El Señorío de Cristo y
Nuestra Santificación
Siempre hay
una tensión constante entre el "ahora" y el "por venir" en la vida del
cristiano.
Cuando nos sometemos al señorío de Jesucristo, Él cambia nuestras vidas.
Nosotros crecemos en nuestra persona interior, cuando el Espíritu Santo revela
las áreas de nuestras vidas que no están totalmente entregadas a Cristo. Lleva
toda una vida, nuestra vida cristiana, para que Dios nos conforme a la
naturaleza de Cristo. Ese es un gran cambio.
Mateo 5:48
dice, "Sed, pues, vosotros perfectos como vuestro Padre celestial que esta en
los cielos es perfecto." Dios nunca bajará Sus estándares a un nivel humano. Él
exige la perfección absoluta. Nosotros queremos ser más como Él, porque Él nos
ama. Qué tragedia si nosotros perdemos el deseo de ser perfectos en Cristo.
Que
maravilloso saber que aún ahora Su sangre cubre todos nuestros pecados. Nada es
dejado al descubierto para los que creen en Cristo como su Salvador. En los ojos
santos de Dios, el creyente ya es perfecto en Cristo porque estamos sentados con
Cristo en los lugares celestiales.
La semejanza
de Cristo en nuestra vida diaria comienza cuando ponemos nuestra fe en Cristo.
Es cierto, nosotros nunca alcanzaremos la perfección sin pecado en esta vida,
pero nos esforzamos para alcanzarla, porque lo amamos y respondemos a Su amor.
Dios nos conforma a Su semejanza cuando nos rendimos a Él.
A medida que
crecemos espiritualmente, nos esforzamos que Cristo sea el Señor de cada área de
nuestras vidas. Aquí es donde el crecimiento espiritual tiene lugar. Nosotros
aprendemos a confiar cada área de nuestras vidas a Cristo. Tristemente, nadie ha
dado a Dios todo de sí mismo, excepto Jesucristo.
El Espíritu
Santo trabaja dentro de nosotros, revelando nuestro verdadero yo y la total
suficiencia de Jesucristo. ¿Realmente queremos que Cristo controle lo más
profundo de nuestros corazones?
No hay
absolutamente nada que Dios no puede hacer en su vida, si así Él lo decide. La
"cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en
los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío"
puede hacer cualquier cosa, si así Él lo decide con quien se rinda a Él (Efesios
1:20-21). Todo lo que Él nos pide es confiar en Él. Todo lo que Él quiere de
nosotros es que nos hagamos disponibles a Él momento a momento.
Esta es la
herencia de Dios en los santos. Pablo oró para que llegáramos a saber lo valioso
que son los santos a los ojos de Dios como Su herencia. Se trata de un trabajo
permanente del Espíritu Santo en nuestro espíritu interior. Dios es glorificado
en Sus santos. Esto es parte de Su riqueza (Efesios 1:18-20). Que Dios aumente
nuestra capacidad para entender lo que Él está haciendo en nuestras vidas.
La grandeza
de Su poder esta trabajando en nosotros ahora, pero no es automático. Se trata
de un poder más allá de la medida. Es más que suficiente, este poder
incomparable de Dios.
Nuestro
problema no es que Dios no puede cambiarnos. El nuestro es un problema de
voluntad. ¿Quiero todo lo que Dios quiere para mí? ¿Quiero vivir de una manera
que lo glorificará?
Este poder
poderoso de Dios que operó en Cristo cuando Dios lo levantó de los muertos,
ahora es la obra en el creyente que se hace disponible a Dios.
¿Hay alguna
cosa que puede ser nombrada que esta por encima de Cristo? En realidad no,
Cristo es el Señor soberano (vv. 21-23).
¿Qué pasaría
en nuestras vidas si oramos para que Su voluntad sea hecha en la tierra, en
nuestras vidas, exactamente como es, y es totalmente hecho en el cielo? Cuando
usted ora así, apártese del camino, no lo haga a su manera, Dios te ha
preparado, Él esta listo para hacer algo en, dentro y a través de usted.
Sin embargo,
recuerde que no es usted haciendo esto, es Su poder trabajando en y a través de
usted para llevar a cabo Su voluntad. Él quiere presentarnos perfectos, maduros,
con plena madurez, completos en el Padre (4:13).
El Espíritu
Santo está en el proceso de conformar el santo a la imagen de Cristo. Se inicia
en esta vida presente, en la obra de santificación del Espíritu, y no es
completada hasta que nos reunamos con Cristo en el cielo. Las perfecciones de
Cristo son tan maravillosas, que nosotros siempre tendremos una reflexión débil
de Él opuesto a la maravilla de Su gloria.
El señorío
de Cristo no deja nada fuera de nuestras vidas. ¿En qué esta el Espíritu Santo
poniendo Su dedo en mi vida que necesita ser cambiado? ¿Hay alguna actitud
pecaminosa, comportamiento, deseo o meta que debe ser llevado a la cruz y
crucificarlo? ¿Muero diariamente a los deseos pecaminosos? Cuando se despoja del
viejo hombre y se reviste del nuevo, usted esta sometiéndose al señorío de
Jesucristo.
Nosotros
tenemos vida en el Espíritu. Aquí es donde el impresionante poder de Dios está
trabajando. Cuando nos sometemos al Espíritu Santo, Él trabaja en nuestras
vidas, somos capaces de vencer el pecado (Gálatas 5:16).
Dios nos
conduce a una comprensión más profunda de la vida de Cristo, cuando caminamos
con Él. A medida que crecemos en Cristo, nosotros logramos un entendimiento más
claro y profundo del propósito de Dios en nuestras vidas. Dios vive en nosotros
por el Espíritu Santo.
El señorío
de Cristo esta vitalmente relacionado con nuestra santificación, porque hemos
sido apartados para el servicio de Dios. Nosotros estamos apartados para Sus
propósitos santos. Nosotros estamos reservados para lo que traerá la gloria sólo
a Él.
En un
aspecto, nuestra santificación tuvo lugar el momento en que creímos en Cristo,
pero esto también es un proceso diario de ser apartado más y más a fondo para Su
gloria. El Espíritu Santo revela áreas en nuestras vidas que no están totalmente
rendidas al señorío de Cristo. Nosotros estamos más apartados cuando morimos a
estas áreas y las rendimos a Cristo.
Cuando el
Espíritu Santo nos revela las riquezas de la herencia de Dios en los santos, las
tentaciones rendidas a los valores del mundo son poco atractivas.
Esta es la
única manera que alguna vez nos convertiremos en lo que Dios planeo que seamos
cuando Él nos creó. No hay ninguna otra manera de cumplir Su objetivo eterno.
El propósito
eterno de Dios es que se haga Su voluntad en la tierra como en el cielo. "Venga
tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra" (Mateo
6:10). Por lo tanto, la meta de Dios es "a un varón perfecto, a la medida de la
estatura de la plenitud de Cristo" (Ef. 4:13). Esto es posible sólo cuando yo me
rindo en obediencia a Él. Por lo tanto, el reino de Dios debe venir antes de
todo lo demás en mi vida. Esto requiere que yo someta todo lo que soy y todo lo
que tengo, o alguna vez espero ser, a Jesucristo.
Esta clase
de pensamiento es revolucionario. Cristo se hace el centro de nuestras vidas.
Nosotros pensamos de manera diferente, actuamos de manera diferente y
manifestamos emoción de manera diferente. Cristo es nuestro todo y en todo.
Nuestros valores son reorientados.
“Sed santos,
porque yo soy santo” La única manera que yo puedo ser aquella persona es
rindiéndome a Él. Oh, Jesús, por favor se el Señor de mi vida. Venga, viva Su
vida en mí hoy.
Selah!
Mensaje por Wil
Pounds (c) 2009 traducido por Katia Blandin
Haga click aqui para imprimir la página amistosa
ÍNDICE DE SELAH
AQUI HAY UN REGALO GRATUITO PARA TI . . . .
Otro mensajes mas completo en Espanol.
La Vida Cambiada
Fragancia
Dulce en las Vasijas Viejas de Barro
Aqui MENÚ de Estudios Biblicos & Sermones
en espanol.