Ven con Valentía
para la Gracia y la Misericordia
El principal
argumento de la Epístola de Hebreos es que "tenemos un gran Sumo Sacerdote "
(Heb. 4:14; 1:3; 2:17f; 3:1; 4:14-12:3). Jesús ha pasado a la Majestad de las
alturas al trono de Dios (1:3). El escritor de Hebreos aclara que Aarón era un
¨sumo sacerdote, " pero Jesucristo es " el gran Sumo Sacerdote. " Ningún
sacerdote del Antiguo Testamento nunca podría asumir este impresionante título.
Jesús es grandioso
porque Él es Dios y hombre. Él es " Jesús, el Hijo de Dios. " Él es el Salvador
que se hizo carne, y Él es " el Hijo de Dios. " Jesús afirmó Su humanidad y Su
deidad. Como un gran Sumo Sacerdote Jesús ha " pasado a través de los cielos "
y ha ascendido al Padre. Él esta en su trono. Es Su " trono de gracia " al cual
vamos como creyentes.
En el Día de la
Expiación el sumo sacerdote de Israel iría detrás del velo y rociaría la sangre
sobre " el asiento de la misericordia " (Lev. 16). Sin embargo, cada creyente en
Jesucristo es animado a " venir con valentía al trono de gracia " donde Él
ministra gracia y misericordia. Estamos invitados a venir en cualquier momento
ante nuestro Sumo sacerdote, en cualquier circunstancia, diariamente, y
encontrar ayuda en nuestra necesidad. No hay ninguna prueba demasiado grande, o
tentación demasiado fuerte que nuestro gran Sumo sacerdote no nos pueda dar Su
gracia y Su fuerza.
"Acerquémonos a El
" a nuestro gran Sumo Sacerdote " en quién podemos recibir misericordia ¿" A
quién recurre usted cuando tiene pecado, culpa e indignidad? Cuando vamos a
Jesús recibimos la misericordia. Jesús no nos dio lo que merecemos, pero lo que
no merecemos. En el trono experimentamos y aprendemos que Dios perdona, nos ama
y nos acepta en Su gracia.
La gracia es el
poder de Dios trabajando en nosotros. En el trono de la gracia, Él nos da la
fuerza en la vida interior para poder superar la tentación. La gracia de Dios es
siempre oportuna. Esta viene solamente cuando la necesitamos. Encontramos la
infinita misericordia del amor de Dios y la gracia trabajando en nosotros cuando
venimos a Su trono.
Además, nosotros
no solamente somos animados a ir al trono cuando estamos en necesidad. Somos"
atraídos con valentía. " Tenemos " la confianza para entrar. " La sangre de
Jesús nos da la confianza perfecta en acercarnos a nuestro Padre justo. Entramos
con la valentía y la confianza porque entramos cubiertos con la perfecta
justicia de Cristo.
Jesús nos anima a
entrar con el nivel más alto de confianza, y la seguridad inmediata que no hay
nada que nos pueda obstaculizar. El escritor de Hebreos tiene en mente
acercarnos más al trono de Dios sin miedo, sin la duda, sin ningún otro
sentimiento, pero como un niño que va en busca de su amado padre.
Las Escrituras nos
amonestan para acercarnos con valentía. Jesús el Hijo de Dios es nuestro Sumo
Sacerdote. No tenemos que trabajar nosotros mismos emocionalmente o
sicológicamente para entrar en su presencia. No, el Sumo Sacerdote amoroso y
viviente, que es capaz de compadecerse y dar la gracia para la ayuda oportuna,
quién hace crecer esta valentía en el alma que está dispuesto a perderse en Él.
Todo lo que Él requiere de nosotros es que estemos disponibles para él. ¡Esta
valentía es natural cuándo tenemos nuestros ojos puestos en Él! Jesús, el cual
esta en nosotros por fe, él es nuestra valentía. Como el Hijo, nosotros somos su
hogar, permanecerá en nosotros por su espíritu trabajando en nosotros, El será
nuestra valentía y nuestra entrada al Padre.
¡Selah!
Mensaje por Wil
Pounds (c) 2009 traducido por Katia Blandin
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