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Siendo como Niños  

“Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos”. (Mateo 18:2-4)

Otra condición que Jesús nos dio para poder entrar al reino de los cielos es ser como niños, pero veamos con cuidado la recomendación de Jesús: “cualquiera que se humille como este niño” ¿Qué quiere decir esto? No es solamente volverse como un niño, esto lo he escuchado a muchos predicadores, sino esto ultimo: “cualquiera que se humille como este niño”

Siempre fui enseñado por mis maestros bíblicos que se trataba de nuestro comportamiento y que deberíamos actuar como si fuéramos niños, obedientes, sinceros, juguetones, gritones, inquietos, pero no es esa la verdadera acepción de la palabra, lo que Jesucristo nos esta diciendo es que debemos ser humillados como el niño. Todos sabemos como a los niños se les humilla  constantemente. Los niños por ser mas pequeños de estatura también son tratados como si fueran menos que los adultos, se les vive regañando, dirigiendo, amonestando y sancionándolos, los niños son objeto muchas veces de nuestro blanco para descargar sobre ellos nuestra ira, nuestro enojo, y también nuestro amor y ternura, pues Jesús nos recomienda que nosotros seamos niños para poder entrar en el reino de los cielos.

En esto de ser como niños, esta incluida la negación a si mismo, todos sabemos muy bien que los niños no poseen una identidad individual sino que son reconocidos como el hijo de papa o de mama, pero nunca un niño posee un carnet de identificación como si fuera u n adulto, prácticamente al niño se le niega su propia identidad y por razones obvias el no puede entablar negociaciones o demandas por no tener ese derecho, pues asi es que debemos ser nosotros, nuestro único camino es ser hijos de Dios y como tales le corresponde a Dios actuar como nuestro Padre celestial .

De alli aquello que la Biblia nos habla de que le pidamos a Dios todo lo que nos haga falta y que el suplirá, que el será nuestro proveedor, nuestro auxilio y nuestra esperanza. Si nosotros n o asumimos ese papel como niños hijos menores de edad, Dios difícilmente escuchara o atenderá nuestras peticiones. Lo dice su palabra: “De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”

¿Podemos comprender este mandato? ¿Estamos listos para ser obedientes a Dios? Es un tanto difícil para el adulto cristiano comportarse como un niño delante de Dios, el hombre esta acostumbrado por la sociedad misma, en el hogar y aun en la iglesia a comportarse como adulto, a ser responsable, trabajador, honesto, sincero, pero no a ser como niño, es una orden de Dios: “De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” Y cuando Dios dice no entrareis, significa que no entrareis y no hay puerta alterna o camino adicional para entrar, sencillamente no entrareis y seréis como Moisés viendo desde lejos la tierra prometida por haber sido desobediente a Dios.

Nuestra actitud no solo debe ser infantil como uno sencillo, inocente y santo, sino también como quien se humilla a si mismo perdiendo su identidad, no olvidemos aquellas palabras de Jesús cuando dijo:  “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. (Mateo 16:24, 10.38; Lc. 14.27).

No crea mi querido lector que por sus obras usted será medido como grande en el reino de los cielos, porque hay muchos que ellos solos se hacen propaganda y  se ponen como ejemplo de ser los modelos pero tenemos un ejemplo de un gran hombre como Juan el bautista que fue capaz de reconocer por primera vez a Jesús como el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo y de bautizar a Jesús y escuchar la voz del Padre y ver al Espíritu Santo posarse sobre Jesús, pues ese Juan que a la vez es el mayor de los profetas en la Biblia, ese mismo, es el menor en el reino de los cielos, veamos esto en Mateo 11:11De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él”.

No busquemos ser grandes e importantes. No nos llenemos de grandeza, mas bien humillémonos y seamos pequeños para que a la vez seamos objeto de mayores cuidados de parte de Dios nuestro padre, no olvidemos aquellos versos relacionados con “sus pequeños” como  Mateo 18:6[ Ocasiones de caer ] [ (Mr. 9.42-48; Lc. 17.1-2) ] Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar” Mateo 18:10[ Parábola de la oveja perdida ] [ (Lc. 15.3-7) ] Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.”  Mateo 18:14Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.”  Mateo 25:40Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”.  Mateo 25:45Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis”.

 La palabra humillación viene de una raíz latina que significa “pequeño” y no es una emoción de vergüenza, es volverse pequeño, sencillo, menos que los demás. Humillémonos, seamos pequeños. Rechacemos los elogios, las alabanzas que nos hagan y busquemos la negación, demos todo honor, toda honra y toda gloria a Jesús el Señor.

 Amen

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