Cuando el Espíritu Santo
Gime en la Oración
La presencia del Espíritu de Dios en
nosotros al orar grita "Abba", "Papá, papá." Él nos ayuda a soportar los
sufrimientos para que podamos esperar pacientemente la final redención de
nuestros cuerpos cuando veremos a Jesús "con gloria que viene sobre nosotros "en
Su venida.
Se nos manda en las Escrituras a "orar
continuamente" (1 Tes. 5:17). Cuando nosotros oramos estamos pidiendo al
soberano Creador del universo y hablándole a Él personalmente cuando presentamos
nuestra adoración, confesiones, acciones de gracias y súplicas a Él. Él
pacientemente nos escucha y nos responde constantemente de Su infinita
sabiduría.
¿Ya que eso es cierto, por qué es tan
difícil orar? ¿Por qué la oración es un problema incluso para los cristianos
maduros? El apóstol Pablo dice que es debido a "nuestra debilidad." Phillips
traduce Romanos 8:26, "El Espíritu de Dios no sólo mantiene esta esperanza
dentro de nosotros, pero nos ayuda en nuestras limitaciones actuales." La cosa
maravillosa es Su intercesión por los santos que están siempre en armonía con la
voluntad de Dios. Él viene en nuestra ayuda en nuestras debilidades.
Pablo no dice que el Espíritu Santo
elimina nuestras "debilidades", sino que Él "nos ayuda". Nosotros vivimos
nuestra vida cristiana en condiciones de humildad y debilidad. El Espíritu Santo
viene a nuestro lado como ayudador y nos da sabiduría y fortaleza. Él ayuda a
los que no pueden ayudarse a sí mismos.
¿Cuál es el problema? Nosotros no
sabemos lo que debemos pedir a Dios. ¿Cuál es Su voluntad soberana para
nosotros, nuestra familia, nuestro ministerio, etc? A menudo nosotros no sabemos
lo que necesitamos, y tampoco sabemos qué es lo mejor para nosotros.
Cada cristiano experimenta estas
debilidades y esto es lo que hace difícil la oración. ¿No has experimentado en
numerosas ocasiones lo difícil que es orar con tu apretada agenda y después,
cuando tú estas en Su presencia en oración es tan dulce y maravilloso que no
quieres parar? Tu espíritu se niega a abandonar el lugar sagrado. El Espíritu
Santo nos ayuda en las debilidades. Él "intercede" por nosotros con gemidos que
las palabras no pueden expresar "(v. 26). El todo poderoso Espíritu Santo es
nuestro auxilio. Él viene en nuestra ayuda para tener acceso al Padre (Efesios
2:18).
El apóstol Pablo utiliza la palabra
sunantilambanetai que describe a una persona viniendo a otra persona que
toma parte de una pesada carga para ayudarle a soportarla.
Jesús tuvo la misma idea en mente
cuando Él llamo al Espíritu Santo Paracletos, " A uno que se llama para que
este al lado de otro" para ayudar en tiempos de necesidad. El Espíritu Santo
viene para ayudarnos en nuestra debilidad. Cuando estamos desesperados, Él lleva
nuestra carga. El énfasis que Pablo hace es que este es un trabajo divino, no
medio divino y medio humano.
Nosotros no sabemos que orar en medio
de nuestro sufrimiento, Él levanta la carga pesada con nosotros y la lleva.
Él se identifica con nosotros en nuestra debilidad.
Nosotros no sabemos cómo o qué orar en
esos momentos difíciles de sufrimiento, pero Él lo sabe porque Él nos conoce
íntimamente y Él sabe perfectamente la voluntad de Dios, y nuestras debilidades.
La oración cubre cada aspecto de nuestra necesidad, y nuestra debilidad se hace
clara porque no sabemos que orar por los momentos. Nosotros a menudo no tenemos
toda la imagen. Vemos sólo el dolor, la pena, el sufrimiento, etc. El Espíritu
Santo viene a nuestra ayuda e intercede.
De hecho, tenemos dos intercesores
divinos: Jesucristo que esta a la diestra del Padre en el cielo intercediendo
por nosotros (Rom. 8:34, Heb. 7:25, 1 Jn. 2:1), y el Espíritu Santo en nuestros
corazones esta también intercediendo (Juan 14:16, 17). El Espíritu Santo
intercede con gemidos que no se pueden describir que ascienden al trono de la
gracia.
El Espíritu mismo "intercede", aboga
en nuestro nombre. Es una hermosa palabra ilustrando el rescate por alguien que
"pasa por algo" una persona que está en problemas y "en su nombre" aboga con
"gemidos indecibles."
Dios el Padre busca en el corazón (v.
27, 1 Cron. 28:9; Sal. 139:1, 23, Jer. 17:10, 1 Cor. 4:5, Heb. 4:13). La mente
del Espíritu mismo hace interpretaciones para los santos de acuerdo con la
voluntad de Dios. El Espíritu Santo que hace la intercesión es un miembro de la
Trinidad. Nosotros no sabemos cuál es la voluntad de Dios, pero él la sabe.
¿Cuáles son estos "gemidos"? Estos
gemidos inarticulados no escapan de los omniscientes oídos de Dios. Son
perfectamente inteligentes para Él y siempre de acuerdo a Su perfecta voluntad.
Estos son iniciados por el Espíritu Santo y llegan a la presencia del Padre.
Porque son hechos por el Espíritu Santo, estos son aceptables para el Padre.
El Dios "que busca nuestro corazón
conoce la mente del Espíritu" y responde de acuerdo a la voluntad de Dios. Ya
que su camino es perfecto, nosotros tenemos siempre la seguridad de lo mejor que
Él desea para nosotros. "Nosotros no sabemos por lo que tenemos que orar", pero
el Espíritu Santo siempre sabe, y Dios el Padre siempre contestará Su oración.
Selah!
Mensaje por Wil
Pounds (c) 2009 traducido por Katia Blandin
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