Justificación por Fe
La salvación del fiel creyente es tan
evidente que Dios lo ve como algo ya realizado. El apóstol Pablo usa estos
cinco verbos para bosquejar lo que Dios ha hecho en cumplimiento a sus
propósitos. Esto es una cadena excelente de salvación que hace prolongar de la
eternidad pasada a una eternidad futura.
La presciencia de Dios de la persona salva
en Romanos 8:29-30 es probablemente una referencia de la predestinación de la
persona salva. Los creyentes son aquellos que Dios antes conoció. La
presciencia es una relación importante con una persona basada en la elección de
Dios (Amos 3:2; Jer. 1:4-5) “Asimismo, nos escogió
en él desde antes de la fundación del mundo” (Efesios 1:4).
Esta elección eterna
y presciencia involucra la meta o el final de ese parentesco. La Biblia dice
que a los que antes conoció, también los predestinó para que fuese hecho
conformes a la imagen de su Hijo” (Romanos 8:29). Dios determinó de antemano el
destino del creyente. Nosotros seremos conformados a la imagen de Cristo (1
Juan 3:2). Cuando todos los creyentes son hechos como Cristo, nuestra
santificación última y completa, será “el primogénito entre muchos hermanos.”
Walvoord y Zuck escriben, “El Jesucristo resucitado y glorificado vendrá a ser
la cabeza de una nueva raza de la humanidad purificada de todo contacto con el
pecado y preparado para vivir eternamente en su presencia (cf. 1 Cor 15:42-49).
Así como el primogénito él es la posición más alta entre otros (cf. Col 1:18).
Aquellos que Dios
antes conoció, les predestinó, les llamó, les justificó y les glorificó. Cuando
nosotros escuchamos el evangelio de Jesucristo allí existió el llamado eficaz de
Dios que veló profundamente en nuestros corazones para llevar a cabo un
nacimiento espiritual. Aquellos que él llamó les justificó por medio de la fe
en Jesucristo. Esto nos lleva hacia nuestra glorificación. El apóstol Pablo
está tan seguro de estas cosas de las cuales el habla de la glorificación del
creyente, lo cual es un evento futuro, como si esto ya se hubiese cumplido (v.
30) esto está en los planes de Dios, y esto significa que es tan bueno como
aquí. Esto es evidente en los consultores divinos. “Para Dios no existe ni
antes ni después,” escribe Leon Morris.
“Dios sólo es
diligente en esos eventos que aquí son mencionados y en ninguna actividad en la
parte del hombre provee cualquier ingrediente de su definición o contribuye a su
eficiencia,” observa John Murray.
El llamado eficaz de
Dios educe la respuesta apropiada de la persona y justificación esta por lo
tanto por medio de la mediación de fe. La fe no salva al pecador. Dios salva
al pecador por su gracia por medio de la fe en la muerte de Jesucristo por los
pecadores. Estas obras de Dios en la cadena excelente de salvación de Dios no
tienen que ser definidas en términos de actividad humana.”
La justificación del
pecador creyente es la obra por donde Dios declara a la persona pecadora a estar
en una posición correcta ante él, no en los principios de su propio merito
porque el no tiene ninguna, sino solamente en los principios de lo que
Jesucristo ha hecho por él muriendo como su sustituto en la cruz. Jesucristo
tomó el castigo de todos nuestros pecados en él y murió para pagar nuestro
castigo de pecados.
Dios castigó aquellos
pecados en la muerte de Jesucristo para que él atribuya la justicia perfecta de
Jesucristo a la cuenta del pecador creyente.
Dios pone en libertad
al pecador creyente y lo lleva a casa para estar con él por los siglos. “Y
ahora ninguna condenación hay para los que creen en Cristo Jesús” ( 8:1).
Justificación es lo
contrario de condenación. Todos hemos pecados y estamos destituidos de la
gloria de Dios. Nosotros somos condenados por la ley de Dios, y el castigo debe
de ser pagado por completo. “La paga del pecado es muerte.” Nadie puede
escaparse de la condenación. Nosotros somos culpables. Nosotros no somos
inocentes. La ley nos condena.
En la justificación
una persona es declarada por Dios a estar en una relación correcta a la ley de
Dios. El pecador creyente no es hecho justo, pero es declarado a estar en una
buena relación. Nosotros no tenemos justicia propia. Los creyentes son
declarados justos en la fundación de la expiación de Cristo (Romanos 3:25). El
medio de nuestra justificación es la gracia de Dios (3:24) Nadie puede
declararse uno mismo justo porque todos somos pecadores. Nosotros podemos estar
bien con Dios solamente si Dios hace el trabajo de salvación por nosotros y esto
es exactamente lo que Dios hizo cuando envió a Cristo a la cruz. Dios ahora
puede ser justo en nuestra justificación por la razón del trabajo de expiación
de Cristo en nombre de nosotros.
La justificación es
un hecho de la justicia genial de Dios en la gracia. Dios declara al pecador
legalmente justo y libre de cualquier responsabilidad a la ley que no funciona
porque su hijo cargó el castigo y lo pagó por completo. Por lo tanto nosotros
somos “justificados por su sangre.” Nosotros recibimos tal declaración de Dios a
través de la fe. ¿Has respondido tú a esta llamada eficaz de Dios y has
rechazado las otras diferentes estrategias de salvación, y has puesto tu fe en
Cristo sólo?
Selah!
(c) 2003 Mensaje por Wil Pounds. Traducida por
Juanita Morazan.
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