2 Samuel 7:13 El Templo de Salomón

 

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 Permanecid en Cristo   bible.gif (4616 bytes)2 Samuel 7:13

El Templo de Salomón

El SEÑOR Dios conocía al Rey David como un "hombre detrás de su propio corazón." Él hizo una promesa a David que cuando él muriera  que uno de sus descendientes se sentaría en su lugar en el trono (2 Samuel 7:12). El SEÑOR no permitió que David construyera el templo, pero se lo permitió a su hijo, Salomón después de la muerte de su padre. David hizo preparaciones y recogió los materiales para el proyecto antes de su muerte. Dios dijo a David: "Él edificará una casa para mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. . . . Tu casa y tu reino permanecerán siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente" (vv. 13, 16).

Hace mucho tiempo que Hengstenberg dijo: "el edificio de la casa del SEÑOR va tomado de la mano con la eternidad del reino." Por lo tanto, "como el reino aguanta para siempre, así la casa construida para el lugar de vivienda del señor debe también aguantar para siempre," dijeron Keil y Delitzsch.

Muchos eruditos han observado que no es una forma terrenal a la que el SEÑOR Dios se está refiriendo, únicamente la característica esencial del templo. Es el lugar en donde Dios se encuentra con el hombre. La forma terrenal es perecedera, pero la esencia es eterna. La misma esencia del templo de Dios era su presencia con el hombre. Eso nunca perece. Su esencia y carácter no cesaron con la destrucción del templo en 586 A.C.

Por supuesto, el templo no era necesario debido a la naturaleza de Dios (Hechos 7:46-50). Dios es Espíritu. El templo era una comodidad a las limitaciones y a las necesidades de su gente (1 Reyes 8:27ff).

Es cuando la palabra se convirtió en carne y tabernaculizo entre hombres que vemos la esencia verdadera del templo del señor. Su templo culminó en el aspecto del Mesías, Jesucristo. Solamente en él había la revelación completa de la presencia de Dios con el hombre. En él, vemos la manifestación completa del SEÑOR Dios. Jehová vino a morar con su gente en persona. Alguien que le conocía bien escribió: "Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad" (Juan 1:14). Un poco después, el escribió: "A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer" (v. 18). El Señor hizo su casa en la tierra en la encarnación de Jesucristo.

El Mesías estaba en el templo que construía un día y él vio a líderes religiosos  vender bueyes y ovejas para los sacrificios "oficiales." Los cambistas estaban sentados negociando con la gente. Jesús tomó los pedazos de la cuerda que habían sido utilizados para atar los animales y formó un azote. Con la pasión quemándose en su alma, él corrió a los comerciantes del templo. Más tarde se acercaron a él los comerciantes enojados quienes le preguntaron: "Y los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto?" "Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré" (Juan 2:19). "Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?" Jesús hablaba del templo de su cuerpo.

El juego en palabras está claro en la lengua original. Jesús limpió el hieron, el templo parado con sus varios recintos. Él persiguió a comerciantes del edificio físico del templo y de las cortes externas. Sin embargo, Jesús hablaba del naos, el templo interno, el santum sanctorum. "destruyan este naos, el santum sanctorum, y en tres días lo levantaré." Él habló del  naos, el santo de los santos de su cuerpo. La promesa de Dios a David se estaba cumpliendo en la persona del Mesías de hacer una morada eterna.

El templo de su cuerpo fue destruido. Fue colocado en la cruz y su cuerpo fue agujereado por las marcas de la pena del pecado por cada individuo. Él fue hecho pecado por nosotros de modo que él pudiera alejar nuestro pecado. Sin embargo, el templo aguanta por siempre a través de su cuerpo resucitado, el templo del Mesías.

El Apóstol Pedro habla del templo de Dios el cual está siendo edificado en 1 Pedro 2:4-5. "Y viniendo a Él como a una piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, pero escogida y preciosa a los ojos de Dios, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo."

El Apóstol Pablo también habla de este templo en Efesios 2:20-22. "Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu."

Todos los creyentes, Judíos y gentiles, se vuelven parte del glorioso templo de su cuerpo. "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es" (1 Corintios 3:16-17). Esta es la única verdad para aquellos que han puesto su fe en Jesucristo como su salvador personal. Cada creyente es parte de ese cuerpo, el cuerpo de Cristo.

El Apóstol Pablo nos recuerda que somos el templo de Dios. "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios" (1 Corintios 6:19-20).

Después el escribió: "¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo" (2 Corintios 6:16).

El cumplimiento completo y esencial de la promesa de Dios a David comienza con esta edificación del templo destruido muriendo en la cruz, y siendo levantado con la resurrección de los muertos. Edifican al cuerpo de Cristo con el espíritu santo en los corazones de los creyentes. Ésta es la construcción de la casa espiritual de Dios. Se compone de piedras vivas. El templo del SEÑOR Dios será perfeccionado en la terminación del reino de Dios cuando la Jerusalén nueva y el nuevo cielo vienen abajo en la tierra nueva.

El milenio vera el templo levantado a Dios, el refugio de todas las naciones. Cuando se termine el milenio en la nueva era de perfección será establecida y no habrá más templo. El Señor Dios y el Cordero estarán en medio de su pueblo. "En ella no vi templo, porque el Señor Dios Todopoderoso es su templo, y el Cordero" (Apocalipsis 21:22).

Un día glorioso y maravilloso él descenderá y se manifestará en gloria completa en la nueva Jerusalén y nosotros experimentaremos la comunión eterna con Dios.

El apóstol Juan en la isla de Patmos consideró en una visión el tabernáculo de Dios entre los hombres. El último cumplimiento de las promesas de Dios en espacio y tiempo vendrá en la Jerusalén nueva (Apo 21-22). Él escribió en Apo 21:2-4: "Y yo, Juan, vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de parte de Dios, ataviada como una esposa hermoseada para su esposo. Y oí una gran voz del cielo, que decía: 'El tabernáculo de Dios está ahora con los hombres. Él morará con ellos, ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto ni clamor ni dolor, porque las primeras cosas ya pasaron.'"


(c) 2011 Mensaje por Wil Pounds. Traducción por David Zeledon. 

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