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Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado.

 Tanto Jesús como Juan el Bautista comenzaron su ministerio predicando el “arrepentimiento”. El profeta había anunciado la llegada de Juan en la siguiente forma: Isaías 40:3 “Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios” Y Mateo lo confirma diciendo: “Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo:
    Voz del que clama en el desierto:
    Preparad el camino del Señor,
    Enderezad sus sendas. “ (Mateo 3:3)

Juan comienza su ministerio predicando la doctrina del arrepentimiento, Mateo 3:3 (Mr. 1.1-8; Lc.3.1-9,15-17; Jn. 1.19-28)

   Mateo 3:1 En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,  2 y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Igualmente Jesús comienza su ministerio predicando lo mismo:     Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. (Mateo 4:17

Tanto Juan como Jesús han recibido el llamado de Dios para llamar al pueblo a un cambio en sus creencias, el judaísmo no ha sido suficiente para acercarse a Dios y se hace necesario un cambio de dirección (arrepentimiento), el cielo se ha acercado al pueblo judío y es necesario que ellos escuchen a Jesús y crean en El.

Jesús aclara a los judíos que su reino no es de este mundo, Juan 8:23Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.”. Juan 18:36Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.” Juan 14:30No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, (Satanás) y él nada tiene en mí.”

Jesús anuncia la llegada del reino de los cielos.

Los judíos habían venido esperando la llegada del Mesías quien los libraría de la opresión de los gobernantes y Jesús llega anunciando su reino en los cielos, los judíos no entendieron esto y pensaron que Jesús no era el Medias, aun hasta el día de

hoy continúan esperando que el Mesías venga a la tierra. El reino de Jesús no es un reino similar al reino de los hombres, es un reino al estilo del reino de Dios.

Jesús comienza enseñando como es el reino de los cielos y como se puede entrar a el. Para comenzar les anuncia que no se trata de un reino de gente rica y poderosa sino mas bien un reino de los pobres, y ellos son los dueños del reino. Mateo 5:3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.. El lector deberá tomar nota de la expresión “pobres en espíritu” y entender su significado. Ser pobre o ser rico no tiene mucha importancia para Dios, sino mas bien lo que en ese aspecto la persona sienta en su corazón, eso significa “en espíritu”, hay ricos en espíritu y hay pobres en espíritu. Una persona rica económicamente bien puede ser pobre en espíritu, todo depende de cómo trate a su prójimo, es muy común que el rico económicamente hablando es una persona egoísta, prepotente y dominante, mientras que un pobre es sumiso, obediente, y conforme a lo que recibe. La diferencia entre un rico y un pobre no es su riqueza sino cuanto depende de las riquezas, de allí que Jesús advierte que el reino de los cielos es de los pobres en espíritu y que muy difícilmente un rico entrara al reino de los cielos, es mas establece una comparación diciendo que es mas fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que un rico entre a los cielos.   Mateo 19:24 2Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios”.  (Marcos 10:25, Lucas 18:25).  Santiago 2:5Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?”  .

Para Dios los ricos son los que tienen fe en Jesucristo. A los ricos, Dios les da este mandamiento: Apocalipsis 3:17-18
Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.

Los pobres son los dueños del reino de los cielos, esto queda confirmado de la propia boca de Jesucristo cuando un hombre rico le pregunta: El joven rico (Mr. 10.17-31; Lc. 18.18-30)

   Mateo 19:16 Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?  17 El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.    18 Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. 19 Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 20 El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?   21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.  22 Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.  23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.  24 Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.  25 Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?   26 Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.

 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. (Mateo 5:20) Entendamos la palabra justicia como “rectitud”, así que si tu rectitud va a ser como los escribas o los fariseos, nunca podrás entrar al reino de los cielos.¿Quien es un escriba y quien un fariseo? Ambos tienen que ver con  Dios. Los primeros porque conocen la Biblia al pie de la letra y los otros por ser muy estrictos en las leyes de Dios sin ser ellos cumplidores fieles .Los primeros son los teóricos que lo saben todo y los últimos son los perfeccionistas que no permiten el menor error. Pues si tu eres así, no podrás entrar jamás, tienes que superar esas condiciones tan exigentes para volverte misericordioso, amoroso y perdonador. Nuestra rectitud debe ser tal que como humanos debemos tener la buena intención de ser correctos hijos de Dios, cumplidores de sus mandatos y amantes del prójimo.

En el reino de los cielos, Jesucristo es el Rey, no un rey como los humanos sino el Hijo de Dios reinando el universo, Jesús es el Señor, pero no  basta reconocerle como tal, debemos practicar los mandamientos de Dios y ser obedientes a el. Por eso dice en  Mateo 7:21No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” Muchos se autodenominan cristianos sin serlo, muchos invocan el nombre de Jesús y le dicen Señor Señor, pero son desobedientes a cumplir sus mandamientos, esos, aunque reconozcan a Jesús, no podrán entrar a su reino, porque su reino es de El y no podemos hacer l o que nosotros queremos sino solo lo que El dice que hagamos. Esta es una condición muy especial, ser obediente a Dios, solo así podremos entrar al reino de los cielos.

 
Jesús nos ha ordenado que no solo nos arrepintamos de nuestra vana manera de vivir sino que también hagamos del conocimiento de los demás, que el reino de Jesús esta en el vecindario, muy cerca de todo y al alcance de todos.

Mateo 10:7 Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Nosotros todos debemos ser colaboradores de Dios, servidores de Jesucristo y de los cristianos. Debemos llevar los mensajes que Jesús nos ha dado y especialmente cuando dice que “vayamos”

Predicando con parábolas

Jesús predicaba el reino de los cielos en base a parábolas para que no fuese entendido por sus enemigos. No todos deben entender los misterios del reino de los cielos, la comprensión de estos misterios no esta en dar las debidas explicaciones sino en recibir la inspiración del Espíritu Santo para entender cual es el verdadero sentido de las palabras de Jesús. Mateo 13:11 Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.( a los incrédulos)

Parábola del sembrador

Mateo 13: (Mr. 4.1-9; Lc. 8.4-8)    1 Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar.     2 Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa.     3 Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.     4 Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.     5 Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra;     6 pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.     7 Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron.     8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.     9 El que tiene oídos para oír, oiga.

18 “Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador:     19 Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.    20 Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo;     21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.     22 El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.     23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno”.

Podemos ver como en el reino de los cielos se predica la palabra pero no todos los oyentes la reciben en su corazón y si algunos la reciben, pronto es ahogada por los afanes y el engaño de las riquezas. Muy poca gente escucha la palabra de Dios y la recibe en su corazón para meditar sobre ella de día y de noche. En el mundo no se predica la palabra, solo en el reino de los cielos, el mundo es de Satanás y allí no se conoce a Dios ni se quiere saber nada de El.

    Propósito de las parábolas

(Mr. 4.10-12; Lc. 8.9-10)

Mateo 13   10 Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?     11 El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.    12 Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.    13 Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.     14 De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo:     De oído oiréis, y no entenderéis;     Y viendo veréis, y no percibiréis.  15 Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado,     Y con los oídos oyen pesadamente,     Y han cerrado sus ojos;     Para que no vean con los ojos,     Y oigan con los oídos,     Y con el corazón entiendan,     Y se conviertan,     Y yo los sane.

Note el lector esta ultima expresión de Jesús: Para que no vean con los ojos,     Y oigan con los oídos,     Y con el corazón entiendan,     Y se conviertan,     Y yo los sane.  (Jesús no quiere que el incrédulo entienda se convierta y sea sanado). No olvidemos que este es su reino y que El es el Rey y El pone sus mandamientos.
Mateo 13:24    24 Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;     25 pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.     26 Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.     27 Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?     28 El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?     29 El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.     30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.
Esta parábola no se refiere a la Palabra de Dios como en la anterior, sino a los hijos de Dios que han sido sembrados y nacidos en el reino. Mateo 13: Jesús explica la parábola de la cizaña.

   36 “Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.     37 Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.     38 El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.     39 El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.     40 De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo.     41 Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,     42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.     43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.”

Estamos hablando aquí de la segunda venida de Jesucristo cuando recoja a su iglesia, a los justos, a los santos, a los hijos de Dios y envíe al infierno a los que desconocieron a Jesús como el Salvador y no escucharon sus palabras y menos cumplieron con sus mandamientos. Aquí se pone de manifiesto el poder del Señor en su reino celestial.

Parábola de la semilla de mostaza

(Mr. 4.30-32; Lc. 13.18-19)

Mateo 13:31 “Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo;    32 el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas”.Mateo 13:33Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado”. La explicación de estas parábolas se inclina a demostrarnos el poder de reproducción de la palabra de Dios (El Evangelio). Un predicador que pronuncia las palabras que han salido de la boca de Dios, que son Espíritu y son Vida, son semillas divinas que sembradas en el corazón del oyente, producen un nacimiento nuevo como hijos de Dios, este hablar de los predicadores o evangelistas, es de orden milagroso, produce hijos de Dios y se multiplica en una maravillosa forma de tal manera que dentro de pocos años, habrá cubierto el mundo entero y entonces toda criatura habrá escuchado la Palabra de Dios para que se cumpla aquel mandato que dice: “Id y predicad el evangelio a toda criatura”

Hay más parábolas acerca del reino de los cielos, pero en este mensaje, deseo dejar bien claro que  el reino de los cielos, es el reino de Jesucristo, que El es el Rey, que no se trata de un reinado en los cielos físicos sino en las esferas espirituales de la humanidad. No se trata de algo a futuro cuando uno se muera, sino algo presente que sucede en la iglesia, donde se predica el reino de los cielos.

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