Permita que la
Biblia sea su eterno consejero.
Génesis
2-3; 1 Corintios 15:20La
importancia de Adán como un tipo no se hace evidente hasta que nosotros lo vemos
en contraste con el último Adán.
Adán es
llamado un "tipo" o "modelo" o "figura" del Señor Jesucristo en Romanos 5:14.
"No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron
a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de
venir."
La
palabra griega es tipos que significa "golpear." Una pieza de metal fue golpeada
por un tipo dejando una impresión en él. Los tipos fueron la marca dejada por un
objeto que fue golpeado. La palabra
tipo se refiere a una persona, objeto o evento que prefiguro o tipifico algo más
grande que sí mismo. En el pasaje que tenemos ante nosotros, Adán era un "tipo"
o "patrón" que prefigura a Jesucristo.
Adán
fue el representante de la raza humana y su decisión de obedecer o desobedecer a
Dios tuvo resultados duraderos en toda la humanidad. Porque él desobedeció a
Dios los efectos de la transgresión fueron transmitidos a todas las personas.
Adán cayó y todos caímos en él (Romanos 5:12-21, 1 Corintios 15:20-28, 45f). Por
el contrario Jesucristo es también la cabeza de una nueva familia de Dios por el
cual Él es el representante de todos los que le obedecen. Los redimidos han sido
comprados por Cristo. Nosotros disfrutamos de Su victoria en nombre de
todos los que han respondido a Su gracia salvadora por la fe salvadora.
Jesús
nunca es llamado el segundo, tercero o cuarto Adán. En la Biblia, Él es siempre
el Último Adán, porque nunca podría haber otro como Él. Él es el único de un
tipo único.
"Dios,
habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a
los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo, a
quien constituyó heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo también el
universo" (Hebreos 1:1-2).
A pesar
de que él era la cabeza de la creación de Dios,
Adán falló. Con su desobediencia, él trajo la depravación en toda su
familia y a cada descendiente a lo largo de los siglos. Nosotros heredamos el
pecado y la muerte del viejo Adán. "Por tanto, tal como el pecado entró en el
mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así también la muerte se
extendió a todos los hombres, porque todos pecaron...." (Romanos 5:12; cf. 1
Cor. 15:22).
|
El
pecado, la transgresión y la muerte vinieron por causa de Adán, sin embargo
la gracia y la vida eterna vinieron por medio de Cristo. "Pero no sucede con
la dádiva como con la transgresión. Porque si por la transgresión de uno
murieron los muchos, mucho más, la gracia de Dios y el don por la gracia de
un hombre, Jesucristo, abundaron para los muchos" (Romanos 5:15).
"Porque la paga del pecado es la muerte. . ." (Romanos 6:23a). La muerte es
el castigo de Dios por el pecado. Todos morimos porque hemos pecado. El
pecado y la muerte entraron en la raza humana a través del acto de
desobediencia de Adán. En
el viejo Adán todos morimos, sin embargo, en el Último Adán, tenemos vida
eterna para que nosotros nunca muramos. Jesús dijo a Marta: "Jesús le dijo:
Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, y
todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?" (Juan
11:25-26). El apóstol Pablo pone de manifiesto el contraste vívidamente
cuando escribió: "Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo
todos serán vivificados" (I Corintios 15:22).
Considerando que Adán despreció el amor de Dios, Cristo murió en la cruz y
dio a conocer el corazón de un Dios amoroso. "Pero Dios demuestra su amor
para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. "
(Romanos 5:8). En Su muerte Cristo llevó la maldición de la caída total.
Cristo pagó "la paga del pecado" en su totalidad como nuestro sustituto.
Jesús cargo todas las consecuencias del pecado de Adán. Él se hizo maldición
"por nosotros" (Gálatas 3:13), y murió en nuestro lugar (Mateo 27:46).
"Porque si por la transgresión de uno, por éste reinó la muerte, mucho más
reinarán en vida por medio de uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia
de la gracia y del don de la justicia" (Romanos 5:17).
Luego él añade, "Así pues, tal
como por una transgresión resultó la condenación de todos los hombres, así
también por un acto de justicia resultó la justificación de vida para todos
los hombres. " (5:18). "Porque así como por la desobediencia de un hombre
los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de
uno los muchos serán constituidos justos" (v. 19). Jesús se hizo "obediente
hasta la muerte, incluso la muerte en la cruz." El
primer Adán trajo la muerte; el Último Adán trajo la vida eterna. El
primer Adán trajo la condenación; el Último Adán trajo la justificación. La
desobediencia de Adán y sus consecuencias fueron transmitidas a todos
nosotros sin excepción. Sin embargo, la obediencia de Cristo y la justicia
es transmitida a todos los que se arrepienten y creen en Él. Adán
represento a muchos y trajo la muerte a todos; Jesucristo
represento a muchos y da vida eterna a todos los que confían en Él.
Dios designó a Adán la cabeza o el representante de la raza humana. Es
porque Adán pecó que la muerte
pasó a todos. La justicia de Cristo es atribuida al creyente de la misma
manera que el pecado de Adán nos fue atribuido. A pesar de que hemos
heredado nuestra naturaleza de pecado de Adán, lo que nos condena es que
todos hemos pecado en Adán. Por otra parte es nuestra unión vital con
Jesucristo, que proporciona nuestra salvación. Del mismo modo que fueron
juzgados en Adán, también hemos sido juzgados en Cristo. El último Adán nos
hace libres. Es un acto de la gracia.
Horacio Bonar escribió: "El primer Adán muere, y
nosotros morimos en Él, ¡pero en el segundo Adán,
muere y nosotros vivimos en Él!" El
primer Adán fue tentado y falló la prueba, y en él, todos seguimos pecando y
morimos. El Último Adán fue tentado como el primero, pero permaneció libre
de pecado, y vivió una vida perfecta de justicia. Jesucristo es el único
"... sino uno que ha sido
tentado en todo como nosotros, pero sin pecado" (Hebreos 4:15b). El
Último Adán invirtió los efectos de la Caída. “Donde el pecado abundó, la
gracia se hizo mucho más abundante." Adán terriblemente desobedeció a Dios.
Por otra parte, Jesús perfectamente obedeció a Su Padre y vindicó Su amor y
soberanía. El
primer Adán comenzó con todo lo previsto para él en el Jardín del Edén, y él
lo perdió todo. El último Adán comenzó con nada en un establo y terminó con
todo. "Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo
rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por
medio de su pobreza llegarais a ser ricos" (2 Corintios 8:9). |
|
Adán es
un tipo o una imagen de Cristo en Su amor por Su novia. Jesús amó a Su esposa y
se entregó a si mismo por ella (Efesios 5:25, 2 Cor. 5:21).
El
primer Adán fue comisionado para
"ser fructífero" llenad la tierra. El último Adán vino a "llevar muchos hijos a
la gloria" y para llenar el cielo con los redimidos, conocidos como Su Novia.
El
primer Adán vivió una vida larga fructífera para cumplir su destino. El postrer
Adán, fue nacido para morir para cumplir el propósito eterno de Dios.
Al
primer Adán fue dado una novia, una
compañera. El último Adán tuvo que comprar Su novia, a costa de Su propia vida.
La novia del primer Adán fue sin dolor desde que él fue
puesto en un sueño profundo. Sin embargo, la Novia del Último Adán fue
comprada a través del sueño profundo de Su muerte en la cruz del Calvario.
El
primer Adán perdió a su novia por la edad, la enfermedad y la muerte. El último
Adán nunca sera separado de Su Novia.
A
través de la desobediencia del primer Adán, toda la humanidad fueron
constituidos pecadores, sin embargo, a través del Último Adán "los muchos serán
constituidos justos" (Romanos 5:19). Esa justicia atribuida que hemos recibido
como creyentes es Su regalo para nosotros. No es porque lo merecemos, o lo
valemos. Es nuestro, porque Él nos ha adoptado y nos ha situado en Su familia.
Él es ahora el cabeza de nuestra familia, no el viejo Adán.
Antes
de la caída de Adán y Eva, ellos disfrutaban el Jardín del Edén, un paraíso
perfecto, sin embargo, como hijos redimidos de Dios hemos sido hechos para
sentarnos con Cristo en lugares celestiales.
Cada
uno de nosotros es en Adán. Sin embargo, Dios en Su gracia ha hecho a Cristo la
cabeza de una nueva familia.
Clame
por su herencia hoy por la fe en Jesucristo. Adán ya no es la cabeza de su
familia, ahora Jesús es la cabeza de su familia, por lo tanto, viva como un
miembro de la familia. ¡No se olvide de la familia a la que usted pertenece! Los
creyentes están ahora "en Cristo", tal y como estuvieron "en Adán" antes de que
fueron redimidos.
Satanás
no tiene poder ni autoridad para reclamar los que han sido comprados por Cristo.
Toda persona redimida pertenece a Cristo para siempre. La obra redentora de
Cristo no se puede deshacer. Nuestra salvación eterna ha sido provista por el
Último Adán.
La
gracia hace la magnífica diferencia entre la condenación de Adán y la
justificación por medio de Jesucristo. Nuestra unión vital con Cristo es el
único camino de salvación.
Es una
cosa maravillosa ser perdonado, pero Dios en Su gracia ha puesto la justicia de
Jesucristo a nuestra cuenta. Adán nunca tuvo la justicia en él. Él perdió su
propia justicia. Se nos da la perfecta posición de Jesucristo.
(c) 2011 Mensaje por Wil Pounds. Traducción por David Zeledon.
Haga click aqui para imprimir la página amistosa
|