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El Trigo
El trigo es un cereal con características muy especiales, se ha utilizado desde tiempos muy remotos como un alimento básico para hacer pan o tortillas. En los tiempos bíblicos el trigo fue mencionado y utilizado con mucha frecuencia. El trigo se producía en Babilonia, Mesopotamia y en Palestina, y también en Egipto. Egipto era el granero del Mediterráneo, y su trigo, embarcado en Alejandría, llegaba a Roma (Hch. 27:6, 38). Según Plinio (His. Nat. 18:47), el mejor trigo era el proveniente del Alto Egipto (Tebas). Se distinguía por sus espigas barbadas y muy voluminosas («Triticum compositum»). Esta especie, que se menciona en Gn. 41:22 sigue siendo cultivada en nuestros días. El trigo ordinario de Palestina era el «Triticum vulgare», de espiga recta.
El trigo es utilizado por el Señor como una figura de los hijos del reino, el fruto de la buena semilla que Él estaba sembrando en la tierra, en contraste con la cizaña que Satanás sembró secretamente junto con la buena semilla (Mt. 13:25-30).La cizaña es el trigo de Egipto que es mucho mas llamativo que el de Palestina que es el verdadero trigo de Dios.
Por otra parte, el mismo Señor, el postrer Adán, descendido «del cielo», se compara al grano de trigo que hubiera quedado solo a no ser que muriera, pero que al morir llevaría mucho fruto. Esto muestra claramente que el reino de Dios debe crecer y multiplicarse en base a ser sembrado en el corazón de los creyentes por la muerte y resurrección de Cristo y no únicamente por ser miembro de una congregación religiosa. No puede haber unión de Cristo y el hombre natural por creer en El solamente, sino que por la muerte de Cristo como el fruto producido por Su resurrección. (Jn. 12:24; 1 Co. 15:48, 49).
El trigo es la representación del pueblo de Dios
Mateo 311 Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. 12 Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.
Vemos aquí a tres bautismos, el de agua, el de Espíritu Santo y el de fuego. El bautismo de agua es de los hombres y corresponde al Hijo, es el bautismo de arrepentimiento y perdón de pecados, el bautismo del Espíritu Santo es para santidad del creyente en el Espíritu y el de fuego es el del Padre que separara el trigo de la cizaña enviando al fuego eterno a los que no son de Cristo.
El hombre es la tierra, recordemos que Dios tomo polvo
de la tierra y formo a Adán, esta puede ser buena, regular o mala Mateo
13:23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que
oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a
treinta por uno.
Este fruto es el trigo que es sembrado como la palabra de Dios que produce o
engendra hijos de Dios.(Parábola del trigo y la cizaña) 24
Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es
semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; 25 pero mientras
dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.
. 26 Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la
cizaña. Junto a los nacidos en Cristo están los nacidos de Satanás, ambos
crecen juntos y se relacionan pero no tienen el mismo destino, unos van al
granero (cielo eterno) para su salvación y otros van al pozo
de fuego (infierno eterno) para su condenación.
28 El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los
siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? 29 El les
dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el
trigo. 30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo
de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en
manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.
Quisiera detenerme un momento para reflexionar acerca de esta parábola de Jesús.
Quisiera referirme nuevamente a esta porción del pasaje:” El reino de
los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;”
Vemos aquí un hombre sembrando en un campo y eso es
semejante al reino de los cielos. Inmediatamente se me viene a la mente una
nueva visión, veo al predicador del evangelio hablando a la congregación y veo
que de su boca salen partículas invisibles que son como semillas, muy pequeñas,
tan infinitamente pequeñas que es imposible verlas, pero existen y son las
palabras del evangelio, palabras que fueron habladas por Jesucristo y me
recuerdo de aquella expresión que dijo: “Las palabras que os he hablado son
espíritu y son vida”. Llego a comprender como es que la palabra es sembrada en
la tierra, que es el oyente. También se me recuerda aquel verso que dice “La fe
viene por el oír y el oír por la palabra de Dios” De manera que esa semilla que
ese hombre esta sembrando no es sino el evangelio de Jesucristo puesto en boca
del predicador y de allí la gran importancia que para Jesús tiene el predicar el
evangelio de tal manera que el mismo nos ordeno: “Id y predicad el evangelio a
toda criatura”
Los cristianos somos el trigo pero Satanás nos reclamara para causarnos grandes tribulaciones.
Lucas 22: 31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; 32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. Muchos cristianos se quejan de sufrir innecesariamente algunos padecimientos sin darse una explicación, pero en observancia a este pasaje, podemos estar seguros que es Satanás quien nos ha solicitado para zarandearnos produciendo en nosotros tribulaciones, enfermedades, fracasos y disgustos.
Jesús anuncia su muerte como necesaria para la reproducción de la iglesia.
Juan 1223 Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. 24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. 25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Jesús les habla a los discípulos explicándoles que es necesaria su muerte para la propagación del reino de Dios y producir muchos frutos que son los nuevos cristianos que serán engendrados por la Palabra de Dios en el Evangelio. Este pasaje involucra la muerte del Señor pero también la muerte carnal del creyente para poder nacer de nuevo en el espíritu como un hijo de Dios.
1 Corintios 15 36 Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. 37 Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano; 38 pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo. El Apóstol Pablo da las explicaciones necesarias para que los corintios entiendan ese asunto de sembrar una semilla de trigo.
Queridos hermanos, me he propuesto explicar ampliamente este tema por que a lo largo de mi vivir en Cristo me he enterado que en la gran mayoría de las iglesias los predicadores hacen llamados al frente del templo a las personas que desean recibir a Cristo en su corazón y ellos consideran que basta repetir una oración de aceptación para que Cristo nazca en el corazón del oyente, pero la Biblia nos enseña que es predicando el evangelio que sembramos la semilla de la Palabra y que esa palabra es Cristo, el oyente no se da cuenta que la semilla ha sido sembrada en su corazón, el solo siente los resultados de aquella siembra porque su vida experimenta un cambio que no viene de la voluntad de hombre sino de Dios. No es consecuencia de discursos emotivos que se siembra a Cristo sino hablando de la vida, muerte y resurrección de Cristo solamente y esto lo puede hacer toda persona sea que tenga o no facultades oratorias. Para sembrar la semilla divina solo hace falta una persona que hable y otra que escuche y ese hablar debe ser acerca de Cristo, eso es evangelizar.
El trigo es una semejanza muy preciosa a la palabra de Dios como semilla, incluso en color dorado porque la Palabra de Dios es oro refinado y ese poder de germinar que trae consigo la semilla también lo trae la Palabra expresada por el predicador. El evangelio es poder de Dios y es por medio del evangelio que reproducimos la iglesia dando nacimiento a los hijos de Dios por el poder de nuestro creador que día a día agrega miles de personas a su iglesia, el cuerpo de Cristo.
Pablo lo dice en esta forma: “Yo sembré, Apolos regó pero el crecimiento lo da Dios”indicando con ello que por un lado esta la parte humana produciendo la iglesia pero el milagro es de Dios que produce la expansión o crecimiento.
Nuestra misión es predicar el evangelio, es hablar de Cristo para que por el oír venga la fe en los incrédulos, no se trata del poder de grandes predicadores, se trata del poder de la palabra de Dios que como semilla divina es expresada por los verdaderos profetas que hablan palabras de vida. Usted puede ser un profeta de Dios si habla de Cristo. La Biblia son enseña que “Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis ( 1 Corintios 14:1) No temáis tratando de profetizar, un profeta es aquel que habla lo que Dios ha dicho. Si tenemos una Biblia en nuestras manos, leámosla, especialmente los evangelios y aprendamos de memoria los pasajes que hablan de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo y así estaremos profetizando.
Sembremos la Palabra de Dios y démosle hijos a Dios que es lo que el nos pide, recordemos aquel verso que dice “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. (Juan 15:1-6 Jesús, la vid verdadera)
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