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Evidencia de los Miembros
de la Familia de Dios
Nuestra pertenencia del Espíritu Santo
es la esencia de lo que significa ser un Cristiano. “Si alguno no tiene el
Espíritu de Cristo no es de él” (Romanos 8:9). Aquellos que pertenecen a Cristo
tienen el Espíritu Santo viviendo dentro de ellos. Mas allá, si vosotros lo
tenéis dentro de nosotros, vosotros viviréis tal como él (vv. 10-13).
Nosotros sabemos que somos Cristianos
verdaderos porque la presencia del Espíritu Santo esta en nosotros, y porque
nuestras vidas han cambiado por su presencia.
Más allá, “Porque
todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (v.
14) Nosotros tenemos una mejor relación o índole con Dios; somos miembros de su
familia. Pablo habla de nuestro ser como “hijos,”, “filiación,” “herederos,”
“herederos de Dios,” y “coherederos con Cristo,” (vv 15-23).
John Calvin dijo,
“Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios;
todos los hijos de Dios son herederos de la vida eterna; y por lo tanto todos
los que son guiados por el Espíritu de Dios deberán de sentirse seguros de la
vida eterna.”
Nosotros somos sus
hijos por el nuevo nacimiento, y el estado de “hijos de adopción”.
Déjame ser bien
claro, no todos somos miembros de la familia de Dios. Todos somos criaturas
creados por Dios, pero solo aquellos que somos “guiados por el Espíritu de Dios”
somos hijos de Dios. Aquellos que no son guiados por el Espíritu no son
Cristianos, y por lo tanto no son sus hijos espirituales.
Jesús hizo este
acontecimiento muy claro en Juan 8:39-47. Entonces Jesús les dijo: “Si Dios
fuera vuestro padre, me amaríais; porque yo he salido y he venido de Dios. Yo no
he venido por mí mismo, sino que él me envió.... Vosotros sois de vuestro padre
el diablo, y queréis satisfacer los deseos de vuestro padre...El que es de Dios
escucha las palabras de Dios. Por esta razón vosotros no las escucháis, porque
no sois de Dios” (vv. 42, 44, 47).
Solo aquellos que
gozan del Espíritu Santo y que son guiados por él son hijos de Dios. Por
cierto, Pablo nos esta diciendo que todos los creyentes en Jesucristo son
miembros de la familia de Dios.
En el pasaje
preliminar Jesús dice que ha ocurrido un cambio radical en nuestro estado con
Dios. Nosotros hemos sido liberados del dominio de Satanás a la familia de
Dios. Nosotros fuimos hijos del diablo, pero ahora somos hijos de Dios.
Nosotros estamos “en Cristo.” Nosotros estábamos “muertos en delitos y en
pecados,” pero ahora somos “vivos en Cristo Jesús.” Nosotros hemos recibido
vida eterna. Nosotros fuimos pecadores injustos, pero ahora hemos sido
cubiertos con la justicia de Dios en Cristo. Nosotros fuimos esclavos
emancipados por la redención que es nuestra en Cristo Jesús. Nosotros somos
hijos de Dios por un nacimiento espiritual. Él nos ha puesto como hijos maduros
por adopción en Su familia.
Esta nueva índole o
relación con Dios en su familia es algo que él hizo por nosotros en su gracia.
Dios nos concedió esta vida nueva y estado cuando nos arrepentimos y creímos en
él como nuestro Salvador. El “nuevo nacimiento” nos da esta vida nueva
espiritual.
El Espíritu Santo
nos conmueve y aviva nuestros corazones a promovernos a arrepentirnos y a amar a
Dios. Este es un cambio tan radical que nosotros observamos un renovamiento de
nuestras mentes después de las cosas de Dios, nuestra respuesta emocional para
el Espíritu de Dios y nuestra opción volitiva son la consecuencia de este nuevo
entendimiento.
El Espíritu Santo
usa Su Palabra, la Biblia, para convencernos del pecado, la justicia de Dios, y
nos causa a que nazcamos espiritualmente en la familia de Dios. Luego un
Cristiano Él usa su palabra para guiarnos en la vida Cristiana.
John Murray
observó, “La agilidad del creyente es la evidencia de la actividad del Espíritu,
y la actividad del Espíritu es la causa de la actividad del creyente.” Cuando
el Espíritu Santo renueve tu entendimiento, tú lo manifestaras por la forma de
cómo vivas.
¿Haz experimentado
en tu vida este cambio radical que Dios posee cuando él nos hace sus hijos?
¿Dónde está la certeza de que tú eres ahora hijo de Dios? ¿Le amas tú a él?
¿Amas tú las cosas de Dios? ¿Amas tú su palabra? ¿Eres tu agrado para él? ¿Té
esta guiando el Espíritu? ¿Estas sometido a su voluntad? Jesús dijo, “Si
vosotros me amáis a mí, mantendríais mis mandamientos.” Sí tú eres miembro de su
familia tu tendrás imagen o semejanza para él en todo lo que hagas.
Selah!
(c) 2003 Mensaje por Wil Pounds. Traducida por
Juanita Morazan.
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