La forma de Orar:
Perdónanos Nuestras Deudas
William Barclay tiene razón cuando dice,
de todas las peticiones de las oraciones del Señor esta es la mas
amedrentada. Una persona
necesita reconocer que está haciendo cuando está orando. Que tan cierto es esto, Nadie tiene acceso a
orar la oración del Señor tan largo así como lo mantiene el espíritu que no perdona.
Jesús le enseño a los discípulos a orar de esta
manera, Perdónanos nuestras deudas, como también
nosotros perdonamos a nuestros deudores (Mateo 6:12).
Nuestras deudas? Es una palabra
común para las deudas legales, pero aquí es usada a las deudas morales y espirituales
para Dios. Nosotros somos pecadores y hemos
disgustado a Dios. No puede haber
ningún hombre que pueda enfrentarse a clamar que él perfectamente ha cumplido sus
deberes al hombre y a Dios. Tal perfección
no existe en medio de los hombres, observa Barclay.
Nosotros somos pecadores y
constantemente nos encontramos en la necesidad del perdón.
Nosotros tenemos obligaciones para Dios.
Nosotros le debemos una deuda a Dios.
Nosotros necesitamos que Dios cancele nuestra deuda porque como pecadores
nosotros nunca podemos volver a pagarla. Nosotros
somos deudores espirituales en la necesidad de la gracia de Dios.
Perdónanos nuestras
deudas, significa, mandar, desaparecer, limpiar, y quitar (cf. 1 Juan
1:7-9; Efesios 1:7; Mateo 26:28) de otras escrituras nosotros aprendemos de que
nosotros no nos ganamos el perdón de Dios por perdonar a otros. Dios provee el perdón en los principios de la
substitución de la muerte de Jesucristo. Nada
puede añadirse a esto. Nuestra disposición
de perdonar no gana el perdón de Dios. Nuestra
tolerancia está basada completamente en el amparo y gracia desmerecida de Dios, y no en
ningún merito de nuestra parte. Es la gracia
divina de Dios en Cristo que nos salva (Efesios 1:7; 2:8-10). El hecho de perdonar a otros no merita una
recompensa eterna, de tal manera, es evidencia que la gracia de Dios esta trabajando
en la persona perdonada y que esta misma gracia le traerá a él perdón en el recorrido
íntegro. Escribe Leon Morris. Después
él agrega, El fallar de perdonar a otros es demostrar que uno no ha fallado el
toque de salvación de Dios.
El perdonar a sus deudores el
creyente demuestra que él es un hijo de Dios, escribe H. N. Ridderboss. R. T.
Francis dice, ...el perdón no puede ser un proceso de una vía.
William Hendriksen observa, Es Dios
quien siembra en nuestros corazones la semilla de fe y de la disposición de perdonar. Mas allá, el poder de creer y el poder de
perdonar son de Dios o vienen de Dios. La salvación siempre empieza con la gracia
de Dios y nunca con nosotros (1 Juan 4:19; Juan 13:15; Efesios 4:32; 1 Pedro 2:21).
Jesús enseñó a los discípulos a
orar así, Perdónanos nuestras deudas como también nosotros perdonamos a nuestros
deudores. Barclay señala el significado de positivismo: Perdónanos nuestros
pecados en compensación como también nosotros perdonamos aquellos que han pecado en
contra nosotros. Entonces, En vv. 14-15 Jesús dice en el lenguaje posible que
si nosotros perdonamos a otros, Dios nos perdonara; pero si nosotros nos oponemos en
perdonar a otros, Dios se opondrá en perdonarnos a nosotros. Entonces por lo tanto, esto es muy claro que si
nosotros hacemos esta petición con una humillación delicada, una contienda indeterminada
en nuestras vidas, nosotros le estamos pidiendo a Dios que no nos perdone.
Jesús dijo, Porque si
perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial también os perdonará a
vosotros. Pero si no perdonáis a los
hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas (vv. 14-15) El perdón humano y el perdón divino es
inextricablemente. Nuestro
perdón de nuestros compañeros y el perdón de Dios de nosotros no pueden ser separados. Ellos están encadenados y dependientes. Si nosotros recordamos lo que nosotros estamos
haciendo cuando tomamos esta petición en nuestros labios, allí habrá tiempos cuando
nosotros no nos atreveremos a orar esto, Barclay respetuosamente lo dice.
¿Recuerdas la pregunta que hizo Pedro
acerca del perdón? Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí y yo le
perdonaré? ¿Hasta siete veces? La respuesta de Jesús fue acobardada, No te digo hasta siete, sino hasta setenta
veces siete (Mateo 18:21-22) Después Jesús dijo una
parábola en el perdón y concluyo, ¡Siervo malvado! Toda aquella
deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No
debías tú también tener misericordia de tu consiervo, así como también yo tuve
misericordia de ti? Y su señor, enojado, le entregó a los verdugos hasta que le pagara
todo lo que le debía. Así también hará con vosotros mi Padre celestial, si no
perdonáis de corazón cada uno a su hermano (vv. 32-35).
El perdón deberá de estar
presente en nosotros si estamos para recibir el perdón, dice James Boice. Nosotros debemos de tener un cambio
profundo en el corazón, expresándolo en una buena voluntad de perdonar a otros si
nosotros hemos experimentado el perdón de Dios de nosotros mismos.
Leon Morris escribe, La oración
para el perdón es competente así como también nosotros hemos perdonado a nuestros
deudores. Esto deberá de ser tomado como un
anhelo y no como una limitación, o nadie de nosotros seria perdonado; nuestro perdón es
tan imperfecto. Pero la oración reconoce de
que nosotros no tenemos derecho de buscar el perdón por nuestros propios pecados si
nosotros estamos impidiendo pecado de otros, Puede ser que nosotros no podemos
buscarla.....La persona que busca el perdón deberá primero haber tomado la acción de
perdonar con obediencia a aquellos que han pecado en contra de él (Evangelio de
Mateo, p. 147)
Jesús esperó de que su gente perdonara a
otros, y les dio certidumbre que dicho perdón significa que el perdón de Dios es
seguro (ibid). De manera que
nosotros gocemos del perdón de Dios de nuestros pecados nosotros perdonemos nuestros
deudores. Nosotros recibimos de lo que damos.
Bienaventurados los misericordiosos porque ellos recibirán misericordia.
De lo que nosotros los humanos no
somos capaces de realizar, Dios nos facilita por su poder trabajando dentro de nosotros. Es su gracia dentro de nosotros que nos da el
deseo y habilidad de perdonar nuestros vecinos. Cuando
nosotros tomamos la acción de perdonar nosotros tenemos un testigo aceptable a nuestros
vecinos perdidos. Él puede ver la gracia de
Dios trabajando en nuestras vidas. Él vera
el cambio y preguntara,
¿Qué es lo que te hace ser
diferente?
La venganza le pertenece al Señor
solamente (Romanos 12:19). Nosotros debemos
de entregar cada situación al Señor y confiarle esto a él. Nosotros no podemos encontrar un ejemplo mayor de
esta acción que en Cristo mismo mientras estaba colgado en la cruz. Él oro, Padre perdónales, porque no saben
lo que hacen (Lucas 23:24; Juan 13:12-15; Efesios 4:32; 5:1-2; Colosenses 3:13) El perdón de Cristo tuvo que haber espantado
aquellos que estuvieron insultando, maldiciendo y abusando en Cristo esa misma hora. Uno de los criminales miro la diferencia en Cristo
y respondió a su amor.
Hay un discernimiento tremendo de paz
interna de mente y corazón cuando nosotros escogemos perdonar.
El nombre de Dios es glorificado
porque nosotros hemos sido obedientes a su mandamiento.
Solo el poder de Cristo en nosotros es
el que nos da poder para perdonar. No
debáis a nadie nada, excepto amarnos unos a
otros; porque el que ama al prójimo ha cumplido la ley (Romanos 13:8).
Selah!
(c) 2003 Mensaje por Wil Pounds. Traducida por
Juanita Morazan.
Haga click aqui para imprimir la página amistosa
ÍNDICE DE SELAH
AQUI HAY UN REGALO GRATUITO PARA TI . . . .
Otro mensajes mas completo en Espanol.
La Vida Cambiada
Fragancia
Dulce en las Vasijas Viejas de Barro
Aqui MENÚ de Estudios Biblicos & Sermones
en espanol. |