Sanidad en
la Expiación
Yo creo en los
milagros. Yo creo que Dios sana.
Un día, todos los
verdaderos creyentes en Cristo, serán perfectamente sanados.
¿Existe la "sanidad en
la expiación", para que cada creyente tenga el "derecho" a demandarlo para él
mismo? Hay personas sinceras que demandan Mateo 8:17, citando a Isaías 53:4 y 1
Pedro 2:24 enseñan la curación para todo el mundo hoy.
Los que enseñan la fe
cura de la teoría de la expiación demandan que la expiación de Cristo incluye la
sanidad espiritual, así como la provisión para la sanidad del cuerpo. Las
campañas del Curandero son construidas alrededor de estos pasajes.
Dios no está obligado a
curar todas las enfermedades. Estos pasajes no están enseñando que Jesús cumplió
esta profecía en Isaías en la cruz sino que Jesús cumplió la profecía en Su
vida. Jesús llevó las enfermedades y dolencias del hombre durante Su ministerio
en la tierra.
El apóstol Pablo aplica
la misma verdad para el perdón de nuestros pecados, que Él llevó sobre la cruz
(1 Pedro 2:24).
Este pasaje como Mateo
lo emplea no tiene nada que ver en la doctrina de la expiación. Sí, Jesús es
comprensivo con los que sufren (Mateo 9:35-38). Él llevo nuestras enfermedades y
sufrió nuestros dolores y nos capacita para llevarlas.
Sin embargo, la muerte
expiatoria de Jesucristo no incluye la provisión para la sanidad del cuerpo en
esta vida. De hecho, el apóstol Pablo dice que nosotros también gemimos dentro
de nosotros mismos, "esperando la adopción" para "la redención de nuestro
cuerpo" (Rom. 8:23). Algo mucho más grande está en reserva que la mera curación
física. Nosotros recibiremos cuerpos resucitados cuando Cristo regrese,
"enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá
más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron" (Apocalipsis
21:4).
El apóstol Pablo
aprendió de primera mano del Señor que Él podía proveerle con suficiente
mantenimiento de gracia en su sufrimiento físico. Si hay sanidad en la
expiación, y está allí para todos los creyentes que la demandan como su derecho,
y todo lo que tienen que hacer es creer y demandar, entonces por qué Jesús dijo
a Pablo: "Bástate mi gracia". Pablo estaba pasando por una experiencia dura, de
sufrimiento insoportable. Él rogó por sanidad en tres ocasiones. Jesús respondió
a sus oraciones, pero no según el deseo de Pablo. "Y me ha dicho:"Bástate mi
gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana
me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de
Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas,
en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil,
entonces soy fuerte"(2 Corintios 12:9-10).
Pablo encontró un gran secreto en la
expiación. "Cuando soy débil, entonces soy fuerte" (10). Pablo no curo a todos,
ni aún a sus queridos amigos (2 Tim. 4:20).
Es en el contexto de los pasajes del Siervo
doliente en Isaías 53:5 que el profeta escribió: "Mas el herido fue por nuestras
rebeliones, molido por nuestros pecados."
Mateo 8:17 hace énfasis que la curación de
Jesús de nuestra enfermedad es prueba de una curación mucho más importante de
nuestros pecados. Jesús le dijo al paralítico: "Tus pecados te son perdonados"
(9:2). Después Él le dijo "levántate y anda" (v. 5).
La enfermedad fue
utilizada como un ejemplo del pecado. Es una imagen perfecta de nuestra
"enfermedad del pecado". Cuando Jesús sanó a los enfermos físicamente era una
demostración externa del poder más importante y la autoridad sobre el pecado y
Su autoridad para perdonar. Jesús no esta enseñando que todos los cristianos
tienen el derecho a la salud perfecta y la curación de las enfermedades. Jesús
utilizó los milagros para enseñar que sólo él tiene la cura perfecta para
nuestra "enfermedad del pecado".
Todos estamos espiritualmente enfermos, y
nos estamos muriendo en nuestros pecados. Sin el poder sanador de Jesucristo que
nos sane todos pereceremos eternamente (Rom. 6:23). Jesús es nuestra única
esperanza de la vida eterna (Hechos 4:12). Nuestra condición es desesperada, y
sólo el Médico por Excelencia puede sanarnos.
Sin la fe en Jesucristo nadie puede ser
salvo.
Sí, un día todos los
verdaderos creyentes serán perfectamente sanados. ¿Pero el perdón del pecado por
Jesús siempre conduce a la curación física? La respuesta es obviamente no en
esta vida. Sin embargo, todo el mundo que es salvo por Jesucristo un día será
liberado de todas las manifestaciones físicas del pecado, enfermedad y
envejecimiento. Nuestros cuerpos resucitados serán libres de las consecuencias
del pecado. No, no tenemos el derecho como creyentes a demandar la curación
física perfecta en este siglo. En última instancia, todos nosotros morimos, pero
nuestra esperanza está en el día en que Cristo regrese (1 Cor. 15:42-58).
También hay un cuerpo
de resurrección y un cielo nuevo y una tierra nueva en la expiación. ¿Cuándo
vamos a obtener nuestros cuerpos resucitados? Obviamente no podemos demandar
nuestros cuerpos resucitados ahora a pesar de que han sido completamente pagados
en su totalidad. Nuestros cuerpos resucitados vienen a nosotros cuando Cristo
regrese.
Sí, creo en los
milagros. Yo creo que Dios sana. Creo en la oración por los enfermos. Sin
embargo, no creo, en los curanderos.
Selah!
Mensaje por Wil
Pounds (c) 2009 traducido por Katia Blandin
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