
José era el primer hijo nacido de Raquel, esposa preferida de Jacob. Jacob amó a Raquel, pero se casó con Lea por el engaño del padre de ella (Génesis 29).
Cuando nació José ya habían en la casa mas hermanos, hijos de Jacob y de Lea. El antagonismo entre los demás hijos llego a crecer al momento de su adolescencia debido a que José era el hijo preferido de ellos. ¡Un día José sugirió la idea que en un sueño que el tuvo, él los vio juntos a su padre y a su madre juntos reclinados a él! Cuando él tuvo los diecisiete años, José fue enviado por Jacob a los campos a supervisar a sus hermanos. Lo vieron venir y determinaron matarle. Su más viejo hermano Ruben intercedió y lo lanzó en un hoyo y esperaba rescatarlo más adelante. Mientras que sus otros hermanos se habían ido vieron una caravana de Ismaelitas pasar cerca y entonces les vendieron a José como esclavo.. Mataron a una cabra, sumergieron la capa de José en sangre y dijeron a su padre que habían encontrado la capa ensangrentada. Lo dejaron creer que un animal salvaje había matado a su hijo preferido.
Los rabies antiguos vieron en José un tipo del Mesías prometido. Distinguieron la diferencia entre el rey soberano reinante Mesías y el Mesías sacrificado. Al rey soberano futuro lo llamaron Mesías ben David, y al Mesías sacrificado le llamaron Mesías ben José. Muchos eruditos conocidos han trazado las comparaciones entre la vida de José y la de Jesús el Mesías. Sin llegar a ser imaginarios y frívolos vamos a examinar algunas luces y haremos las comparaciones de estos dos hombres excepcionales.
Génesis 37:3 dice, "Ahora Israel amaba a José mas que a sus otros hijos . . ." El amor de Jacob para José es abrumadamente demostrado en su aflicción acerca de su hijo "muerto".
En tres ocasiones en la vida de Jesús hay testimonio claro del amor del padre divino para su hijo. El padre declara a Jesús ser su hijo. "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia" (Mateo 3:17). Jesus dio testimonio de ese amor diciendo: "El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano" (Juan 3:35). En Juan 5:20, Jesus dijo: "Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis."
Relacionado con José, Moisés escribió: "Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente" (Génesis 37:4). Este odio provocó su plan malvado para matarle.
Jesús vino a los suyos y los suyos lo rechazaron. Jesús observó el comportamiento siguiente hacia él de los miembros de su propia nación. Él dijo: "El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece" (Juan 15:24). Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mí y a mi Padre (vv. 25) Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron" (Juan 15:23-25).
En otra ocasión, mientras que Jesús enseñaba, alguien dijo: la "mira, tus hermanos y hermanas y tu madre han venido para verte." Jesús respondió con un gesto diciendo aquellos quienes son su madre verdadera, hermanos y hermanas son los que le escuchan y creen en sus palabras. Sus propios hermanos en la carne no creyeron en él hasta después de que el fuera levantado de los muertos.
Los hermanos de José "Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él para matarle". (Génesis 37:18).
Usted no leera mucho a lo largo en las lecturas del Evangelio para encontrar a los enemigos de Jesús intentando prenderlo para matarle. Después de que mire a Jesús curando en el Sabbath a sus propios enemigos: "Y salidos los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra él para destruirle" (Marcos 3:6).
Aunque no mataron a José, su padre lo consideró muerto. Él lo considero como muerto basado en las noticias de sus hermanos y en la ropa manchada de sangre. Dijeron a su padre, "nosotros hemos encontrado esto; examínala por favor para ver si es o no la túnica de tu hijo." Jacob la examinó, y dijo, "es la túnica de mi hijo." Jacob rasgó sus ropas, puso ceniza en su espalda y estuvo de luto por su hijo muchos días. Fue tomado por su padre como seguro que José estaba muerto.
Jesús, por otra parte, murió y fue enterrado realmente. La historia prueba este hecho. El historiador escribió: "Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda" (Mateo 27:35, 38). "Pilato se sorprendió de que ya hubiese muerto; y haciendo venir al centurión, le preguntó si ya estaba muerto. E informado por el centurión, dio el cuerpo a José," Los soldados romanos certificaron a Pilato que Jesús estaba realmente muerto antes de que él entregara el cuerpo para su entierro (Marcos 15:44-45). Los soldados romanos guardaron la entrada a la tumba. Ningún hombre, muerto o vivo, habría podido entrar o salir de esa tumba sin el conocimiento de él.
Consideraban a José muerto por 21 años, y cuando los hermanos de José fueron a Egipto buscando alimentos, él los estaba esperando. Sin embargo, él no esperaba para vengarse, sino para darles alimentos. Él era su salvador después de 21 años de ser considerado muerto.
A Jesús sus propios hermanos y los miembros de la familia de Israel lo reconocieron, después de su resurrección de la muerte. "lo vieron y lo adoraron." Dos de sus discípulos lo reconocieron en el camino a Emaus (Lucas 24). Tomas enfático declaró que él no creería en el resurrección hasta que él viera a Jesús con sus propios ojos, y puso sus manos en las heridas del clavo y toco su costado. El mismo Tomas parado en la presencia física de Jesús exclamo: "mi Señor y mi Dios" (Juan 20:24-31).
Otro agnóstico dio su testimonio después de ver a Jesús. "Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí" (I Corintios 15:3-8).
La implicación es, si usted no me cree, pregunte a estos testigos. La mayoría de ellos todavía estaban vivos cuando Pablo escribió su carta a los Corintios.
Muchas más comparaciones pueden ser hechas, pero creo que éstas calmaran su apetito espiritual. Con el Apóstol Pedro podemos proclamar: "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4:12)
Mensaje de Wil Pounds (c) 1999, 2002. Traducido al español por Victor Castro Chinchilla victor_m_castro@yahoo.com Cualquier persona está libre utilizar este material y distribuirlo, pero no puede ser vendido bajo ninguna circunstancia cualesquiera sin el permiso escrito del autor. Citas de la escritura de la Biblia Estándar Americana Nueva (c) 1973 La fundación de Lockman.
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