La Gracia Común de Dios
Dios no nos debe nada.
Dios no nos debe nada, sin embargo, Él
ha derramado Sus bendiciones sobre cada hombre y mujer.
Los dos aspectos de la gracia están
disponibles para toda la humanidad en general y la gracia especial o de
salvación.
La gracia común está disponible para
todos los seres humanos sin discriminación. La primera mención de la gracia se
encuentra en Génesis 6:8. "Noé encuentra gracia ante los ojos de el SEÑOR." Dios
extendió Su gracia 120 años mientras que Noé predicó la justicia.
El hombre caído tiene una naturaleza
caída y sin la gracia común la humanidad sería en última instancia autodestruida
(Rom. 1:18-2:16; 3:9-20). Dios en Su gracia común hace que el sol brille sobre
justos e injustos. Este es el tipo de gracia que guarda radicalmente a la
humanidad depravada de la autodestrucción.
La gracia común da orden a la vida a
pesar de la maldición del pecado. La tierra rinde sus frutos en abundancia, a
pesar de las espinas y los cardos. La humanidad depravada conoce la diferencia
entre el bien y el mal, tiene aspiraciones religiosas, hace buenas obras, da
donaciones filantrópicas a otros en necesidad todo debido a la gracia común.
Los efectos producidos por la gracia
común o la influencia del Espíritu común a todos los hombres son la revelación
natural por el cual la creación declara al Creador a través del universo, la
presencia de la verdad, el bien y la belleza, el miedo de los futuros castigos,
un sentido natural de lo correcto y de lo incorrecto, las restricciones de los
gobiernos, el temor de Dios, los intereses religiosos que no van asociados por
una regeneración espiritual por el Espíritu Santo, etc. Charles Hodge observa
que las influencias de la gracia común, "son capaces de resistir eficazmente. En
todos estos aspectos esta gracia común se distingue de la operación eficaz del
Espíritu al que las Escrituras atribuyen la regeneración del alma. "
La respuesta de la mayoría de las
personas a la gracia común de Dios es "el desprecio por las riquezas de Su
bondad, tolerancia y paciencia" (Romanos 2:4). Qué trágico que el hombre en su
arrogancia y orgullo se niega a aceptar la gracia común.
Despreciar las riquezas de la gracia
de Dios es un pecado terrible, con consecuencias eternas.
El propósito de la gracia común de
Dios es causar que nos volvamos a Él para recibir aún mayor gracia.
Sin embargo, a pesar de nuestra
depravación del pecado, Dios es bueno con nosotros. Él nos alcanza a nosotros en
Su amor y gracia para salvarnos. Él quiere que nos arrepintamos y reconozcamos
Su bondad y aceptemos las riquezas de Su gracia de salvación.
Un buen ejemplo de la gracia común
que conduce a la gracia de salvación es Cornelio, el Gentil que temió a Dios,
dio limosna generosamente y oró con regularidad, pero nunca fue salvo hasta que
el apóstol Pedro compartió con él las buenas noticias de salvación a través del
sacrificio expiatorio de Cristo Jesús (Hechos 10:1-48). Es la gracia común que
condujo a Cornelio a ser devoto, pero él todavía necesitaba la gracia de
salvación eficaz. Él respondió a la luz que había recibido a través de la gracia
común, y Dios lo trajo a la luz mayor de las buenas noticias de Jesucristo por
el cual él podía creer y ser salvo. Dios el Espíritu Santo lo movió más allá de
la gracia común que no salva, a la gracia de salvación de Dios en Cristo Jesús.
La cosa poco común que haya ocurrido
alguna vez se encuentra en Romanos 5:6-8. "Porque Cristo, cuando aún éramos
débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por
un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios
muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por
nosotros" (Romanos 5:6-8).
Si "mientras aún éramos pecadores,"
Dios hizo todo lo posible para salvarnos a nosotros los pecadores. Dios envió a
su Hijo unigénito para morir en nuestro lugar en la cruz.
Dios no nos debe nada. Nosotros
merecemos ir al infierno. Él no nos debe una oportunidad de ser salvos. Lo único
que nosotros merecemos es el juicio porque hemos desobedecido a Dios.
La Biblia dice: "El alma que pecare
seguramente morirá". "Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria
de Dios". "La paga del pecado es muerte".
Nosotros necesitamos más que la gracia
común para salvarnos. Nosotros necesitamos Su especial gracia de salvación.
"Dios muestra Su amor hacia nosotros en que siendo aún pecadores Cristo murió
por nosotros." Necesitamos Su gracia especial que nos levanta de nuestros
pecados y nos salva.
La muerte de Cristo por usted
demuestra el amor inconmensurable de Dios hacia usted. Esto nos lleva a abrazar
a Jesucristo como nuestro Salvador personal. Esto llama a cada pecador para que
se vuelva de sus pecados y ponga su fe en Jesucristo y sea salvo.
"Porque de tal manera amó Dios al
mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no
se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16).
Dios le ama y quiere que responda a Su
amor el día de hoy. ¿Creerá en Él y recibirá Su regalo de la vida eterna?
"Nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero".
Todo el mundo recibe de Dios la gracia
común, pero, ¿Ha respondido usted a su especial gracia de salvación? "Porque por
gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de
Dios; no por obras para que nadie se glorié" (Efesios 2:8-9).
Jesucristo es nuestra única esperanza.
Sólo Jesucristo podría ofrecer un sacrificio por nuestros pecados y pagar la
pena en su totalidad. En Su vida y muerte, Cristo hizo todo lo que Dios
requiere de nosotros. Así es lo mucho que Él le ama y quiere que usted venga a
Él y reciba la vida eterna. Si nunca lo ha hecho, por favor responde a su
gracia de salvación hoy.
Selah!
Mensaje por Wil
Pounds (c) 2009 traducido por Katia Blandin
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