Permita que la
Biblia sea su eterno consejero.
Génesis
1:1¿Qué
viene a tu mente cuando piensas en Dios? Esa es la cosa más importante acerca de
nosotros. Lo que creemos acerca de Él determina tu destino eterno.
"En el
principio..." Esas son las palabras más sublimes en la Biblia. Imagina conmigo
por un rato a Moisés diciendo la historia de la creación a los israelitas. "En
el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba sin orden y
vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo, y el Espíritu de Dios
se movía sobre la superficie de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz. Y hubo luz.
Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas” (vv.
2-4).
Esas
palabras de apertura en el libro del Génesis nos dicen sobre la visión de Moisés
de la creación y la soberanía del Creador sobre toda Su creación. El Dios que
creó a Israel también creó el mundo entero y todo lo que está en él. Ya que Dios
es antes de todas las cosas y creó todas las cosas, no puede haber ídolos o
dioses falsos. No existen. El SEÑOR Dios de Israel es el único Dios. No hay
otro. No sólo es el Creador de toda la vida, sino que Él también es el Dios que
redime al hombre caído y entra en pacto con él.
Moisés
nos dice que el nombre personal de Dios es Yahvé o Jehová. Algunas de nuestras
traducciones Inglesas usan "SEÑOR" en las cuatro letras mayúsculas cuando se
refiere a este nombre de Dios.
El
apóstol Juan contemplo la creación y escribió bajo la inspiración del Espíritu
Santo, "En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo
era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por
medio de Él, y sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En Él estaba la
vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en las tinieblas, y
las tinieblas no la comprendieron" (Juan 1:1 -5).
Sustituya el nombre "Cristo" en el lugar de "Verbo" en el párrafo anterior y
usted llega al corazón mismo de lo que Juan cree acerca de Dios. En el principio
era la segunda persona de la Deidad, Cristo, y Cristo, estaba con Dios, y el
Cristo era Dios. Cristo estaba en el principio con Dios. Todas las cosas fueron
hechas por Él, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En Él estaba la
vida y la vida era la luz de los hombres. La luz resplandece en las tinieblas y
las tinieblas no prevalecieron contra ella.
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Juan nos lleva tiempo antes del tiempo "en el principio" de Moisés. Él está
hablando de la eternidad antes de que el tiempo fuera creado. Juan nos toma
en la mente del eterno Dios Trino. Dios uno y trino. Él empieza diciéndonos
que Jesús es Dios manifestado en la carne. Dios vino a nosotros en la
encarnación. Las palabras y las obras de Jesús, el Logos, son las del
Dios-Hombre. Cristo, el Logos no hizo en algún punto en el pasado lo que
llego a ser. Dios el Padre y el Hijo siempre han existido eternamente en
comunión unos con otros. El
término logos es aplicado exclusivamente a Cristo en Juan 1:1, 14;
Apocalipsis 19:13 y Juan 1:1. Hay una personificación posible de "la Palabra
de Dios" en Hebreos 4:12. El
apóstol Pablo expresa sus convicciones acerca de Jesucristo, cuando él
escribió a los filósofos de Colosas. "Él es la imagen del Dios invisible, el
primogénito de toda creación. Porque en El fueron creadas todas las cosas,
tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos
o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de Él y
para El. Y Él es antes de todas
las cosas, y en El todas las cosas permanecen. Él es también la cabeza del
cuerpo que es la iglesia; y Él es el principio, el primogénito de entre los
muertos, a fin de que Él tenga en todo la primacía. Porque agradó al Padre
que en El habitara toda la plenitud, y por medio de El reconciliar todas las
cosas consigo, habiendo hecho la paz por medio de la sangre de su cruz, por
medio de Él, repito, ya sean las que están en la tierra o las que están en
los cielos" (Colosenses 1:15-20). Jesús no solo creó todas las cosas, sino
que también Él es el súper-pegamento que todo lo mantiene unido. La
preexistencia personal de Cristo es enseñada por el apóstol Pablo (2 Cor.
8:9; Fil. 2:6 f; Col. 1:17). Estas palabras de Pablo son paralelas al pasaje
logos en Juan 1:1-18 y Hebreos 1:1-4, así como Filipenses 2:5-11.
Jesús dijo: "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre" (Juan 14:9). A.T.
Robertson observó: "Jesús es la imagen misma de Dios Padre, como Él lo fue
antes de la Encarnación (Juan 17:5) y ahora es (Fil. 2:5-11; Heb. 1:3)… El
que ve a Jesús ha visto a Dios (Juan 14:9)."
Pablo nos dice algo más sobre sus pensamientos acerca de Dios encarnado.
"Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según
la tradición de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según
Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y
vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y
potestad..." (Colosenses 2:8-10). Lightfoot dijo: "En Cristo habita toda la
pleroma (plenitud), la completa plenitud de la Deidad..." En Jesucristo hay
continuamente y permanente en su casa toda la plenitud de la Divinidad en
forma corporal. En
la encarnación, la segunda Persona de la Trinidad asumió la humanidad, y es
siempre el Dios-hombre. La plenitud de la Deidad mora solamente en Cristo.
Toda la plenitud de la divinidad absoluta constantemente y permanente, vive
en Su humanidad. Una
vez más Juan diría: "Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y
vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de
verdad..... Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el
seno del Padre, Él le ha dado a conocer” (Juan 1:14, 18). Es
maravilloso ver en las Escrituras las tres Personas de la Divinidad que
trabajan juntos armoniosamente por toda la eternidad para cumplir Su
propósito eterno. No hay desunión o falta de armonía en la Santísima
Trinidad. La
obra de la creación es la obra de Dios Padre (Génesis 1:1), el Hijo (Col.
1:16), y el Espíritu Santo (Job 33:4; 26:13; Sal. 104:30). La
Encarnación fue llevada acabo por el poder del Altísimo, cuando el Espíritu
Santo "te cubrirá con su sombra; por eso lo santo que nacerá será llamado
Hijo de Dios" (Lucas 1:35). Las
tres personas están presentes en el bautismo de Jesús, cuando Él subió del
agua, el Espíritu Santo descendió sobre Él y he aquí la voz del Padre fue
escuchada de los cielos (Mateo 3:16, 17). En
Hebreos 9:14 la obra de la expiación es presentada como la sangre de Cristo,
mediante el Espíritu eterno ofreciendo a sí mismo sin defecto a Dios el
Padre. La
resurrección de Cristo es atribuida al Padre (Hechos 2:24, 32), al Hijo
(Juan 10:17, 18), y al Espíritu Santo (Romanos 1:4).
Somos salvos por la obra de las tres Personas de la deidad de Dios, el Padre
nos conoció de antemano, por el Espíritu Santo nos santifica, y hemos
obedecido a Jesucristo y hemos sido rociados con Su sangre (1 Ped. 1:2). |
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Jesús
nos dice en Juan 14:15-23 nosotros, como creyentes somos habitados por el
Espíritu Santo (v. 17), el Hijo (vv. 18, 20), el Padre (v. 23).
Dios
hizo todo esto en perfecta unidad y armonía para que usted pudiera recibir la
vida eterna. Jesús dijo: "En verdad, en verdad os digo: el que oye mi palabra y
cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha
pasado de muerte a vida" (Juan 5: 24, RV 1960).
¿Qué
cree usted acerca de Él? ¿Dónde va a pasar la eternidad?
(c) 2011 Mensaje por Wil Pounds. Traducción por David Zeledon.
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