El Propósito de los Milagros
Cuanto más sepa
acerca de Jesús y entre más largo tiempo vive con Él; usted sabrá que ninguna
categoría humana lo puede contener a Él. Él es Dios con nosotros.
Jesús dijo,
"Porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que
yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado" (Juan 5:36).
El apóstol Juan
los llama milagros "señales", porque significan algo. Por ejemplo, la "señal de
Jonás" fue un símbolo de la muerte y resurrección de Cristo. Señalaron la
presencia y la obra de Dios en Cristo. Todo lo que hizo Jesús fue hecho para
revelar la persona y el carácter de Dios. Los milagros nos muestran la
naturaleza de Cristo. Demuestran que Dios está con nosotros.
Los milagros de
curación prueban que Jesús es el Señor y dador de la vida. La alimentación de
los cinco mil demuestra que Él es el sustentador de la vida. La curación del
ciego de nacimiento indica que Él da la vista física y espiritual. En cada uno
de Sus milagros Jesús demuestra una y otra vez que Él hace lo que el Padre hace
(Juan 10:37). Él es igual con el Padre, y la única manera en que usted puede
conocer el carácter y la naturaleza del único y verdadero Dios es a través de Su
único Hijo (Juan 14:9).
El apóstol Juan
presta especial atención a varias "señales" que indican claramente la naturaleza
de Cristo. Él es Dios con nosotros (Juan 1:14, 18).
Jesús cambió el agua en vino en las bodas en Caná de Galilea y lleno de alegría
a una pareja de jóvenes para que Su "gloria" pudiera ser revelada, y como
resultado los discípulos primero creyeron en Él (Juan 2:1-11). El poder creativo
de Cristo fue revelado en ese milagro. Esto fue "a través de Él todas las
cosas fueron hechas" (1:3).
Un poco más tarde Jesús sanó al hijo del noble. Jesús trajo la fe y la paz a un
padre cuyo corazón estaba lleno de miedo, ansiedad y el temor de que su hijo
moriría.
La curación del
hombre paralítico 5:1-18 puso de manifiesto la dureza de los hombres
espiritualmente ciegos. Jesús nos hace libres de la esclavitud del pecado. Dios
es un gran Dios de grande gracia.
Cuando Jesús
alimentó a los cinco mil hombres, y muchas mujeres y niños (6:1-14), Él
demostró que Él puede satisfacer el hambre más profunda del alma humana. Él es
"el pan de vida." Jesús les dijo, "El que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el
que en mí cree, no tendrá sed jamás" (6:35). Sólo Él es capaz de satisfacer tu
profunda hambre espiritual en este momento.
Jesús caminó sobre
el agua y demostró que Él tiene poder sobre las leyes de la naturaleza
(6:16-21).
Cuando Él sanó al
hombre ciego de nacimiento no sólo demuestra Su poder sobre la ceguera física y
espiritual, sino que también mostró que Él es "la luz del mundo" (9:1-41). A
través de una serie de pasos el ciego vino al lugar donde dijo, "Señor yo creo",
y adoró a Cristo (vv. 35-38).
La última
exposición pública de Su poder sobre la naturaleza, la enfermedad y el pecado
fue la demostración de Su victoria total sobre la muerte (11:1-46). En la
resurrección de Lázaro de entre los muertos, Jesús declaró: "Yo soy la
resurrección y la vida" (11:25). Sólo Jesús es la fuente de la vida eterna. La
resurrección de Lázaro apunta a la suprema manifestación de la gloria de Jesús
en Su propia resurrección de entre los muertos (20:14, 17-21, 26-29; 21:1).
Los milagros son
el testimonio de Dios en cuanto a la naturaleza y a la persona de Jesucristo. Él
es Dios con nosotros.
Juan 20:30-31
dice: "Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos,
las cuáles no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que
creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis
vida en su nombre". Juan selecciona algunas " señales " de los muchos otros
milagros que Cristo realizó para despertar y fortalecer la fe en Cristo de los
que leen su evangelio.
Es mi oración que al leer el Evangelio de Juan y reflexionar en ambos los
milagros y en las obras no milagrosas de Cristo, usted pondrá su fe en Él como
su Señor y Salvador. Realmente Él es todo lo que Él proclamaba ser. Los milagros
son "señales" de que el "Padre está en Mí, y yo en el Padre" (Juan 10:38). Estos
son los testimonios de Dios el Padre a Su Hijo, Jesucristo.
Selah!
Mensaje por Wil
Pounds (c) 2009 traducido por Katia Blandin
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