El
Corazón del Evangelio
El
corazón del Evangelio puede ser determinado en las palabras del apóstol Pablo, Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo
Jesús (Romanos 8:1).
Como pecadores nosotros
merecemos ser condenados en nuestro estado malvado.
Nuestros delitos y pecados nos condenan.
De tal manera, Dios en su gracia declara, ahora pues, ninguna
condenación hay para los que están en Cristo Jesús. Esto es una declaración de pago basado en la
muerte de reemplazo de Cristo. Allí y allí solo es seguro.
Ninguna
condenación (katakerima) se refiere al castigo siguiendo la frase, i.e., el
castigo, sentencia. Cristo borró nuestros
pecados en nombre de todos en la cruz. Él lo
pagó por completo y por todos nosotros. El
veredicto era culpable y el castigo fue la muerte. La
paga del pecado es la muerte. Ningún
castigo es descargado en nosotros por razón de lo que Cristo hizo por nosotros como
nuestro sustituto.
El apóstol usa un
intenso fuerte negativo (ou de) al principio de la frase. Ninguna
condenación! El creyente no esta en un estado de condenación ahora, y nunca mas
él podrá estar en ese estado. Es imposible
condenarle a él para la ira de Dios porque él es justo por la gracia por medio de la fe
en la obra de Cristo.
El pecado debe de ser
juzgado y la culpabilidad pagada por completo. Desde
que Cristo conoció las condiciones de un Dios santo ahora no hay ninguna condenación
para aquellos que están en Cristo Jesús. Por
lo tanto llévanos a los capítulos cinco y seis, y la fundación Pablo ya había
puesto en su presentación del Evangelio.
El Nuevo Testamento
Escolar Griego, Leon Morris, dice, condenación es un termino forense el cual aquí
incluye ambas, la frase y la ejecución de esta frase.
El creyente está
en Cristo centralmente así como todos los individuos estuviesen en Adán. Mas allá, nosotros estamos en él en una
unión vital tal como la rama esta en la vid, o la cabeza es para los miembros del cuerpo
en una unión vital. Nosotros llegamos a esta
unión con él por la gracia por medio de la fe en Cristo.
Pablo esta estrechando
una relación intima y personal con Cristo. El estar Cristo Jesús es ser uno
con él.
Nosotros somos
advertidos de Romanos 6:3-11 donde Pablo estrecha esta unión con Cristo en virtud de su
muerte, entierro y resurrección. Nosotros
morimos para pecar y hemos sido levantados en la novedad de vida en Cristo. Cristo es exaltado a la mano derecha del Padre y
nosotros compartimos su vida. Nosotros
estamos sentados con él en los lugares celestiales.
Aquellos en Cristo
Jesús pueden guiar la vida consagrada, crucificada, y bautizada, escribe A. T.
Robertson. Nosotros somos perdonados,
libres de la ley antigua del pecado y de la muerte (7:7-24), nosotros somos capaces por la
ayuda del Espíritu Santo para vivir la nueva vida en Cristo. John Stott dice,
Dios condena el pecado en Cristo, para que la santidad pueda aparecer en
nosotros.
Nosotros no tenemos
ninguna posición de condenación ante Dios porque nuestro pecado fue condenado y
ejecutado en Cristo. Dios por lo tanto nos
declara justo porque estamos vestidos en la justicia perfecta de Cristo (2 Corintios
5:21).
Dios declara
ninguna condenación porque él condenó a su Hijo como un ofrecimiento por
nuestros pecados, y puso la ira de Dios a un lado. Solamente
Dios en la persona de su Hijo Jesucristo puede llegar a ser propiciación, y poner la ira
de Dios lejos de nosotros.
Así como con todas las
copias vitales con la salvación, una persona es salva o perdida, un creyente o un no
creyente, salvo por la gracia por medio de la fe o por obras, condenado o justificado. Tu no puedes poseer de las dos. Esto es un hecho de Dios basado en la muerte de
sacrificio de Jesucristo. Aquellos que están
en Cristo no están bajo la condenación.
Aquellos que están en Cristo están bajo la condenación de la
ley y anticipada la ejecución de la ira de Dios.
El significado de la palabra entera de Dios es la obra de
Dios, y no la del hombre. Nosotros no la
ganamos por nuestras buenas obras, o la merecemos por nuestras buenas virtudes, o por una
buena asistencia a la iglesia, etc. Nosotros
estamos perdidos, condenados y quien el Dios Padre ha escogido en su gracia para salvarnos
sobre los meritos de la muerte de Jesucristo. Nosotros
que fuimos justamente condenados hemos sido declarados justos en la contemplación de Dios
por medio de la fe en Jesucristo.
Las buenas nuevas son
que esta gran verdad ha tomado efecto porque ahora no hay ninguna condenación
basado en lo que Dios ha hecho en Cristo. La
palabra ahora señala el cambio que tomo lugar en el momento que nosotros
creímos en Cristo para nuestra salvación. Este
es el momento en que Dios nos declaró justos en su contemplación. Nuestro estado cambio
de la muerte a vida. Nosotros estuvimos
condenados por la ley porque nosotros somos pecadores, pero ahora por la gracia de Dios ya
no seguimos siendo condenados y guiados a la deliberación de la ejecución.
Jesús dice a cada
pecador que viene a el confesando su necesidad de su gracia salvadora Tampoco yo te condeno; ve en paz.
Selah!
(c) 2003 Mensaje por Wil Pounds. Traducida por
Juanita Morazan.
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