Sentados con Cristo en el Cielo
“Nos dio
vida juntamente con Cristo” (Efesios 2:5).
La nueva
vida que hemos recibido como cristianos, es una vida espiritual impartida a
través de nuestra identificación con Cristo en Su muerte y resurrección. Esta
identificación con Él en Su muerte rompió el poder del pecado que mora en
nosotros. Además, nuestra identificación con Cristo en Su resurrección resulta
en la nueva vida en Cristo (Romanos 6:3, 4).
Usted ha
sido completamente salvo por la gracia y el resultado actual es que usted sigue
siendo salvo.
El apóstol
Pablo no podía haber declarado en términos más fuertes y más claros el estado
interminable del creyente en la salvación. Nuestro estado pasado, presente y
futuro de la salvación depende de una sola cosa, nuestra apropiación por la fe
de Jesucristo como nuestro Salvador, el día que nosotros primero creímos en Él.
Nosotros hemos recibido la salvación por el acto inicial de fe en Cristo.
Cuando
nosotros nacimos de nuevo, se nos dio vida espiritual. El Espíritu Santo imparte
vida para nosotros, como resucitar a los muertos. Cristo comunica vida a
nosotros, como lo hizo con el hombre muerto, Lázaro (cf. Rom. 6:6-8, 8:11; Gál.
2:19-20; 2 Cor. 5:14; 1 Cor. 15:22 - 23, Col. 2:12, 2 Tim. 2:11 ff).
Debido a
nuestra unión vital con Cristo, Su muerte es nuestra muerte, Su vida es nuestra
vida, y Su exaltación es la nuestra. Nuestra posición física puede estar en la
tierra, pero nuestra posición espiritual esta "en los lugares celestiales en
Cristo Jesús".
Todos los
verbos en lo que respecta a nuestra unión vital en Cristo están en el tiempo
pasado. El apóstol Pablo está declarando lo que ya ha tenido lugar, no lo que es
el futuro. Nosotros estábamos muertos espiritualmente, y cuando Cristo vino a
nuestras vidas recibimos vida espiritual. Nosotros estamos sentados
espiritualmente en Su presencia en este instante alabándole y sirviéndole a Él.
El creyente
esta vitalmente relacionado con el cuerpo, cuya cabeza es Cristo. La vida de
todo el cuerpo está en la cabeza, y por lo tanto, cuando se levantó la cabeza,
el cuerpo se levantó. El primero en levantarse de los muertos fue Cristo.
Entonces, para los que estamos en Cristo, nuestra posición delante de Él no
cambia, somos salvos, justificados, redimidos, resucitados y se nos ha hecho
sentar juntamente con Él.
Pablo
describe esta nueva vida en Cristo como "resucitados con Él." Ahora tenemos esta
vida en un sentido espiritual presente, y esperamos también la futura
resurrección corporal. Cristo nos dio vida, aun estando nosotros muertos en
nuestros delitos y pecados. El logró esta resurrección espiritual por el poder
del Espíritu Santo.
Nuestra
resurrección espiritual nos coloca en la unión con Cristo. Dios nos dio vida
juntamente con Cristo. Ahora estamos unidos con Él (Efesios 1:22-23), y ahora
compartimos Su vida y el poder de la resurrección (vv. 19-20).
“Resucitados con Él", y "sentados" en el trono con Cristo en el cielo. El cuerpo
glorificado de Jesucristo ahora está en el cielo en la presencia de Dios el
Padre. Es también el estado en que los creyentes somos presentados por nuestro
nuevo nacimiento. Ahora disfrutamos, incluso en esta vida, un estado de pureza,
exaltación y favor de Dios. El estado opuesto es llamado "el reino de Satanás".
Nosotros
somos incluso ahora identificados como ciudadanos del cielo (Filipenses 3:20).
Debido a que estamos en Cristo, tenemos derecho a los privilegios, las
bendiciones y las responsabilidades de los ciudadanos del reino de Dios. Aún
ahora, espiritualmente nosotros ocupamos la ciudad celestial. Nosotros tenemos
un adelanto de lo que será en la gloria de Cristo.
Permita que
la grandeza de esta nueva vida en Cristo se haga parte de su pensamiento.
Nosotros hemos sido "liberados de la condenación de la ley, del dominio de
Satanás, del letargo y la contaminación de la muerte espiritual. Nosotros hemos
sido "reconciliados con Dios," hechos partícipes de Su Espíritu, como el
principio de la vida eterna. Nosotros hemos sido "adoptados" en Su familia y
tenemos derecho a todos los privilegios de los hijos de Dios en esta vida y la
que ha de venir en gloria. Este es un cambio digno de ser expresado diciendo,
"él nos ha vivificado, levantado y nos ha hecho sentar juntamente con Cristo en
los lugares celestiales".
El apóstol
Pablo nos dice que esto ha sido logrado "en Cristo". Los creyentes compartimos
Su vida a causa de nuestra unión con Cristo. Nosotros estamos "en Cristo" y
Cristo esta "en nosotros." Además, participamos en Su exaltación, porque
nosotros vamos a reinar con Él.
Pero Pablo
nos dice que ya tenemos estas bendiciones. Nosotros disfrutamos el ahora y lo
que esta por venir. Nosotros ya disfrutamos en cierta medida estas bendiciones
de la salvación. Además, nuestra unión vital con Cristo, garantiza "la
continuación y el cumplimiento" de todas estas bendiciones en el futuro con
Cristo. En Jesucristo nosotros "ya somos resucitados de los muertos y sentados a
la diestra de Dios."
Juan Calvino
dijo que los cristianos en virtud de la conquista de Cristo del pecado y de la
muerte y por Su exaltación en el cielo somos levantados ¨" del infierno más
profundo al cielo mismo. "
Reclame su
herencia hoy. Estos son las grandes verdades que nos dan la esperanza del mañana
y la seguridad para hoy.
Selah!
Mensaje por Wil
Pounds (c) 2009 traducido por Katia Blandin
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