Génesis 3:21 El Primer Sacrificio

 

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 Permanecid en Cristo   bible.gif (4616 bytes)Génesis 3:21

El Primer Sacrificio

La trágica historia de la desobediencia del hombre es dicha en Génesis capítulo tres. Adán y Eva fueron advertidos del corazón amoroso del SEÑOR Dios. Inmediatamente después de que ellos  desobedecieron la orden de Dios, ambos se dieron cuenta de que eran culpables. Adán y Eva trataron de cubrir su culpa y la vergüenza de Dios, pero escogieron una túnica muy pobre. El hombre hizo soluciones para el pecado y la culpa que nunca funcionan. Las hojas de higuera de las obras religiosas nunca cubrirán al pecador culpable y lo harán correcto ante Dios.

Dios, sin embargo, eligió pieles para cubrir a Adán y Eva (Génesis 3:21). "Y Jehová Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de pieles, y los vistió."

En todas partes de las Escrituras, las prendas son símbolos de la justicia; toda la justicia suficiente de Dios o la justicia auto hecha del hombre. El profeta Isaías escribió en Isaías 61:10,

"En gran manera me gozaré con Jehová,
Mi alma se alegrará en mi Dios;
Porque me vistió con vestiduras de salvación,
Me rodeó de manto de justicia,
Como a novio me atavió,
Y como a novia adornada con sus joyas."

El profeta también habla de la justicia propia en la siguiente declaración: "pues todos nosotros somos como cosa impura, todas nuestras justicias como trapo de inmundicia.  Todos nosotros caímos como las hojas y nuestras maldades nos llevaron como el viento" (Isaías 64:6). "Iba yo vestido de justicia, cubierto con ella; como manto y diadema era mi rectitud" (Job 29:14).

Las túnicas de piel con las que el Señor vistió a Adán y a Eva representan la justicia proporcionada por El; en el cual ellos podrían estar en Su santa presencia. Estas túnicas de piel, son un tipo de lo que Dios proveyó para nosotros en la atribución de Su justicia por medio de Jesucristo. Detrás de esas prendas, lo que Dios hizo para Adán y Eva ha sido el sacrificio y la muerte. Sin duda, Dios le había dado instrucciones de algún tipo de sacrificio. No tenemos ninguna palabra exacta con respecto a esta instrucción, sin embargo, desde el contexto de los capítulos tres y cuatro en comparación con el libro de Hebreos, yo pienso que podemos aceptar una idea incipiente de los sacrificios que seguirán en las Escrituras Hebreas. Ya que una vida tuvo que ser sacrificada antes de que Adán y Eva pudieran haber sido vestidos con "túnicas de pecados", se produjo una muerte sustitutiva. Dios siempre debe proporcionar la túnica adecuada para que el hombre se presente delante de Dios vestido en la justicia. Sólo en Cristo esta siempre el hombre correctamente vestido.

Dios puso los cimientos para los sacrificios de animales mediante las prendas de piel. En este pasaje vemos el patrón de toda la historia de la salvación. Dios tomó un animal para el sacrificio (probablemente un cordero), lo mató ante los ojos de Adán y Eva y envolvió las pieles sobre sus cuerpos desnudos. Sin duda, en ese momento, Dios les dio instrucciones sobre el sacrificio y la cobertura de los pecados. Dios establece un principio eterno, divino de lo cual no hay ninguna desviación.

La salvación es por la gracia. El animal fue un regalo de Dios y no el trabajo del hombre. El Señor proporcionó las pieles para cubrir a Adán y a Eva. Ellos no hicieron nada, absolutamente nada para cubrirse satisfactoriamente. El único sacrificio que Dios aceptará será Su trabajo y Su don. "El Señor Dios hizo túnicas de piel para Adán y su esposa, y los vistió." ¡Dios lo hizo todo! Esa es la forma en que opera la gracia.

El animal sería un sustituto inocente. Fue una víctima inocente. Dios no podía obtener las pieles del sustituto, sin someterlo a la muerte y el derramamiento de su sangre. La palabra hebrea para "prendas" o túnicas de pieles representa un revestimiento completo de pies a cabeza. La misma palabra se utiliza para el manto sacerdotal, que cubrió todo el cuerpo. Las hojas de higuera de Adán fueron suficientes sólo para cubrir ciertas partes de su cuerpo. La provisión de Dios fue suficiente para cubrir todo su cuerpo.

En la plenitud de los tiempos, Dios proveyó Su propio sacrificio perfecto para cubrir nuestros pecados y darnos Su justicia. Como creyentes en el Señor Jesucristo, nosotros somos revestidos con Su justicia perfecta. Qué trágico que andamos confiando en revestimientos inadecuados para nuestros pecados, cuando sólo el perfecto sacrificio suficiente de Jesucristo lo hará.

Génesis 4:4 describe el primer servicio de adoración y la aceptación de Dios de un sacrificio de adoración. "Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, y de la grasa de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda" (Génesis 4:4). Dios debe ser adorado a través del sacrificio.

El tema del cordero en este pasaje comienza y es desarrollado a lo largo de las Escrituras, hasta la gran culminación en el Apocalipsis. El gran hilo carmesí es tejido a través de los siguientes pasajes: Génesis 22:8; Éxodo 12, Levítico 16, Isaías 53; Juan 1:29, 36; Hechos 8:26 ff; I Pedro 1:18-20; Apocalipsis 5:9, 12; 6:15-17; 7:9-17; 17:14; 19:11-21; 21:7-9, 22, por nombrar sólo algunos.

El cumplimiento final es encontrado en el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29). La ofrenda de Abel involucraba el sacrificio de un cordero y con ello el derramamiento de su sangre. Jesucristo fue el justo que murió por los injustos. Él  fue el Cordero inocente muriendo por los pecadores culpables.

Dios aceptó la ofrenda de Abel. Y rechazó la de Caín.

También Abel trajo su ofrenda "de los primogénitos de sus ovejas y de sus partes más gordas". Era un  cordero expiatorio. La ofrenda de Caín era mucho más atractiva de lo que era la de Abel, pero la de Abel era lo que Dios quería. Caín ofreció sacrificios que eran el trabajo de sus propias manos. La ofrenda de Abel se anticipó a la venida del Cordero de Dios. Sólo hay un camino para que un pecador se acerque a un Dios santo y  esto es través de la sangre derramada. "Sin derramamiento de sangre, no se hace remisión de los pecados" (Hebreos 9:22). Es un eco de Levítico 17:11. "Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas, pues la misma sangre es la que hace expiación por la persona". Si usted tiene un problema con el sacrificio de Abel lea lo que el escritor judío mismo dice un poco más tarde, "... Jesús, el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel" (12:24). Mientras la sangre de Abel fue profética y apuntaba hacia lo que iba a ser, la sangre de Jesús, por el contrario, declara que la obra completa de salvación es terminada. La sangre de Abel pidió que se hiciera la expiación, la sangre de Jesús declaró que la expiación se había hecho (Génesis 4:9-10). El testimonio de Abel se registra para nosotros en Hebreos 11:4. Dice: "Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzo testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aun habla por ella."

En la plenitud de los tiempos, el SEÑOR Dios envió a Su Hijo Jesucristo para hacer expiación por el pecado de una vez por todas. Lo que comienza como un pequeño rayo de luz en el Génesis resplandece en pleno sol del mediodía en los Evangelios. Jesús murió por nuestros pecados, los tuyos y los míos. Dios lo hizo pecado por nosotros para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en el (2 Corintios 5:21; 1 Pedro 1:18-21).

Fue Jesús el Cristo "a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús" (Romanos 3:25-26).

¿Cómo supo Abel de los sacrificios de los animales? Dios hizo a Adán y a Eva "túnicas de piel" (3:21). No podemos leer esto sin ver que detrás de esas túnicas se había producido el sacrificio y la muerte. Además, detrás de ese hecho alguna instrucción había sido dada, algún método declaro algún camino indicado por el cual se les dijo adorarle. La adoración demanda el acercamiento basado en el sacrificio. Nunca podemos llegar a Dios para adorarlo excepto por medio de la Cruz. Dios aceptó la ofrenda de Cristo de Sí Mismo por nuestros pecados. No hay otro camino para nosotros para llegar a Dios. ¿Está usted vestido de la justicia perfecta de Jesucristo?  

La única ofrenda que Dios aceptara es esta, la cual El proporciona por la ofrenda de Su propio Hijo. Dios proveyó el sacrificio perfecto en Su Cordero, pero el hombre debe apropiarse por la fe. "Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzo testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aun habla por ella" (Hebreos 11:4). ¿Qué harás con el Cordero de Dios? Por la fe Abel presentó Su sacrificio. La fe salvadora es creer en la Palabra de Dios y actuar sobre ella. "Mi esperanza se basa en nada menos que la sangre de Jesús y la justicia."


(c) 2011 Mensaje por Wil Pounds. Traducción por David Zeledon. 

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