Poder para Obedecer
¿Cuántas veces ha escuchado la excusa,
"Pero me temo que no puedo vivir la vida cristiana"?
La insignia del verdadero discípulo de
Jesucristo es la fe obediente.
Jesús dijo a Sus discípulos: "Si me amáis,
guardad mis mandamientos" (Juan 14:15).
Él nos ha mandado a ir y hacer discípulos a
cada nación. Y cuando somos obedientes, Él nos da el poder para obedecer Su
mandato (Hechos 1:8).
Él se da a sí mismo, y
en la entrega de sí mismo, Él nos da todo lo que necesitamos para obedecerle.
Si nosotros obedecemos
la Palabra de Dios tendremos el poder que necesitamos para cumplir la voluntad
de Dios. Él nos da el poder por medio de Su Palabra. Él no nos pide hacer algo
que Él no nos ha equipado hacerlo. Cuando nos rendimos a Él, Él cumplirá Su
voluntad en y a través de nosotros.
La morada del Espíritu
Santo es en nosotros una fuente predominante de poder para obedecer Sus
mandatos. Él permanece en nosotros y nosotros en Él. Nuestras mayores
necesidades se satisfacen plenamente en Cristo y todo lo que Él provee para Su
pueblo. Él nos da la vitalidad, la energía, y el poder espiritual para hacer
todo lo que Dios nos pide.
Nosotros somos por el poder divino del
Espíritu de Dios libres para servirle a Él, y obedecerle.
Un verdadero cristiano conoce el poder de
la obediencia. La libertad cristiana no es una licencia para pecar. Hay libertad
en las buenas noticias liberadoras de Jesucristo. Pero no es una libertad para
entregarnos a los placeres licenciosos de la carne. Se trata de una nueva
libertad para servir a Dios en justicia (Rom 6,12 ff). Él nos da la libertad
para amarlo con todo nuestro corazón. "Si le amamos le obedeceremos."
Nosotros conseguimos nuestra libertad a
través de la rendición a Cristo. Nosotros obtenemos el poder para obedecer,
obedeciendo. Nosotros hemos sido puestos en libertad para hacer la voluntad de
Dios.
¿Alguna vez ha tratado
de dar testimonio a un incrédulo sin estar en comunión con el Espíritu Santo?
Nuestras palabras son como las vidas muertas que caen sobre la tierra congelada
durante el invierno. Pero cuando el Espíritu Santo vivifica el corazón y
nosotros estamos en comunión con Él, ellas penetran en el corazón de
incredulidad y Él las usa para cumplir Su propósito.
Qué bendita alegría
cuando Él nos da poder para declarar la Palabra de Dios con poder. Se nos dice
que Él puede ser contristado por nuestra falta de rendición, pero nosotros
también podemos traer alegría a Él cuando nosotros mismos nos sometemos a Su
control.
Jesús dio a Sus
discípulos a través del don de su Espíritu el poder de hablar y ser testigos de
Su muerte y resurrección. El poder del Espíritu Santo es el poder de pensar los
pensamientos de Dios, de hablar Sus palabras a todos los hombres.
Jesús nos manda a ir y
predicar Sus buenas nuevas. Cuando lo hacemos Él nos da Su permiso de poder.
"Todos ellos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra
de Dios" (Hechos 4:31).
¿Está usted
espiritualmente anémico? ¿Ha ido a Él en humildad, confesando sus pecados,
apartándose de ellos y haciéndose disponible a Él para hacer cualquier cosa
que Él quiere hacer en y a través de usted?
Cuando Él nos tiene
preparados espiritualmente Él nos usará. El Espíritu Santo mora en nosotros,
dándonos el poder de obedecer a Dios. Todo lo que Él pide es una obediencia
total. El Espíritu Santo es en nosotros, y por Su poder nosotros podemos hacer
lo que Él nos pide hacer. Nosotros recibiremos Su poder para obedecer. Él aun
nos da fe para confiar en Él.
¿Se hará disponible a
Él para hacer cualquier cosa que le complace a Él en y a través de usted? Esto
puede asustarle a la muerte. Pero eso es todo lo Él pide. No piense en un montón
de excusas. Solamente diga, "Aquí estoy, envíame, Señor." Y entonces de un paso
de fe confiando en Él por Su facultad para llevar a cabo una tarea, Su unción y
Su poder. En el momento que usted actúa sobre lo que sabe que es la voluntad de
Dios, Dios contesta esa oración, y Él le capacita para hacer lo que no puede
hacer usted mismo. El Espíritu Santo nos da el deseo, la capacidad y el poder
para hacer la voluntad de Dios.
Si lo amas a Él, le
obedecerás.
El amor soluciona
nuestro problema de obediencia.
Selah!
Mensaje por Wil
Pounds (c) 2009 traducido por Katia Blandin
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