La Victoria Final
Sobre el Pecado
¡En el capítulo ocho de Romanos se menciona de un canto glorioso resonante que viene
de la pregunta de aflicción, ROM 8:1 Hombre pecador soy
yo! ¿Quién me librara del cuerpo de esta muerte? grita Pablo No-condenación Ahora pues, ninguna
condenación hay para los que están en Cristo Jesús (Romanos 8:1).
Lo
contrario de condenación es justificación. Ahora
no existe ni tan solo un poquito de condenación para la persona que esta en Cristo
Jesús. Ahora, no hay
condenación y nunca lo Habrá para aquellos que están en Cristo.
El
apóstol principia Romanos con una proclamación de poder de la seguridad eterna y
perfecta del creyente en Jesucristo.
Charles
Trumbull observa que él capítulo ocho empieza con no-condenación, termina
con no-separación, y en medio no hay vencimiento. Nada, ni nadie, ni ninguna otra cosa creada nos
podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro (v. 39).
La
vida Cristiana es una vida victoriosa, pero el apóstol Pablo no lo mira como una vida sin
conflicto. La carne debe de ser
considerada aun en la vida de lo renovado, observa Leon Morris.
Cranfield
dice Pablo Lo suma todo con la Mirada clara de sinceridad. La rigidez con toda sus torturas reales y también
toda su confidencia real, en la cual el Cristiano nunca cesa de ser involucrado hasta
donde él viva su vida presente.
La
Victoria está en Jesucristo. Él nos ha
liberado de la condenación de la ley porque Jesús ejecutó la ley. La culpabilidad por los pecados ha sido pagada por
completo. El también nos ha dado nacimiento
espiritual. Nosotros hemos nacido
espiritualmente. Ahora nosotros vivimos la
vida nueva en Cristo por medio del poder de la presencia del Espíritu Santo. Porque
todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios
(Romanos 8:14) Si nosotros no estamos
viviendo por el Espíritu entonces no somos Cristianos.
La
gran evidencia de que nosotros somos verdaderos creyentes es que nosotros estamos viviendo
bajo el control del Espíritu Santo.
La
palabra de Dios nos da la promesa de certeza de la Victoria final sobre el poder y
presencia del pecado en la vida del Cristiano. El
triunfo esperado vendrá a través de la gracia de Dios. Porque
Dios nos ha salvado de la culpabilidad del pecado, y nos está salvando del poder del
pecado, él nos dará la Victoria final sobre la presencia del pecado cuando Cristo
regrese.
Lo
que Pablo dice en Romanos siete lo lleva directo a Romanos ocho. Ambos capítulos son panoramas del Cristiano
maduro mientras él pelea el conflicto espiritual. Ningún
Cristiano es libre del pecado por completo. Nosotros
aun seguimos siendo pecadores. El creyente
nacido de Nuevo todavía tiene que contar con la carne.
De tal manera, Nosotros descansamos seguros de nuestra Victoria en Cristo.
Nosotros recibiremos liberación perfecta de la presencia del pecado cuando él nos
presenta completos en él al Padre. Esto es una liberación del futuro cuando él nos da
nuestros cuerpos glorificados y salvos (1 Cor. 15:50-58).
Dios
me rescatara a través de Jesucristo hasta el día final de liberación hay que pelear la
buena batalla. El producto de esta aflicción
espiritual es seguro. Cristo triunfará y
nosotros también, con él.
Nuestro
conocimiento del producto final de esta batalla nos da el valor para continuar. Más
bien, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó
(Romanos 8:37). Porque todo lo que ha
nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra
fe (1 Juan 5:4).
Ahora
ninguna condenación hay para aquellos que se han unido en una unión vital a Jesucristo
por Dios el Padre mediante la persona y el trabajo del Espíritu Santo.
Selah!
(c) 2003 Mensaje por Wil Pounds. Traducida por
Juanita Morazan.
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