El Día que Yo Muera
Dios toma
seriamente el pecado. El pecado es una cosa terrible en la vida cristiana. Es
por eso que Dios no pasa por alto el pecado, pero trata con este por completo al
enviar a Cristo a morir en la cruz por nosotros.
¿Ahora que hemos
sido salvos por la gracia podemos vivir de cualquier forma que nos agrada?
¿Podemos continuar viviendo en pecado aunque hemos sido salvos por la gracia
de Dios?
El apóstol Pablo
responde a esta actitud arrogante diciendo, “Porque los que hemos muerto al
pecado, ¿cómo viviremos en él?” (Romanos 6:2).
Morimos al pecado.
"Muerto" esta en el pasado pretérito indefinido, indicando una vez por todas
muerto en un sentido judicial. Legalmente morimos (vv. 2, 6, 7, 8, 10, 13, 18).
Esto se refiere a una sola acción que ha ocurrido y ha sido completada en el
pasado.
La idea de nuestra
muerte para el pecado es básica en este gran capítulo, y es esencial para la
santificación de todos los creyentes.
"Morimos al
pecado." ¿Cuándo murió usted?
El apóstol Pablo
no dice que vamos a morir al pecado, o que actualmente morimos al pecado. Él no
dice que estamos continuamente muertos al pecado. El apóstol tiene en mente una
acción completa pasada.
Nosotros "hemos
muerto" al pecado, esto es verdadero en nosotros, si hemos entrado en una unión
vital con Cristo. Charles Hodge señala, "esto se refiere a un acto específico en
nuestra historia pasada."
El apóstol Pablo
nos dice que hay una línea divisoria de aguas, un antes de Cristo y un después
de que él entró en nuestras vidas. Antes de Cristo describe el viejo hombre, el
viejo yo, lo que yo era antes de mi conversión. Después de Cristo describe el
nuevo hombre, el nuevo yo, lo que mi vida ha sido después de que fui hecho una
nueva creación en Cristo. El antes de Cristo terminó con la justicia de la
muerte del viejo yo. Yo era un pecador. Merecía morir. Realmente morí. He
recibido mi justicia en mi Sustituto con quien yo me he convertido en uno. Esto
describe mi resurrección. Mi vieja vida se acabo, y una nueva vida con Dios ha
comenzado.
Nuestro pecado
continuo es inconcebible dice Pablo porque Dios por Su gracia nos tomó de la
posición de estar en Adán y nos transfirió en el reino de Cristo. Es algo que
Dios ya ha hecho. No es algo que hacemos, o hemos hecho, pero es algo que Dios
ha hecho por nosotros. Hemos sido unidos a Jesucristo. La antigua vida acabó en
esa transacción, y una nueva vida ha comenzado al mismo tiempo.
En Romanos 6:1-11
el apóstol Pablo compara nuestro morir al pecado a la forma en que Cristo murió
al pecado. Aunque Él nunca experimento el pecado personal, Él murió al pecado
sufriendo su pena en la cruz. "La paga del pecado es muerte" Murió como nuestro
sustituto. Él fue castigado por nuestros pecados en nuestro lugar de una vez por
todas en la cruz. Jesús murió al pecado de una vez por todas. Su relación con el
pecado está terminada para siempre. Al morir en nuestro lugar en la cruz, Él
puso fin a su derecho sobre nosotros una vez por todas. Jesús murió. Eso nunca
volverá a suceder de nuevo. Eso nunca se repetirá. Se trata de una acción
completada en el pasado. Pablo hace un énfasis claro en los versículos 9-10,
"sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte
no se enseñorea más de él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por
todas; mas en cuanto vive, para Dios vive".
Además, Pablo nos
dice que nuestra antigua vida de pecado en Adán esta terminada. Nosotros
morimos. Así como Cristo no puede volver y morir de nuevo, nunca podemos volver
a la antigua vida en Adán. Esa parte de nuestras vidas murió. El resultado de
nuestra unión vital con Cristo en Su muerte y Su resurrección es que nuestra
antigua vida en Adán es pasado, ya termino, y ahora tenemos una nueva vida en
Cristo.
¿Puede señalar un
momento en su vida y ver el cambio antes y después de Cristo, separados por el
nuevo nacimiento? Cuando nosotros ponemos nuestra fe en Cristo como nuestro
Salvador y hemos nacido de nuevo; el viejo yo murió a través de la libre unión
con Cristo, y fue enterrado. La pena de nuestros pecados fue pagada en su
totalidad por la muerte expiatoria de Cristo. Al mismo tiempo, el creyente
resucito de nuevo de la muerte, es una nueva persona, para vivir una nueva vida
en Cristo. Nosotros fuimos crucificados con Cristo y resucitados con Él a una
nueva vida.
Nosotros morimos a
la vida de pecado. Dios cuenta la absolutamente perfecta justicia del Cristo
resucitado como nuestra. Él nos ve resucitados en Él. Nosotros vivimos una nueva
vida en Cristo. El viejo hombre murió, y fue enterrado.
¿Su vida tiene una
línea divisoria marcada a Cristo?
"Oh con mil
lenguas cantar.. ." ¡El triunfo de Su gracia en mil idiomas diferentes!
Selah!
Mensaje por Wil
Pounds (c) 2009 traducido por Katia Blandin
Click for printer friendly page
ÍNDICE DE SELAH
AQUI HAY UN REGALO GRATUITO PARA TI . . . .
Otro mensajes mas completo en Espanol.
La Vida Cambiada
Fragancia
Dulce en las Vasijas Viejas de Barro
Aqui MENÚ de Estudios Biblicos & Sermones
en espanol.