El Testimonio del
Espíritu Santo
Robert
Haldane en Romanos 8:15-19 dice que el Cristiano presenta cuatro evidencias de
nuestro ser como hijo de Dios. Nosotros somos “guiados por el Espíritu de Dios,
la segunda es el Espíritu de adopción el que recibimos nosotros, en el cual
clamamos, “Abba, Padre” (v. 15); El tercero es el testimonio del Espíritu con
nuestros espíritus (v. 16); el cuarto son nuestros sufrimientos en la comunión
de Jesucristo; en donde el fruto de nuestra filiación es unido.
El apóstol dice que si somos hijos, también somos
herederos: herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos
juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.
Nosotros tenemos
un nuevo estado con Dios que nos libra de la servidumbre de la ley del pecado y
de la muerte. El Espíritu Santo ha tomado residencia en cada creyente nacido de
nuevo en Cristo. Él nos conduce y nos guía a las verdades admirables de la
palabra de Dios.
Por otra parte,
ahora nosotros tenemos todos los derechos, privilegios, y responsabilidades que
corresponden por ser miembros de la familia de Dios. Nosotros tenemos un nuevo
parentesco con Dios. El Espíritu de Dios nos motiva a clamar, “Abba, Padre” (v.
15). Jesús usó esta expresión en su comunión con Su Padre en la oración, y él
reveló que todo aquel que cree en él puede gozar este mismo parentesco que él
tuvo con el Padre. Nosotros venimos como hijos de Dios, y él como nuestro
Padre. La abundancia de evidencia muestra que esta expresión es muy única para
Jesús y sus discípulos de llamar a Dios, “Abba,” “Padre.” Este es ahora nuestro
privilegio como creyentes.
También, Pablo nos
dice, “El Espíritu mismo da testimonio juntamente con nuestro espíritu de que
somos hijos de Dios” (v. 16). El Espíritu Santo habla a nuestros espíritus a
través de las escrituras, cuando oramos, alabamos, y en tiempos de silencio,
etc. Nosotros necesitamos ser útiles a él para quebrantar sobre nuestros
conocimientos cualquier tiempo que él escoja. Existen esos momentos
extremadamente espirituales cuando sabemos que estamos en la presencia de Dios.
Existen esos momentos cuando Dios suspira en los silencios, aun una pequeña voz
y cuando nos habla de la seguridad a nuestros corazones de que somos hijos de
Dios. Las escrituras deberán de examinar cada tal testimonio subjetivo del
Espíritu Santo porque él nunca dará testimonio en contra de sí mismo y lo que él
ha revelado a través de su palabra. Él da un testimonio privilegiado a la
verdad de que un creyente es hijo de Dios. Existe un profundo conocimiento de
su presencia con el espíritu del creyente. Esto es un conocimiento dominante de
la presencia de Dios, él está aquí contigo en este lugar.
Mientras paso por
un tiempo extremadamente espiritual buscando el conocimiento de la dirección de
Dios dos versículos de la escritura dominan mi mente todo el día. Ellos eran
como un cántico con una melodía bonita que repetía y repetía, y era Jeremías
33:3, “Clama a mí, y te responderé; y te revelaré cosas grandes e inaccesibles
que tú no conoces.” Y Zacarías 4:6, “No con ejército, ni con fuerza, sino con
mi Espíritu, ha dicho Jehová de los Ejércitos.” Dios usó estos dos versículos
para darme fortaleza y certidumbre de su llamado y dirección. Otro creyente
formal también tuvo el conocimiento de que Dios estaba en nuestra presencia y
hablándonos a través de estos versículos. Amigos cercanos de larga distancia
llamaron y dijeron, “Nosotros no sabemos lo que esta sucediendo. Solamente nos
sentimos conmovidos por Dios en llamarte.”
El testimonio primordial es la Biblia.
El Espíritu Santo usa su palabra para dar un conocimiento de su presencia y
dirección. Él toma versículos como los que nosotros estamos estudiando en este
pasaje y habla palabras de convicción a nosotros. El espíritu aplica la palabra
de Dios y nuestro espíritu dice en respuesta, “Amen, amen, amen.” “Es verdad,
es verdad, es verdad.”
Existen algunos tiempos cuando su
presencia es tan real que si fuera humanamente posible tu sientes como que si
pudieras alcanzarle y tocarle.
Nosotros concedemos al Espíritu Santo y
él nos enseña de su palabra. El “Espíritu de adopción” esta trabajando en la
vida del creyente. Nosotros mismos con gusto nos concedemos a él y él nos guía
por su palabra.
El Espíritu santo “testifica” a nuestro
espíritu de que somos hijos de Dios. Este es un testimonio unido como nuestro
espíritu responde a él. Nuestro espíritu nos dice que somos hijos de Dios, pero
esto es pronto, e inspirado para responder por el Espíritu Santo. Él trabaja
continuamente dentro de nosotros para consolarnos, para mover nuestros corazones
en oración, para convencernos del pecado, apartarnos del pecado, motivarnos a
servir, y para hacer más intenso nuestro amor para Dios, etc.
Él está constantemente dando este
testimonio de que nosotros somos verdaderamente sus hijos. Existe una operación
directa del Espíritu Santo en nuestro espíritu dador de este testimonio “de que
somos hijos de Dios.”
El espíritu Santo conjuntamente
testifica con el testimonio nacido por el conocimiento propio del creyente.
¿Tienes tú esa paz interna del hijo de Dios? ¿Cómo da él el testimonio a tu
espíritu de que eres su pariente próximo?
Selah!
(c) 2003 Mensaje por Wil Pounds. Traducida por
Juanita Morazan.
Haga click aqui para imprimir la página amistosa
ÍNDICE DE SELAH
AQUI HAY UN REGALO GRATUITO PARA TI . . . .
Otro mensajes mas completo en Espanol.
La Vida Cambiada
Fragancia
Dulce en las Vasijas Viejas de Barro
Aqui MENÚ de Estudios Biblicos & Sermones
en espanol. |