La Perfección Cristiana (2)
Es cierto que nunca seremos perfectos en esta vida, pero las perfecciones
perfiladas por Jesús en el Sermón del Monte son aquellas por las que debemos
aspirar y que debemos alcanzar cada vez más por la gracia de Dios y el poder del
Espíritu Santo en nuestras vidas.
Hemos de aspirar a tener el carácter de Cristo. Jesús dijo, "Sed, pues,
vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto"
(Mateo 5:48).
¿Qué tan buena debe ser una persona para permanecer salva?
Yo soy un pecador. Nada de lo que haré nunca será perfecto. ¿Qué puedo hacer
para ser salvo y mantenerme salvo? Ya que los esfuerzos propios no nos salvaran,
debemos recibir la justicia perfecta que Dios ha provisto en la muerte
expiatoria de Jesucristo (2 Cor. 5:21).
Sólo el Señor Dios es perfecto, y Su trabajo es perfeccionar al hombre pecador.
¿Cómo trabaja la obra de Dios para perfeccionar a los pecadores? Hay tres hechos
Bíblicos que debemos tener muy en cuenta.
1. Somos pecadores, y no se puede negar ese hecho. El pecado es una ofensa a
Dios, y Él no puede ignorarlo. El pecado tiene que ser tratado por completo de
acuerdo con Su estándar justo. Es por eso, que Dios Padre envió a Dios el Hijo a
morir por nuestros pecados. Jesús llevó el castigo por nuestros pecados en su
totalidad, y canceló para siempre todas las demandas de la justicia de Dios
contra el pecador creyente para siempre. Dios castigó nuestros pecados en la
cruz de Jesús. "Por un sacrificio que Cristo ha hecho perfecto para siempre a
los que son santificados" (Hebreos 10:14). ¿Has creído en Jesucristo como tu
Salvador?
¿Cuan perfecto debe ser un cristiano? El creyente cristiano debe guiar su vida
por el estándar, perfecto, ético de Jesucristo. Jesús dijo: "Sed, pues, vosotros
perfectos, como vuestro Padre que está en el cielo es perfecto" (Mateo 5:48).
2. El segundo principio que debemos tener en cuenta es que, desde el momento en
que creemos en Jesucristo como nuestro Salvador, Dios comienza una obra en
nosotros para hacernos perfectos en esta vida. En el nuevo nacimiento, se nos da
una perfecta posición delante de Dios, pero también es cierto que estamos
lejos de ser perfectos en nuestra vida diaria.
El apóstol Pablo distingue entre dos formas la palabra "perfecto" es usada en el
Nuevo Testamento. En Filipenses 3:12, escribe, “No que lo haya alcanzado
ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para
lo cual fui también asido por Cristo Jesús” (Filipenses 3, 2) Pablo tiene en
mente aquí la perfección absoluta – el estándar perfecto de Dios, la madurez
espiritual absoluta, totalmente crecido al igual que Jesucristo. Es la misma
idea de la que Jesucristo habló en Mateo. 5:48, "Sed, pues, vosotros perfectos,
como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto" (Mateo 5:48).
En la siguiente frase Pablo nos dice que a pesar de que ya ha sido declarado
absuelto ante Dios sobre la base de su fe en la muerte del sacrificio expiatorio
de Jesucristo, él todavía está en la necesidad de la obra diaria de ser
perfeccionados en Jesucristo. “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya
alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y
extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo
llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que somos perfectos,
esto mismo sintamos; y si otra cosas sentís, esto también os lo revelara Dios.
Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma
cosa” (Filipenses 3: 13, 16)
3. Nuestra santificación final o lo que la Biblia llama glorificación tendrá
lugar cuando somos presentados perfectos como Jesucristo, y tendrá lugar en el
momento de nuestra muerte. La obra de Dios de perfeccionar a los santos se
llevará a cabo cuando vemos a Jesús en gloria y no antes. En ese momento nos
presentaremos a Dios el Padre sin pecado y completos (1 Juan 3:1-3). Nunca
conoceremos esa perfección en esta vida. Nosotros en la semejanza de Cristo,
seremos puros y santos en el amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad,
fidelidad, mansedumbre, dominio propio, sabiduría, humildad, obediencia, etc.
Lo que Dios comenzó en tu nuevo nacimiento, Él continuará la obra a través de
toda esta vida hasta que Él nos perfeccione y nos presente perfectos al Padre.
Lo que Dios comienza, Él siempre lo termina (Filipenses 1:6; Rom. 8:24-29). Dios
no va a renunciar a cualquier creyente nacido de nuevo. Se mantendrá en
perfeccionarnos hasta el día en que Cristo venga por nosotros.
¡Selah!
Mensaje por Wil
Pounds (c) 2009 traducido por Katia Blandin
Haga click aqui para imprimir la página amistosa
ÍNDICE DE SELAH
AQUI HAY UN REGALO GRATUITO PARA TI . . . .
Otro mensajes mas completo en Espanol.
La Vida Cambiada
Fragancia
Dulce en las Vasijas Viejas de Barro
Aqui MENÚ de Estudios Biblicos & Sermones
en espanol.