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Bendición y maldición

 En el hablar de los cristianos, se ha perdido el verdadero significado de las palabras bendición y maldición. Esto lo digo porque a diario escucho frases como: “Dios te bendiga” o “Que Dios te bendiga”, etc. etc.

El significado de la palabra bendecir o bendición es “decir bien de alguien o de algo”, en la misma manera, maldecir es decir algo malo. En la iglesia esta tomando bastante auge un significado nuevo indicando “prosperidad económica” y de allí que escuchamos a menudo frases como “Dios me esta bendiciendo” para indicar que le esta resultando bien económicamente.

Veamos estas palabras desde el punto de vista bíblico.

En el libro de Marcos, capitulo 14 vemos un momento en que el Apóstol Pedro niega al Señor por tres veces en cumplimiento a una profecía que el mismo Jesús le había hecho  poco antes. Aqui vemos como se usa la palabra “maldecir” cuando Pedro le negaba, el verso 71 dice así: ” Y él comenzó a maldecir y a jurar: No conozco a este hombre de quien habláis.”, Nótese que la maldición es haber dicho. “No conozco a este hombre de quien habláis.” Hacemos énfasis en que maldecir es decir algo indebido o improcedente, algo mentiroso. “No conozco a este hombre” es una maldición porque la verdad es que si le conoce. Leamos el pasaje:

“Y estando Pedro en el palacio abajo, vino una de las criadas del sumo sacerdote; y cuando vio a Pedro que se calentaba, mirándole, dice: Y tú con Jesús el Nazareno estabas. Mas él negó, diciendo: No lo conozco, ni sé lo que dices. Y se salió fuera a la entrada; y cantó el gallo. Y la criada viéndole otra vez, comenzó a decir a los que estaban allí: Este es de ellos. Mas él negó otra vez. Y poco después, los que estaban allí dijeron otra vez a Pedro: Verdaderamente eres de ellos; porque eres Galileo, y tu habla es semejante. Y él comenzó a maldecir y a jurar: No conozco a este hombre de quien habláis. Y el gallo cantó la segunda vez; y Pedro se acordó de las palabras que Jesús le había dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces. Y pensando en esto, lloraba”. (Mr 14: 66-72)

En este otro ejemplo, el Apóstol Pablo da una respuesta áspera al sacerdote Ananias por haber ordenado que le hirieran en su boca.. En este ejemplo la maldición es haber dicho: “Dios te herirá a ti pared blanqueada”

 “Entonces Pablo, poniendo los ojos en el concilio, dice: Varones hermanos, yo con toda buena conciencia he conversado delante de Dios hasta el día de hoy. El príncipe de los sacerdotes, Ananías, mandó entonces a los que estaban delante de él, que le hiriesen en la boca. Entonces Pablo le dijo: Dios te herirá a ti , pared blanqueada; ¿y estás tú sentado para juzgarme conforme a la ley, y contra la ley me mandas herir? Y los que estaban presentes dijeron: ¿Al sumo sacerdote de Dios maldices? Y Pablo dijo: No sabía, hermanos, que era el príncipe de los sacerdotes; pues escrito está: Al príncipe de tu pueblo no maldecirás. Entonces Pablo, sabiendo que una parte era de saduceos, y la otra de fariseos, clamó en el concilio: Varones hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo: de la esperanza y de la resurrección de los muertos soy yo juzgado. Y como hubo dicho esto, fue hecha disensión entre los fariseos y los saduceos; y la multitud fue dividida”.. (Hechos 23:1-7)

La lengua es el miembro de bendición y de maldición, el apóstol Santiago hace una exhortación  a la iglesia alrededor del dominio que se debe tener sobre la lengua, indicando que no deberíamos usar la misma lengua para bendecir y maldecir.
 “Porque toda naturaleza de bestias fieras, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma, y es domada por el ser humano; pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, y está llena de veneno mortal. Con ella bendecimos al Dios, y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, los cuales son hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, no conviene que estas cosas sean así hechas. ¿Echa alguna fuente por una misma abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos, ¿puede la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así ninguna fuente puede dar agua salada y dulce. ¿Quién es sabio y avisado entre vosotros? Muestre por la buena conversación sus obras en mansedumbre de sabiduría. Pero si tenéis envidia amarga, y contención en vuestros corazones, no os gloriéis, ni seáis mentirosos contra la verdad. Porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino que es terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay envidia y contención, allí hay perturbación, y toda obra perversa. Mas la sabiduría que es de lo alto, primeramente es pura, después pacífica, modesta, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, no juzgadora, no fingida. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen paz” (Santiago 3: 7-18)

Un juramento perverso es una maldición. El Apóstol Lucas en el libro de los hechos nos narra como algunos judíos habían jurado matar a Pablo y eso era una maldición.
Hch 23:12 Y venido el día, algunos de los judíos se juntaron, e hicieron voto bajo maldición, diciendo que ni comerían ni beberían hasta que hubiesen matado a Pablo. Hch 23:14 los cuales se fueron al príncipe de los sacerdotes y a los ancianos, y dijeron: Nosotros hemos hecho voto bajo maldición, que no hemos de gustar nada hasta que hayamos matado a Pablo. Hch 23:21 Mas tú no los creas; porque más de cuarenta hombres de ellos le acechan, los cuales han hecho voto bajo maldición, de no comer ni beber hasta que le hayan muerto; y ahora están apercibidos esperando tu promesa.

Los que maldicen tienen el mismo nivel de los ladrones, los fornicarios y los idolatras
1Cor 5:11 Mas ahora os he escrito, que no os envolváis, es a saber , que si alguno llamándose hermano fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón, con el tal ni aun comáis.1COR 6:10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el Reino de Dios.

Una maldición salida de la boca de Dios es cosa terrible como Gén 9:25 “Maldito sea Canaán; siervo de siervos será a sus hermanos”.

Por el otro lado tenemos la bendición, hay pasajes en la Biblia que hablan de bendición sin expresar que fue lo que se dijo por ejemplo en este pasaje en que Jesús estaba ordenando a los discípulos que le dieran de comer a la gente Mt 14:19 “Y mandando a la multitud recostarse sobre la hierba, tomando los cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo, y partiendo los panes los dio a los discípulos, y los discípulos a la multitud.”

Pero siempre bendecir es decir algo bueno o bonito como en Mt 21:9 “Y las personas que iban delante, y las que iban detrás, aclamaban diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!”

Mt 23:39 “Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.” Es una bendición decir “bendito el que viene en el nombre del Señor”

Mt 25:34 Entonces el Rey dirá a los que estarán a su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
 
Mr 11:9 Y los que iban delante, y los que iban detrás, daban voces diciendo: ¡Hosanna! Bendito el que viene en el Nombre del Señor.

Mr 11:10 Bendito el Reino de nuestro Padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas!

En el siguiente verso, Jesús bendice al decir: “Tomad, comed, esto es mi cuerpo.”
Mr 14:22 Y estando ellos comiendo, tomó Jesús pan, y bendiciendo, partió y les dio, y dijo: Tomad, comed, esto es mi cuerpo.
 
Elizabeth, la madre de Juan bautista, bendijo a Maria la madre del Señor cuando le dijo: “bendita tu entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”Lc 1: 41-42 “Y aconteció, que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.”

 Un hombre de Jerusalén bendice al niño Jesús.
Lc 2: 25 “Y he aquí, había un hombre en Jerusalén, llamado Simeón, y este hombre, justo y pío, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo era sobre él.26 Y había recibido respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Cristo del Señor.
27 Y vino por el Espíritu al templo. Y cuando metieron al niño Jesús sus padres en el Templo, para hacer por él conforme a la costumbre de la ley.28 Entonces él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, y dijo:29 Ahora despides, Señor, a tu siervo, Conforme a tu palabra, en paz;30 porque han visto mis ojos tu Salud,31 la cual has aparejado en presencia de todos los pueblos; Lc 2:34 Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, éste es puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel; y para señal a la que será contradicho;”

 Las bendiciones siempre deben ser expresadas, no debemos concretarnos a decir: Dios te bendiga, sino que debemos bendecir diciendo algo bueno.

Dios bendijo siempre “diciendo”, aquí tenemos varios versos para ilustrar:

GéN 1:22 Y Dios los bendijo diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y las aves se multipliquen en la tierra.

GéN 1:28 Y los bendijo Dios; y les dijo Dios: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Hermanos, Yo les recomiendo que de verdad digan bendiciones, no se limiten a decir “Dios te bendiga”, es necesario que de nuestra boca salgan bendiciones. En vez de saludar con un “Dios te bendiga” que por cierto es un buen deseo, deberíamos como el apóstol Pablo cada vez que se dirigía a una iglesia, decía así: “Gracia y paz tengáis de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesús el Cristo.”

Los piropos callejeros son una buena clase de bendición pues contienen en algunos casos frases muy halagadoras inspiradas del corazón del admirador. Nuestra bendición debe contener toda una verdad, nada de fingimientos o de adulaciones.

Y para bendecir los alimentos no se limiten a decir “Señor bendice estos alimentos” sino que bendíganlos diciendo: “Señor bendecimos estos alimentos en tu nombre declarándolos sanos, puros y limpios, amen”

Una buena bendición, es saludar así: “Buenos días hermano, la paz del Señor sea con usted” o “Dios le prospere en abundancia” o también “Cristo te ama”,, en fin, del corazón pueden salir las mejores bendiciones para cada quien, pero les recomiendo que aprendan a bendecir con su boca evitando que salgan palabras o expresiones negativas que son una maldición.

Paz y Gracia a todos ustedes en el amor de Cristo nuestro Señor.

Amen

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