¿Qué hará Usted con Jesucristo?
Nuestra aceptación ante Dios depende
totalmente de lo que Jesucristo hizo por nosotros en la cruz y nuestra respuesta
a Él.
La Biblia hace enfáticamente claro que si usted acepta a Jesucristo, Dios le
aceptará. Si usted rechaza a Jesucristo, Dios le rechazará.
"El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado,
porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios" (Juan 3:18).
No importa quiénes somos, lo que hemos sido, o lo que hemos hecho en nuestro
pasado, porque nuestro destino eterno trata con una sola pregunta, ¿cuál fue la
respuesta personal a las demandas de Jesucristo?
Sólo hay una base sobre la cual una
persona puede ser declarada justa delante de Dios, y esa base es la muerte
expiatoria de Jesucristo en la cruz. Cuando una persona cree en Cristo como su
salvador personal, aceptando el hecho de que Él llevó nuestros pecados en Su
cuerpo en la cruz, Dios nos declara absueltos. En ese momento todos nuestros
pecados son perdonados y nosotros experimentamos paz con Dios.
"Justificados, pues, por la fe, tenemos
paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo" (Romanos 5:1).
Dios nos provee una relación correcta con Él, paz con Dios, y una profunda
alegría y satisfacción, por lo que Dios ha hecho por nosotros en Cristo. El
creyente experimenta el "gozo inefable y glorioso" por la obra de Cristo, no
sólo por nosotros, sino en nosotros. Profunda, satisfactoria paz duradera, y
alegría es encontrada en Cristo.
La razón de esta alegría y la paz, es
porque convertirnos en hijos de Dios depende totalmente de lo que Jesucristo
hizo por nosotros y lo que hacemos con Él. El apóstol Juan resume bellamente
esta gran verdad en estas palabras: "Y este es el testimonio: que Dios nos ha
dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la
vida; y el que no tiene al Hijo no tiene la vida "(1 Juan 5:11-12).
Solo piense en esto, en el mismo
momento que usted acepta a Jesucristo, usted recibe la clase de vida de Dios. No
hay otro camino en el que alguien puede obtener la vida eterna en Cristo.
Nosotros recibimos la vida eterna en un instante por la simple aceptación de
Jesucristo. Es el regalo gratuito de Dios para nosotros en respuesta a la fe
personal en Cristo.
Nos convertimos en hijos de Dios y
recibimos Su tipo de vida por un simple acto de creer en Jesús. "Mas a todos los
que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos
hijos de Dios" (Juan 1:12). En el instante en que usted cree en Cristo, usted se
convertirá en un hijo de Dios.
Sin embargo, si usted rechaza recibir a
Jesucristo, no hay nada más que puede hacer que le hará justo delante de Dios.
El don de la vida eterna y convertirse en Su hijo dependen en recibir a Cristo
personalmente.
R. A. Torrey
resume bellamente en Sermones que ganan almas,
. . . . Si usted recibe a Jesucristo, usted será un hijo de Dios en el instante
que usted lo recibe. Pero si usted no recibe a Cristo, no hay nada más que usted
puede hacer que le hará un hijo de Dios.
Si usted acepta
a Jesucristo, usted tendrá paz en la conciencia. Pero si usted rechaza a
Jesucristo, no hay nada más que usted puede hacer que le traerá paz en la
conciencia.
Si usted acepta
a Jesucristo, usted tendrá la alegría que es profunda, satisfactoria y duradera.
Pero si usted rechaza a Jesucristo, no hay nada más que usted puede hacer que le
traerá alegría que es profunda, satisfactoria y duradera.
Si usted acepta
a Jesucristo, usted recibirá la vida eterna inmediatamente, como el regalo de la
gracia de Dios. Pero si usted rechaza a Jesucristo, no hay nada más que usted
puede hacer que le dará la vida eterna en Cristo.
Si usted acepta
a Jesucristo, en un instante usted se convertirá en hijo de Dios. Pero si usted
rechaza a Jesucristo, no hay nada más que usted puede hacer que le hará un hijo
de Dios.
Si usted acepta
a Jesucristo, Dios le aceptará, no importa quién eres, no importa lo que usted
ha sido, sin importar lo que usted ha hecho. Pero si usted rechaza a Jesucristo,
Dios le rechazara, no importa quién eres, no importa cuántas cosas buenas usted
ha hecho.
"¿Qué haré entonces con Jesús, llamado
el Cristo?" Sigue siendo una cuestión inquietante que cada persona debe
responder por sí mismo. Su respuesta determina dónde pasara la eternidad. Su
aceptación ante Dios depende totalmente de lo que decida hacer con Jesucristo.
Selah!
Mensaje por Wil
Pounds (c) 2009 traducido por Katia Blandin
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