Permanecer en Cristo
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A medida que trabajamos nuestro camino a través de
Hebreos capítulo seis es necesario tener en cuenta todo el contexto del
libro de Hebreos y los capítulos que preceden inmediatamente y los que
siguen.
Este capítulo contiene el tercer pasaje de
advertencia en Hebreos y es una de las advertencias más severas en las
Escrituras. Sin embargo, en esa gravedad también hay fuertes palabras de
aliento. El verdadero creyente presta atención a las advertencias, y
se espera que el no creyente
responderá y nacerá de nuevo. Al
parecer, se trata de un grupo mixto que están leyendo la
homilía. Algunos han sido verdaderamente regenerados espiritualmente
para ser salvo, mientras que otros no son salvos y están pensando en
volver a los viejos sacrificios del pacto en el templo y abandonar a
Jesucristo. El autor quiere llevar a sus lectores a un nivel más
profundo de comprensión y compromiso con Cristo. Sin embargo, algunos ya
se han hecho tardos para oír,
lentos o perezosos mental y espiritualmente. Sus intereses están en
otras cosas, y ya no están dispuestos a escuchar. A estas alturas,
deberían haber madurado y ser maestros en la iglesia. El autor de
Hebreos reprende la inmadurez espiritual de algunos de sus
lectores. Espiritualmente son como niños que sólo pueden entender las
verdades espirituales en el nivel más bajo. Quiere llevarlos a un nivel
más alto de madurez. El énfasis de esta parte del libro se centra en
hacer progreso espiritual. No hay nada malo con la leche, sólo tiene que
avanzar más allá de la leche.
Tenga en cuenta las cuatro marcas de la inmadurez
espiritual de este pasaje: torpeza o vagancia hacia la Palabra de Dios,
la imposibilidad de enseñar a otros la Palabra de Dios, una dieta de las
verdades elementales de la Palabra, y la no aplicación de la Palabra a
su vida personal. No es de extrañar que se
habían secado espiritualmente.
Estas advertencias han sido interpretadas por los
eruditos bíblicos de cuatro maneras diferentes. Un grupo dice que estos
son los creyentes que se han alejado y pierden su salvación. Otros
piensan que los que se desvían son personas que hicieron profesiones y
dicen que creen, pero en realidad no lo son. No hay evidencia de que
alguna vez hayan sido salvos. Otros eruditos ven esto como una situación
hipotética. Si un cristiano puede perder su salvación, el cual no
puede, sería imposible para ellos
volverse a salvar de nuevo. Otros interpretan este pasaje como sólo los
cristianos hebreos que vivían antes de la destrucción del templo pueden
cometer este pecado de regresar al templo y por lo tanto rechazar a
Cristo.
¿Cuando es imposible el arrepentimiento? En el
pasaje que tenemos ante nosotros una persona tiene una gran experiencia
emocional religiosa y recibe una gran bendición, y después la misma
persona cae, y al hacerlo de nuevo crucifica al Hijo de Dios y le pone a
la vergüenza. Entonces es imposible renovar a esa persona al
arrepentimiento. Algunos de estos lectores han intentado todo lo que
Dios tiene para ofrecer, y se han alejado. Cristo murió por ellos, así
que no hay nada más que presentarles. Rechazar a Jesucristo y Su
sacrificio expiatorio por el pecado es rechazar la única manera de tener
una buena relación con Jehová Dios.
Por otra parte, no hay tal cosa como ser salvado por segunda vez. Usted
está salvo o no lo está.
¿Puede una persona ser un parte de Jesucristo y de
el Espíritu Santo y no está
justificado, es decir, declarados justos ante un Dios santo? ¿Se puede
probar y ser partícipe del Espíritu Santo y la Palabra de Dios y los
poderes del siglo venidero, y no ser justificado? ¿Se puede perder su
posición delante de Dios como una persona verdaderamente salva y
perderse? ¿O está enseñando este pasaje
que usted puede tener grandes experiencias religiosas y sin haber
sido salvo? ¿Es posible tener
todas estas grandes bendiciones y experiencias y no haber nacido
de nuevo, o salvo? Lo crítico a
estas preguntas y la interpretación es como esta su relación personal
con Cristo Jesús. ¿En quién o en
qué está confiando para su salvación?
El autor da un ejemplo a sus lectores de esa manera entenderían
fácilmente. " La
tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce
hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición
de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es
reprobada, está próxima a ser maldecida y su fin es ser quemada"
(Hebreos 6:7-8). Todas las referencias bíblicas son de la Nueva Versión
Internacional, 1995 Actualizado a menos que se indique lo contrario).
La lluvia ha caído en el suelo y la semilla ha producido una abundante
cosecha. Es un ejemplo del verdadero creyente cuya fecundidad es una
señal de la condición de su corazón. Dios ha bendecido a los creyentes y
es fructífero. Los creyentes que beben de la fuente de la Palabra de
Dios producen fruto para la gloria de Dios.
¿Cuál es su experiencia religiosa y que está produciendo en tu vida
diaria? ¿Qué clase de fruto espiritual está produciendo mi vida? Eso
debe ser lo que cada creyente debe preguntar
al leer este pasaje.
Una vez más, la parábola del sembrador en Mateo 13:3-23 viene a la mente
cuando leemos estos versículos. Los siguientes versículos exigen
justicia y la destrucción cuando no se produce buen fruto (cf. Juan
15:2, 6).
"Pero
en cuanto a vosotros, amados, estamos persuadidos de cosas mejores,
pertenecientes a la salvación, aunque hablamos así"
(Hebreos 6:9). "Amado" ( agapetos ) son "divinamente seres
queridos." Ahora el tiene
creyentes en mente. El autor de Hebreos no cree que sus lectores son
apóstatas, o que son apóstatas potenciales. Él piensa que son
verdaderamente salvos. Cuando él los llama "amados", les resulta
tranquilizador de su verdadero amor por ellos. Él tiene confianza en
ellos como cristianos.
"Las mejores cosas para ti" es la plena salvación que Dios ha provisto en
Cristo Jesús para el creyente. Se trata de la "herencia" la que todos
esperamos en el futuro (Heb.
1:14). Su objetivo es que se profundicen en la Palabra de Dios y se
vuelven a Cristo. Él quiere que produzcan frutos de justicia. Estamos
seguros de que mejores cosas están por
venir y se refiere a nuestra
salvación.
En los versículos que siguen el autor no cree que sus lectores han
apostatado. Su objetivo es conseguir que centren su fe en Cristo como su
única esperanza. Es tiempo de crecer espiritualmente. A partir del
capítulo siete, el autor va a recoger de sus refranes una vez más el
alto ministerio sacerdotal de Jesús. Él irá a enseñar alimentos sólidos
y alimento espiritual.
"Porque
Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que
habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y
sirviéndolos aún. Pero deseamos que cada uno de
vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de
la esperanza, a
fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por
la fe y la paciencia heredan las promesas" (Hebreos 6:10-12).
Dios es fiel. Él va a cumplir Su propósito eterno en la vida del
creyente. Él siempre termina lo que comienza.
"Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y del amor que habéis
mostrado hacia su nombre, en el servicio para los santos." Eso es
alentador para todo verdadero creyente que sirve a Cristo con una
actitud fiel amante. El ministerio es difícil en muchas iglesias. Dios
olvida nuestros pecados, pero recuerda nuestro amor por él. Sus "obras"
( Ergou ) no son lo que los salvó, sino que es la evidencia de su
regeneración por el Espíritu Santo. El Espíritu estaba produciendo
"amor" ( ágapes ) en ellos. El servicio que prestaban era fuera
de ese amor producido por el
Espíritu dentro de ellos. Es en el tiempo presente indica que Dios
todavía está produciendo esta obra en ellos. Nos recuerda el fruto del
Espíritu en Gálatas 5:22-23.
Tenemos una esperanza segura centrada en nuestro Salvador. El Señor ha
provisto fieles modelos y mentores para animarnos. Hebreos capítulo once
está lleno de estos ejemplos de hombres y mujeres que se han ocupado a
una esperanza firme en el Señor. Sus vidas están llenas de fe, esperanza
y amor.
"Acerquémonos,
pues, con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los
corazones de mala conciencia y lavados los cuerpos con agua pura.
Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza,
porque fiel es el que prometió.
Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas
obras, no
dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino
exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca"
(Hebreos 10:22-25).
No hay esperanza sin fe en Jesucristo, porque la esperanza se centra sólo
en él. La fe sin esperanza en Cristo está vacía
y sin valor. ¿En quién o en
qué está centrada su fe y la
esperanza? La única ancla del alma es Jesucristo. Cualquier otra ancla
será barrida por los huracanes de la vida.
Dios promete vida eterna a todos los que creen en su Hijo. Por lo tanto,
nosotros, como creyentes, esperamos la promesa de la vida eterna a
cumplirse.
Esta "garantía total" es una gran ayuda para el crecimiento espiritual,
cuando el corazón está plenamente convencido de que la obra de Cristo es
todo suficiente. Nuestra esperanza se centra en él y todo lo que Él ha
hecho por nosotros. Nuestra esperanza se mantiene viva por confiar en
las promesas de Dios en Su Palabra. Todavía tengo que ver a una persona
que no tiene la seguridad de su salvación basada en las grandes
doctrinas de la gracia y que hace
grandes progresos en su caminar cristiano. El crecimiento espiritual
ocurre cuando el cristiano se consagra a la revelación de Dios en su
Palabra y ejercer la fe en la verdad de las Escrituras. Si no hay
seguridad eterna del creyente no hay esperanza segura de que el creyente
se mantiene avanzando a
través de las persecuciones y tribulaciones en la vida cristiana. Cristo
es nuestra justicia, Cristo es nuestra esperanza bienaventurada, Cristo
es nuestra bendita seguridad.
"Cuando
Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró
por sí mismo diciendo:
«De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente.»
Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa" (Hebreos
6:13-15).
Dios ha cumplido todas las promesas que ha hecho. Él
es fiel a sus promesas. La vida de Abraham es un testimonio de esta gran
verdad. La promesa de Dios a Abraham y a sus descendientes se encuentra
en Génesis 12:1-3 y se repite y se renueva con su hijo de la promesa,
Isaac y su nieto Jacob y sus descendientes. El Señor le dijo a Abram: "Jehová
había dicho a Abram: «Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de
tu padre, a la tierra que te mostraré. Haré
de ti una nación grande, te bendeciré, engrandeceré tu nombre y serás
bendición. Bendeciré
a los que te bendigan, y a los que te maldigan maldeciré; y serán
benditas en ti todas las familias de la tierra" (Génesis 12:1-3). Abraham esperó
veinticinco años para ver esa promesa cumplida en Isaac, pero eso fue
sólo el principio del cumplimiento de la promesa. Fue un cumplimiento
parcial. Los cumplimientos presagios y parciales apuntan a la
consumación eterna cuando Cristo regrese. Dios probó la fe de Abraham en
el Monte Moriah diciéndole a Abraham que sacrificara a su hijo,
Isaac. ¿Cómo podría Dios bendecir a Abraham con descendientes demasiado
numerosos para contar, si el hijo prometido muere? Abraham "porque
pensaba que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de
donde, en sentido figurado, también lo volvió a recibir" (Heb. 11:19). Esto es un testimonio
poderoso para nosotros. La fe de Abraham estaba viva. Él estaba
discutiendo con él, literalmente, "teniendo en cuenta" y llegando
a una conclusión definitiva. Él
estaba diciendo que obedeceré sin importar el costo.
Dios hizo lo que prometió hacer. Cada persona judía
que encontramos el día de hoy es
un testimonio de la promesa de Dios. Por otra parte, hay incluso una
mayor satisfacción en la que todos los que creen en Cristo son los
verdaderos hijos de Abraham. Abraham y todos los héroes de la fe en
Hebreos once vivieron por la fe y la esperanza de la venida del Mesías,
Jesús el Hijo de Dios. Caminaron por la fe. La promesa se cumplió
después, cuando Cristo lo cumplió. Abraham esperó pacientemente la
llegada de la plenitud de Dios para él en la promesa de la venida del
Mesías. De hecho, Jesús declaró: "Abraham vuestro padre se gozó por ver
mi día; y lo vio, y se gozó" (Juan 8:56). Me hubiera gustado haber
estado allí cuando Jesús había hecho esa declaración. La actitud de
Abraham era una de júbilo mientras esperaba el gran día. ¿Cuál es
nuestra actitud hacia Él? Señor Jesús, te veré en la actualidad.
Lo que está escrito y todas estas promesas son para
nosotros. Sí, son para aquellos de nosotros que ponemos nuestra
confianza en Cristo.
"Los
hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin
de toda controversia es el juramento para confirmación. Por
lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la
promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento, para
que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios
mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para
asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. La
cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta
dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como
precursor, hecho Sumo sacerdote para siempre según el orden de
Melquisedec"
(Hebreos 6:16-20).
La Palabra de Dios es segura. Dios no
miente. Podemos confiar en la veracidad de Dios. Él es fiel a sus
promesas. Lo que Él dice él lo hará. Nosotros
podemos tomarlo en su palabra.
La idea de que Dios juró a Abraham simplemente está
diciendo Dios adaptó a Abraham
como lo hace a menudo en las Escrituras cuando se revela. Argumenta de
menor a mayor. Todo su argumento es que podemos depender de la fidelidad
de Dios.
Nos fijamos en los hechos de la manera en que Dios
ha cumplido sus promesas en el pasado y saber que Él sigue siendo
fiel. Él nos tratará de la misma manera que
Él trató Abraham. Dios le dijo a
Abraham: "Yo te bendeciré." Y hizo precisamente eso. Por otra parte, el
autor de Hebreos toma estas bendiciones divinas a Abraham y los hace
aplicables a todos los creyentes llamándolos herederos de Dios. "Por
lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la
promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento" (Hebreos
6:17). Porque la promesa a Abraham se extiende más allá de la historia
de Israel y en la persona y la obra de Jesucristo es importante para
nosotros. El juramento a Abraham alienta y nos fortalece en la fe en
Dios. Estas palabras de la promesa son para nuestro beneficio. El
apóstol Pablo dijo lo mismo: "Por
Sabed,
por tanto, que los que tienen fe, éstos son hijos de Abraham"
(Gal. 3:7). Unos versículos más adelante, les asegura: "Así que, los que
son de fe son bendecidos con el creyente Abraham" (v. 9). Él nos
comprende, porque tenemos fe en Cristo. La cuestión es ¿eres un heredero
según la promesa? "Y
si vosotros sois de Cristo, ciertamente descendientes de Abraham sois, y
herederos según la promesa"
(Gálatas 3:29). Esto nos da ánimo, y nos lleva a profundizar en la fe en
él. Esto nos lleva a querer darnos un
festín de carne fuerte espiritual.
¿Cuál es el propósito eterno de Dios? ¿No es para
hacernos herederos? Su objetivo es salvar a los creyentes en Cristo
Jesús. Siempre se completará lo que comienza. Él nunca deja un proyecto
incompleto. Su propósito eterno es firme, inmutable e inalterable. La
naturaleza de su propósito eterno es inmutable.
Por lo tanto, ningún creyente nunca debe dudar de la
voluntad de Dios para salvarte. Dios no ha cambiado de opinión desde el
día en que te salvó. Él no va a traicionar su palabra. Dios da su
perfecta seguridad para el creyente. El creyente tiene la seguridad
eterna a causa de la voluntad inmutable de Dios.
Jesús dijo: "De
cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió
tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de
muerte a vida"
(Juan 5:24). La pregunta es, ¿en qué o quién estás confiando para la
vida eterna? Si usted muriera y se presenta
ante el Señor y Él te dice: "¿Por
qué debo dejarte entrar al cielo?" ¿Cómo respondería usted? ¿Quieres
hacer excusas? ¿Trataría de culpar a Dios? ¿Intentarías
negociar con él? ¿Le dirías lo
bueno que eres y sus buenas acciones y experiencias religiosas?
¿O le confiesa a Él que usted es un pecador culpable
digno de condenación eterna, y que usted está confiando en el sacrificio
expiatorio de Jesucristo en la cruz para limpiarte de todos tus
pecados? "La paga del pecado es muerte." Y tú y yo somos
culpables. Merecemos la separación eterna de Dios el Señor, porque somos
pecadores. Sin embargo, Dios en su gracia incomparable y la misericordia
pagó nuestra deuda con Su justicia en su totalidad para que pudiera
perdonar, perdona nuestros pecados y nos da una posición correcta
delante de él.
El pecador creyente es "justificados gratuitamente
por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien
Dios puso como propiciación por su sangre a través de la fe." Esa es la
única forma en que uno puede "ser justo y el que justifica al que tiene
fe en Jesús" Dios justo y santo (Romanos 3:23-27). No somos salvos por
guardar la ley, las buenas obras o la virtud o experiencias religiosas o
méritos, etc. Eso es imposible porque somos pecadores. Hemos fracasado
en ser lo que Dios quiere que seamos. Como pecadores todo lo que tocamos
lo condena. ¿Estás tratando de confiar en ti mismo para estar bien con
Dios o estás entregándote a sí
mismo en Su misericordia?
Dios no puede mentir, porque Él es Dios. Sus
promesas son inalterables. Sus promesas son inmutables. Él no es un
hombre para que se arrepienta.
Cómo tranquilizar y alentar al leer: "De
tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que
todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna" (Juan
3:16). "El que tiene la Hijo, tiene la vida: el que no tiene al Hijo de
Dios no tiene la vida Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en
el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna" (1
Juan 5:12-13). Jesús dijo: "Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí, y
el que a mí viene, no le echo fuera" (Juan 6:37). Nuestra salvación
depende de la gracia soberana de Dios, y no en nuestra capacidad para
mantenernos a salvo.
El creyente en Jesucristo tiene la seguridad eterna
a causa de las promesas inmutables y la voluntad eterna de Dios. Con
base en el sacrificio expiatorio de Jesucristo en la cruz, Dios ha
apartado su propia ira para el pecador creyente. Dios hizo el
sacrificio, enviando a su Hijo a morir en nuestro lugar. Dios apartó su
propia ira, ofreciendo el único sacrificio que puede hacer frente a
nuestros pecados. Los pecadores no pueden apaciguar a un Dios santo. Los
pecadores no pueden ofrecer un sacrificio que Dios puede aceptar. Sólo
un santo sin pecado Sumo Sacerdote puede ofrecer el sacrificio perfecto
por el pecado. Jesús hizo eso cuando
se entregó por nosotros en la cruz.
Hebreos 6:18 refleja a los creyentes bajo la figura
de las ciudades del Antiguo Testamento en
refugio huyendo por
seguridad. Nos Hemos "refugiado"
en "la esperanza puesta delante de nosotros." El creyente cristiano ha
confiado en la promesa que culmina en Cristo, el único de una semilla
tipo de Abraham. Esa esperanza está centrada en Cristo, no en nosotros
mismos. Cristo es la encarnación misma de nuestra esperanza. El ancla de
la esperanza del creyente es Cristo. Sólo Jesucristo es digno de nuestra
confianza porque ha ido antes que nosotros en el cielo.
Hebreos seis cierra levantando el tema, el autor ha
introducido anteriormente en relación con el sacerdocio de Jesús según
el orden de Melquisedec (Heb. 2:17; 3:1; 4:14-15; 5:5-6, 10; 6:20; 7:1
fff). Él es el ancla de nuestra alma, una esperanza segura y firme,
porque Él ya ha entrado dentro del velo en el cielo, ante
la presencia de Jehová Dios que
interceda por nosotros. "Jesús
entró por nosotros como precursor, hecho Sumo sacerdote para siempre
según el orden de Melquisedec" (Hebreos 6:19-20). Jesús es nuestro gran sumo
sacerdote para siempre. El sumo sacerdote judío entraba
solamente un día al año, y cuando él murió, tuvo que ser
sustituido. Jesús es un sacerdote eterno, porque Él es eterno. Jesús
está en el cielo para siempre. Él tiene un sacerdocio eterno. ¡Qué
consuelo y aliento que ahora Él intercede por nosotros."Jesús ... por
cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable. Por lo
cual puede también salvar perpetuamente a los que se acercan a Dios por
medio de él, puesto que vive perpetuamente para interceder por
ellos" (Hebreos 7:24-25; Cf Heb 9:24; Rom 8:34). Él nunca será
reemplazado.
Podemos cantar con todo nuestro corazón
la confiada palabra de Fanny Crosby:
"¡Bendita seguridad, Jesús es mío!
¡O lo que es un anticipo de la gloria
divina!
Heredero de la salvación, la compra de
Dios,
Nacido de Su Espíritu, lavado en Su
sangre."
Esa es la obra de Dios en Cristo Jesús. El Espíritu
Santo nos da esta seguridad basada en las promesas de Su Palabra. Usted
está salvado o perdido. O tienes la vida o estás muerto
espiritualmente. Es peligroso es posible que una persona
posea
y experimente muchas cosas religiosas
que parecen ser cristiana
sin ser una nueva criatura.
Mi esperanza se basa en nada menos que la sangre y
la justicia de Jesús. Mi esperanza se basa en la obra terminada de
Cristo, que hizo perfecta expiación
por todos los pecados de su pueblo. Mi oración es que su esperanza está
firmemente fija en él y nada más que en él.
¿Le gustaría saber más acerca de cómo creer en Cristo como su Salvador
personal?
Un Regalo para Usted
le mostrará cómo ser salvo ahora mismo.
Mensaje por Wil Pounds y todo el contenido de esta página (c) 2013 por
Wil Pounds. Traducción por David Zeledon. Cualquier persona es libre de utilizar este material y
distribuirlo, pero no puede ser vendido bajo ninguna circunstancia sin
el consentimiento escrito del autor.
"RVR1995" are taken from the Reina-Valera 1995 version.
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Escritura citas de
"LBLA" es
la Biblia de las
Américas (c) 1973, y la actualización de 1995 por la Fundación Lockman.
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