El Discipulado
El llamado al
discipulado es en términos de Cristo, no en nuestros términos.
El costo del
discipulado es determinado por el Señor, y no por el siervo.
En nuestro intento
desesperado por jugar el juego de números; en las iglesias de hoy nosotros
invitamos a las personas a venir y a unirse sin tener en cuenta el costo del
discipulado.
Jesucristo es el Señor,
Él es el único Señor.
Jesús extendió la mano
para tocar a un leproso, y el leproso fue limpiado inmediatamente. Él es el Gran
Médico y Maestro en todo tipo de enfermedades.
Jesús dormía en la popa
de la embarcación de pesca y cuando los discípulos temieron por sus vidas, Jesús
habló y la tormenta se fue. Cuando Jesús habló, Dios habló. Desafiar el señorío
de Jesucristo es desafiar a Dios. Él Habló como autoridad de Dios y como Dios el
Creador. Él es el Señor de la creación.
Jesús le dijo al
paralítico: "Tus pecados te son perdonados." Sólo Dios puede perdonar el pecado.
Jesús es amigo del pecador. Jesucristo es nuestro Señor y Salvador.
El mismo Jesús que
tiene autoridad sobre los demonios, la enfermedad, la muerte, la naturaleza
tiene la misma autoridad sobre cada cristiano. Él es el Señor. Si vamos a ser
Sus discípulos debe de ser en Sus términos.
El Doctor Lucas en su
Evangelio nos habla de tres individuos que fueron o serian los seguidores de
Cristo (Lucas 9:57-62).
Uno de los individuos
debe haber estado escuchando la enseñanza de Cristo y él se acercó y dijo: «Te
seguiré adondequiera que vayas" (v. 57).
Es fácil dejarse llevar
por el entusiasmo y la emoción del momento y unirse a la multitud. Pero este
hombre pudo haber fallado al pensar lo que implica el seguimiento de Jesús.
Jesús no quiso que él
tuviera algún concepto falso. Él dijo: "Las zorras tienen guaridas, y las aves
de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza"
(v. 58).
Al final de Su
ministerio, el día de Su crucifixión, Jesús no poseía nada, pero la ropa que
llevaba puesta. El costo del discipulado de Jesús fue alto. Le costó Su vida en
la ejecución como un criminal al seguir la voluntad de Su Padre celestial. Jesús
fue obediente hasta la muerte.
Jesús nos llama a un
discipulado radical. ¿Es esta la razón por la que muchos lo abandonan después de
unirse?
Otra persona escucho el
llamado, "Sígueme (v. 59). Pero él respondió: "Déjame que primero vaya y
entierre a mi padre" (v. 59b).
¿Estaba el padre del
hombre muerto? Probablemente no, porque él estaba allí escuchando a Jesús. Si su
padre había muerto este hombre podría haber estado ocupado con los detalles,
porque en tiempos de Jesús una persona tenía que ser enterrada el mismo día en
que murió. El hombre está probablemente diciendo que él quiere esperar y
quedarse en casa mientras su padre vive, y luego considerara seguir a Jesús
después que esta fase de su vida ha terminado.
La llamada de Jesús al
discipulado es radical. "Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tu ve,
y anuncia el Reino de Dios" (v. 60).
Permita que el muerto
espiritual entierre a los muertos. Están muertos a las realidades espirituales.
Por otro lado, los que están espiritualmente vivos dejaran todo, contando el
costo, para seguir a Jesús como Señor.
El discipulado demanda
dejarlo todo, incluso nuestras familias y cualquier oposición a Él. ¿Quién
buscaría ejercer una mayor relación de afecto en nuestras vidas? El discipulado
nos hace elegir entre Cristo y los demás.
Otra persona entre la
multitud dijo: "Te seguiré, Señor; pero déjame primero que me despida de los que
están en casa" (v. 61). Jesús le respondió: "Ninguno que poniendo su mano en el
arado mira hacia atrás, es apto para el Reino de Dios" (v. 62).
¿Quién sino Dios podría hacer esas
exigencias a Sus seguidores? Él no ha dejado a nosotros la elección de las
normas de seguirlo. Queremos someterlo a nuestro señorío y no va a funcionar.
Jesús es el Señor. Él determina las condiciones del discipulado. Si Jesús es el
Señor, entonces este tipo de discipulado no es realmente radical, o extremo,
pero es normal. Puesto que Él es Dios, le debemos obediencia total y entrega
total. Eso es radical en la manera de pensamiento del mundo.
Yo sospecho que somos
rápidos a unirnos sin contar el costo, y luego, cuando enfrentamos las opciones
de obedecer a nuestro Señor y Maestro, o los placeres y las exigencias del
mundo, seguimos nuestros deseos reales. No se puede servir a dos señores; amará
a uno y odiará al otro. El discípulo ya no vive para sí mismo, sino para el
Reino de Dios. Qué pasa con mi vida sin importancia. Lo que realmente importa es
mi sumisión a la voluntad de Dios.
El discípulo de Jesucristo no puede vivir
para complacerse a sí mismo. Él puede vivir sólo para complacer al Rey. "La
gracia barata es la gracia sin discipulado, gracia sin la cruz, gracia sin
Jesucristo vivo y encarnado", escribió Bonhoeffer. "La gracia costosa. . . nos
llama a seguir, y es gracia porque nos llama a seguir a Jesucristo. "
¿Dónde está su prioridad? ¿Quién es el
Señor de su vida?
Selah!
Mensaje por Wil
Pounds (c) 2009 traducido por Katia Blandin
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