Pedro en el
Cielo y
Judas en el Infierno
Pedro y Judas,
ambos cometieron el mismo pecado. Ellos negaron a su Señor y Maestro.
¿Pero por qué uno
fue al cielo y el otro fue al infierno?
El escritor del
Evangelio de Mateo es cuidadoso para comparar y contrastar la caída de Pedro y
Judas. Ambos hombres fallaron gravemente. La caída de Pedro fue temporal,
mientras que la caída de Judas fue permanente. Uno está en el cielo, y el otro
está en el infierno.
Ambos hombres
confesaron sus pecados y fallaron, pero solamente uno se arrepintió y puso su
confianza en Cristo.
En algún lugar en
la vida de Judas, él se volvió al mal que finalmente resulto en el rechazo de
Jesucristo como Su Señor y Salvador y finalmente el suicidio. Una mala actitud
hacia Jesús condujo a la otra, y un modelo de rechazo y amargura debe haber dado
al lugar del rechazo final de Jesús.
De hecho, fue
profetizado en el Antiguo testamento que una persona cercana a Jesús levantaría
su calcañar contra Él (Sal. 41:9; Jn. 13:18; Hechos 1:16). Él fue designado a
este final desde el principio (Jn. 17:12).
Después de que
Judas vendió a Jesús por treinta piezas de plata, el precio de un esclavo común
(Zacarías 11:12; Mateo 26:14-16), él compró un campo con el dinero (Hechos
1:18-19). Cuando "la buena oportunidad" vino, él actuó con malas intenciones y
entrego a Jesús a las autoridades Judías en el Jardín de Getsemaní (Mat.
26:46-50). Después de que esto paso, él sintió una sensación de remordimiento
comprendiendo lo que él había hecho, y declaro a los líderes religiosos que
Jesús era inocente (27:1-5). Judas trató de expiar sus propios pecados y
fracaso. Entonces él fue al campo y se ahorcó.
Judas traiciono a
Jesús porque no lo amo. El solamente se preocupo por si mismo y sus agendas
personales (Juan 12:6).
Judas confesó su
pecado sin el arrepentimiento. No había ningún cambio radical en su mente que
resulto en un cambio de la muerte espiritual a la vida espiritual por la fe en
Jesucristo. El arrepentimiento verdadero lo habría vuelto a Jesús para el
perdón.
Por otra parte,
ahí esta Pedro que también había estado con Jesús, y de la misma manera cayó.
Nosotros también, si no aprendemos su lección, en Lucas 22:31-32. "Simón, Simón,
he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado
por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos"
Pedro amó al Señor
Jesús. Él trató de defender a Jesús en el jardín cuando los soldados llegaron
(Mat. 26:50-54). De hecho, Pedro falló, porque él estaba en una situación en la
que él no habría estado, si no hubiera amado a Jesús.
Lo que pasó a Pedro todavía pasa a
lo Cristianos más fuertes de hoy.
Pedro no creyó las
advertencias de Jesús (v. 31; Zac. 13:7). "Todos vosotros os escandalizaréis de
mí esta noche" Muy enfáticamente, con confianza Pedro respondió " nunca me
escandalizaré" (v. 33). Jesús repitió las advertencias en términos aún más
fuertes, "De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás
tres veces" (v. 34). Pedro fue arrogante diciéndole a Él "Aunque me sea
necesario morir contigo, no te negaré" Todos los discípulos dijeron lo mismo (v.
35).
Pedro sabía la
misma cosa que usted y yo sabemos. "Jesús nunca esta equivocado, nunca esta
confundido, nunca se equivoca. ¡" Pedro pensó que sabía más que Jesús! Si
esperamos ganar en la guerra espiritual, nosotros tenemos que determinar a
principios en la vida cristiana confiar en Jesús en todo y no encontrar una
justificación convincente a Su Palabra. Pedro cayó esa noche con la más mínima
provocación cuando una criada le hizo tropezar (Mat. 26:58, 69-75).
Quizás esto habría
sido diferente si Pedro hubiera permanecido en compañía de su compasivo y
hermano cristiano, Juan.
Pedro respondió
con negaciones cada vez más fuertes a las preguntas de los transeúntes presentes
en el patio del sumo sacerdote. Sus negaciones estuvieron aún llenas de
maldiciones y juramentos antes de que hubiera terminado (Mat. 26:70-74).
En el momento,
Pedro negó a Jesús la tercera vez que un gallo cantó, y "vuelto Jesús miró
directamente a Pedro" (Lc. 22:61). Pedro comprendió lo que él había hecho y
salio precipitadamente y lloro amargamente (Mat. 26:75; Mrc. 14:72; Lc. 22:62).
Pedro aprendió la
lección que Jesús "es capaz de salvar completamente a los que vienen a Dios por
medio de Él, porque Él siempre vive para interceder por ellos " (Heb. 7:25).
¿Es fácil para
nosotros señalar con nuestros dedos a Pedro y a Judas, pero en cuanto a nuestras
propias negaciones de Cristo en el lugar de trabajo, la escuela, y espacio
público, etc.? ¿Qué pasa cuanto él nos invita a venir y seguirle a Él y nos
detenemos, o vamos en otra dirección? Él nos invita a unirnos a Él en lo que Él
esta haciendo pero nosotros no le seguimos a Él en fe.
Dios no nos
compara con Pedro o Judas, sino a Su Hijo que fue obediente hasta la muerte.
Nosotros no estamos a la altura de Su obediencia.
Sólo hay una
persona que puede hacer expiación por nuestros pecados, y este es Jesucristo.
Sólo Su sangre derramada hará la expiación por nuestros pecados y nos liberará
de nuestra culpa. No hay ninguna esperanza para nosotros si la sangre de
Jesucristo no nos lava de todos nuestros pecados. En la muerte de Jesús hay
salvación para todos los que llaman a Su nombre. ¿Qué puede quitar mi pecado?
"Nada, más que la sangre de Jesucristo.¨
Judas le dio la
espalda a Jesús que era su única esperanza.
Pedro se
arrepintió y se volvió a Jesús y encontró esperanza.
Nosotros hacemos bien al escuchar las
palabras de Pedro y de aprender de su experiencia “Por
lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección;
porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será
otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y
Salvador Jesucristo” (2 Pedro 1:10-11).
Selah!
Mensaje por Wil
Pounds (c) 2009 traducido por Katia Blandin
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