La Meta de
Justificación
El
mensaje de salvación llega a ser deforme y confundido cuando se nos dice que
“limpiemos nuestro actuar y después es cuando Dios nos salvara.”
Justificación no es santificación. De
tal manera, justificación siempre te lleva hacia la santificación. Nosotros no
somos salvos a causa de ser Buenos. Nosotros somos salvos porque somos
pecadores perdidos que no somos Buenos. Jesús expresa “ninguna-condenación,” y
después él nos manda a vivir una vida santa. Ninguna persona puede limpiar su
vida y después venir a Jesús. Siempre es lo contrario. Él nos salva, y después
el Espíritu Santo hace una obra continua de santificación dentro de nosotros por
el resto de nuestras vidas.
La ley no fue capaz de producir
justicia en la gente de manera que ellos fueran salvos. Jesús fue a la cruz y
cumplió eso para aquellos por quien el vino a salvar. Dios nos salvo lejanamente
de las buenas obras para que nosotros fuéramos capaces de producir buenas obras.
La muerte de Jesús trató con nuestras
culpabilidades de pecado, el poder de pecado ha sido quebrantada, y después
cuando él venga nosotros seremos trasladados de la presencia del pecado.
La meta de justificación es nuestra
santificación. Nosotros hemos sido separados para Dios y de una vez por todos
los hechos del Espíritu Santo. Mas allá, él está también continuamente, momento
a momento, separándonos para Dios. Jesucristo nos ha salvado para que nosotros
vivamos vidas santas. “Dios predestinó el pecado en Cristo, para que la
santidad pudiera aparecer en nosotros.” Escribe John Stott. Nuestra salvación
es la obra de Cristo separado de cualquier valor humano. Nosotros hemos sido
salvos para vivir para Cristo. La meta de justificación es que nosotros
podamos vivir esta nueva vida en Cristo ante un mundo de inspección. Nosotros
somos salvos para ser diferente.
Cuando nosotros centralizamos nuestros
ojos espirituales en Cristo nosotros le seguimos junto a sus huellas, y andamos
según a sus propósitos. Si nosotros le estamos siguiendo nosotros estaremos
dentro de sus limitaciones, y él no nos va a mandar a desviarnos de la Ley de
Dios. Si nos desviamos entonces no andamos con él. El apóstol Pablo escribió,
“Porque Dios hizo lo que era imposible para la ley,
por cuanto ella era débil por la carne: Habiendo enviado a su propio Hijo en
semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la
carne” (Romanos 8:3-4, NASB 1995).
Nuestro punto
céntrico esta primordialmente en Cristo, no en la ley. Andando en el Espíritu
es que Dios completa en nosotros la ley. Para hacer esto se necesita la
presencia de Dios dentro de nosotros.
Santificación es
siempre la labor del Espíritu Santo. Esto es malo pero es cierto o real que aun
los Cristianos no pueden mantener la ley por sí mismos. Lo que nosotros
tratamos de hacer en nuestras propias fuerzas (Romanos 7). “Donde hay voluntad
hay un camino.” Este es Cristo, y solamente cuando soy útil a él es que yo
cumplo el propósito santo de Dios para mi vida. Y esto es solamente por el poder
y la presencia del Espíritu santo morando en nosotros que puede vivir una vida
santa. Estas llamadas para morar en él momento a momento. Mientras yo soy útil
para él, él vive su vida dentro y a través de mí para traer a él Gloria. Yo soy
un triunfo de la gracia libre de Dios.
Es solamente por
el poder del Espíritu Santo que nosotros podemos “considerar” o “contar” que
estamos muertos para el pecado y vivos en Cristo. Es solamente cuando cesamos
al Espíritu Santo que nosotros no permitimos que el pecado reine en nuestros
cuerpos mortales de modo que obedezcamos a sus malos deseos. Nosotros solamente
podemos ofrecerle nuestro ser a Dios y ser instrumentos de su justicia mientras
nosotros estamos disponibles para el Espíritu Santo.
No
existe ningún secreto, y ni caminos cortos, para santidad o vida santificada.
Dios nos ha dicho plenamente que pongamos nuestra fe en lo que Cristo hizo por
nosotros en la cruz y en su resurrección, y que nos sometamos en la conducta a
lo que sabemos que es verdadero en su palabra. El Espíritu Santo morador aplica
la palabra de Dios y la verdad que Dios ha hecho por nosotros en Cristo para
permitirnos vivir su clase de vida (Romanos 6:11-13) Tu no puedes separar
Romanos 6:11-13 de 8:1-4.
Selah!
(c) 2003 Mensaje por Wil Pounds. Traducida por
Juanita Morazan.
Haga click aqui para imprimir la página amistosa
ÍNDICE DE SELAH
AQUI HAY UN REGALO GRATUITO PARA TI . . . .
Otro mensajes mas completo en Espanol.
La Vida Cambiada
Fragancia
Dulce en las Vasijas Viejas de Barro
Aqui MENÚ de Estudios Biblicos & Sermones
en espanol. |