completarse en un año, es decir a razón de un
paso por semana.
He sido testigo de nuevos cristianos
que quieren crecer, aprenderlo todo de golpe, y poner en práctica todo inmediatamente. Y
consecuentemente también he sido testigo de la frustración de esos cristianos cuando se
dan cuenta de que sus planes no se concretan como ellos habían soñado.
Sucede que en su entusiasmo un nuevo
cristiano muchas veces reacciona como una persona extremadamente hambrienta: se da un
atracón que, por lo general, no resulta muy beneficioso.
DE LA MANO DE JESUS es un plan
gradual, de conocimiento dosificado. Lea un paso cada semana, medite en lo leído, trate
de aplicarlo de manera práctica durante esa semana, y procure incorporarlo
definitivamente en su vida."
Usado con permiso de LPEA).
Regresar a Articulos de Luis Palau
Haga click aqui para imprimir la página amistosa
ÍNDICE DE SELAH
AQUI HAY UN REGALO GRATUITO PARA TI . . . .
Otro mensajes mas completo en Espanol.
La Vida Cambiada
Fragancia
Dulce en las Vasijas Viejas de Barro |