Éxodo 15:22-27 El Agua Dulce de la Vida

 

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 Permanecid en Cristo   bible.gif (4616 bytes)Éxodo 15:22-27

El Agua Dulce de la Vida

El SEÑOR libero a los hijos de Israel de la esclavitud en Egipto con Su mano poderosa. Que demostración de Su poderosa soberanía cuando Israel camino en tierra seca con el agua retenida como una pared a ambos lados del Mar Muerto. Cuando las paredes de agua se volvieron sobre los soldados Egipcios, fue un desastre total. Israel miro hacia atrás y vio a los soldados muertos en la orilla del mar. “Cuando Israel vio el gran poder que el Señor había utilizado contra los egipcios, la gente temió al Señor, y ellos creyeron en el Señor y en Su siervo Moisés" (Éxodo 14:31). Después que ellos cruzaron el Mar Rojo, Ellos se detuvieron cantando la primera canción de redención registrada en la Biblia (Éxodo 15). Compárelo con la última canción en la Biblia, la victoriosa canción de la redención (Apocalipsis 15). El resultado de la liberación de Dios fue el temor a Yahvé y el gran júbilo en Él. "Jehová es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación..." (Éxodo 15: 2). "Cantad a Jehová,  porque se ha cubierto de gloria; ha echado en el mar al caballo y al jinete" (v. 21).

Tres días después en el desierto "la gente se quejaba ante Moisés" (v. 24). Qué triste. Este pueblo pasó de la esclavitud en una tierra extranjera a la emoción y al entusiasmo de la libertad y de la alabanza al SEÑOR Dios. Entonces volvieron a su antigua forma de vida como esclavos. Permitieron que sus circunstancias dictaran su actitud hacia su líder.

¿Quién los llevó a Mara? Fueron llevados allí por la Columna de Nube (13: 22). ¡Sus murmuraciones contra Moisés, en realidad, eran murmuraciones contra Jehová! ¿Cuál fue la causa  de sus murmuraciones? Sus ojos no estaban más sobre Dios.

Tres días en el desierto y no encontraron agua. Y cuando vinieron a Mara, el agua era tan amarga que ellos no podían beberla (vv. 22-23).

EL SEÑOR TÚ SANADOR

Dios utiliza las aguas "Mara" en nuestras vidas para quitar nuestras falsas seguridades una por una para que confiemos solamente en Él.

El pecado también hace que nuestras aguas de vida se conviertan en amargas como la hiel. ¿Qué hace sus experiencias tan amargas y desagradables, críticas y llenas de promesas quebrantadas? ¿Usted experimenta heridas que duelen, y lesiones que enconan e infectan la memoria? ¿Usted se encuentran en medio de un desierto caliente y las aguas amargas de Mara no aliviaran su vida seca?

El pueblo en el desierto del Pecado murmuraban ante Moisés, diciendo, "¿Qué hemos de beber?" (v. 24). Ellos no fueron capaces de razonar que si Yahvé puede retener las aguas en el Mar Rojo, Él podría proporcionar el agua.

Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí Él los probó. Y dijo Dios, : "Si escuchas atentamente la voz de Jehová, tu Dios, y haces lo recto delante de sus ojos, das oído a sus mandamientos y guardas todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié sobre los egipcios traeré sobre ti, porque yo soy Jehová, tu sanador. Después llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas y setenta palmeras, y acamparon allí junto a las aguas" (vv. 26-27). No era nada excepto un milagro. Dios contestó la oración de Moisés (v. 25). La madera lanzada en el agua fue un símbolo de Dios, haciendo un milagro en el agua. No había nada mágico en la rama de árbol. Dios endulzo las aguas amargas. Una vez más Moisés y la gente pudieron decir, "¡Vi a Dios hacerlo!"

Dios se reveló en Mara como Yahvé Ropecha, "Yo el SEÑOR, soy tu sanador." La palabra "sanador" significa "restaurar, sanar, curar o un médico." Él no sólo cura físicamente, pero moralmente y espiritualmente. "El SEÑOR su Dios sana." La palabra significa "reparar," como la reparación de una ropa rasgada. Tiene la idea de reparación como ser reconstruido y curar cuando una persona enferma es restaurada de la salud. "El SEÑOR es el médico."

Todos venimos a la vida con una necesidad de sanidad. Nuestras aguas llegan a ser amargas como la hiel. "¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis?  Toda cabeza está enferma y todo corazón doliente.  Desde la planta del pie hasta la cabeza  no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga;  no están curadas ni vendadas  ni suavizadas con aceite. (Isaías 1:5, 6). El SEÑOR dice, "Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?" (Jer. 17: 9). El apóstol Pablo dice, "por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios" (Romanos 3:23).

Cómo son de conmovedoras las preguntas en Jeremías 8:21-22. "¡Quebrantado estoy por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo;  abrumado estoy, el espantose ha apoderado de mí!  ¿No hay bálsamo en Galaad?  ¿No hay allí médico?  ¿Por qué, pues, no hubo sanidad para la hija de mi pueblo?" La resina fue derivada de un árbol especial que creció en Galaad que era conocido para sus características curativas. Era muy costoso y por lo tanto resina preciosa, en las cuales cincuenta o sesenta gotas fueron extraídas de un árbol al día. Poseyó las características curativas maravillosas que curaron el veneno (v. 17). Limpió, calmó y curó y era fácilmente disponible.

¿Hay uno quién puede traer la cura a nuestras vidas quebrantadas? ¿Hemos aprendido cómo hacer las aguas amargas en nuestras vidas dulces? ¿Qué cambia las experiencias amargas de su vida a la fragancia dulce de la vida?

JESÚS, NUESTRO GRAN MÉDICO

Al principio de Su ministerio Jesús abrió el rollo de papel en Isaías 61 y leyó en Su oficina mesiánica. Él leyó en voz alta en la sinagoga en Nazaret, "El Espíritu del Señor está sobre mí,
 por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanara los quebrantados de corazón,  a pregonar libertad a los cautivos
 y vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos y a predicar el año agradable del Señor" (Lucas 4:18-19).

¿Qué hizo Jesús por más de tres años? Los discípulos de Juan el bautista hicieron esa pregunta. Ellos informaron a Juan, "Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio" (Mateo 11: 5). El escritor del Evangelio de Mateo dijo, "Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo" (4: 23-24).

Jesús trató a todos los hombres como espiritual en esencia. Un día algunos hombres abrieron una azotea, donde Jesús estaba enseñando en el cuarto de abajo, y dejaron a su amigo abajo en una plataforma atada a las cuerdas. Jesús vio su fe y dijo al paralítico, "Hijo, tus pecados te son perdonados" (Marcos 2: 5). Los fariseos cavilaban en sus corazones y dijeron, "¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?" (v. 7). ¡Ellos estaban en lo correcto! "El hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar los pecados" (v. 10). Jesús vio a los hombres como pecadores en necesidad de la cura espiritual. Como el Dios de la gracia, Él nos alcanza a nosotros y nos trae al árbol de la sanidad. Él conoce el corazón humano, así como nos conoce individualmente. Él trata con nosotros como espiritual en esencia, y Él nunca ha dejado de resolver un caso desesperado.

Jesús es ambos; el árbol y las aguas. "Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados" (1 Pedro 2:24). Solamente Jesús trae la cura espiritual a nuestras vidas quebrantadas. El árbol de la cruz es el único bálsamo que puede aliviar verdaderamente nuestros corazones quebrantados y limpiarnos de nuestros pecados. La cruz de Cristo endulza la vida de Mara. Él se vuelve a la cruz en el árbol que da vida.

Un día cálido en Samaria, una mujer encontró a Jesús en el pozo de Jacob. Jesús le pidió agua, debido a que ella había venido con una cuerda en su balde. En las conversaciones que sobrevinieron, Jesús le ofreció su agua de vida. "Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva" (Juan 4:10). Jesús respondió, "Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna" (vv. 13-14).

El SEÑOR que cura en el Antiguo Testamento es Jesús, el gran Médico en el Nuevo.

Cuando lleguemos al cielo no habrá más llanto. "Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá mas llanto, ni clamor ni dolor; porque las primeras cosas pasaron… Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida" (Apocalipsis 21:4, 6). Venga a Él y beba de las aguas dulces de la vida eterna, mientras hay tiempo todavía. La última invitación en la Biblia se encierra con estas palabras: "Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente" (22: 17). ¿Acaso no vendría y bebería usted de Su fuente?

(c) 2011 Mensaje por Wil Pounds. Traducción por David Zeledon. 

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